Querido estudiante, ¿qué tal la Selectividad o la PAU o la Evau o como se llame? ¿Conservas aún la cordura? En Catalunya cayó al parecer este año un examen de Matemáticas dificilísimo, fruto quizá del sadismo de algún profesor fanatizado por la secta pitagórica. Para que te hagas una idea: Si no tienes suficiente con el acceso imposible a la vivienda o la irrupción de una IA que amenaza los empleos de aprendiz, los mayores no dejan de inventar formas de complicarte la vida. La entrada en las universidades públicas se ha convertido en una despiadada competición por el decimal, con carreras antaño de saldo que ahora elevan sus notas hasta niveles por muchos inalcanzables. Todo ello mientras las facultades se conforman con subsistir, condenadas en algunos casos como el de la Complutense de Madrid a la asfixia presupuestaria. Florecen las universidades privadas y los carísimos máster. Ya sabes, el ascensor social de la universidad ha pasado de ser un montacargas abarrotado a convertirse para muchas familias en una estrecha y caracoleante escalera económica. Y sin embargo, todo puede empeorar. Aún cabe por ejemplo la posibilidad de que aparezca el clásico periodista indocumentado expendedor de newsletters al que se le ocurra acabar de martirizarte escribiendo un artículo sobre las carreras que estudiaron los consejeros delegados del Ibex. Un artículo que no tardará en reenviarte algún familiar obsesionado con el éxito material, de los que circulan en sentido contrario por las carreteras que conectan las causas con los efectos. Que sepas que nosotros te entendemos, querido estudiante.¿A qué viene todo esto? Salvando todas las distancias, no está de más preguntarse estos días de papeleo universitario qué estudiaron los consejeros delegados y presidentes del Ibex, por conocer los caminos curriculares hacia la cresta del éxito empresarial. Si no existe una carrera específica de CEO, una ceología al uso, ¿cómo han logrado estos altos directivos llegar a la cúspide empresarial? ¿Los escogen de forma aleatoria en los centros comerciales o hay alguna otra explicación?Podemos empezar por el principio, por la primera matrícula. De los CEO y presidentes del Ibex, hay mayoría de ingenieros, y entre ellos abundan los industriales. Es lo que estudiaron Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola), Carlos Torres (BBVA), Marc Murtra (Telefónica), Josep Maria Recasens (Indra), Francisco Reynés (Naturgy), José Manuel Entrecanales (Acciona), Ignacio Madridejos (Ferrovial), Eloi Planes (Fluidra), Antonio Llardén (Enagás), Roberto García Merino (Redeia) o Bernardo Velázquez (Acerinox). He aquí una primera pista.Eloi Planes, presidente ejecutivo de Fluidra LVPor lo que se ve en el currículum que cuelgan las empresas en sus webs, la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) y la Universidad Politécnica de Madrid (UPC) están muy presentes en los estudios de estos directivos. Sin embargo, llama la atención la abundancia de perfiles del Icai, de la Universidad Pontificia de Comillas, que es la cantera que aporta más ingenieros al Ibex. El Icai forma parte de la misma constelación que otras dos vías para llegar a CEO, que son la del Icade, especializada en Derecho y Economía, y el Esade. Escuelas creadas por los jesuitas, no confundir con el Iese, promovido por el Opus Dei, que también coloca sus máster en las primeras posiciones de las clasificaciones mundiales.La ruta ingenieril, tan centrada en la resolución de problemas, se convierte en dominante entre los consejeros delegados, sobre todo cuando se incluyen otras ramas. Al margen de los telecos, con ejemplos como Emilio Gayo (Telefónica), destacan los de Caminos, la logia dominante en las empresas de infraestructuras. Es el caso de Florentino Pérez, presidente de ACS, o del consejero delegado de su empresa, Juan Santamaría. Rafael del Pino (Ferrovial) o Manuel Manrique (Sacyr) también tienen esa formación, cocinada en la escuela de Caminos de la Politécnica de Madrid, que es la que domina al menos entre los directivos ahora situados en la cima.Sin embargo, hay otra forma de llegar ahí arriba, a través del sendero de las carreras de Economía, Empresas (ADE) o Derecho. Ocurre sobre todo en los bancos o en empresas de turismo o del consumo o de servicios. Es el caso de altos ejecutivos de banca como Héctor Grisi (Santander), Gonzalo Gortázar (CaixaBank), Marc Armengol (Sabadell), Gloria Ortiz (Bankinter) o José Sevilla (Unicaja). O de directivos de otro ámbito como Óscar García Maceiras (Inditex), Beatriz Corredor (Redeia), Marc Puig (Puig), Luis Maroto (Amadeus), Marco Patuano (Cellnex) o Ismael Clemente (Merlin). Con este limitado ramillete de carreras queda cubierta la muestra universitaria, en la que figura una rara avis: Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol, doctor en Ciencias Químicas.Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBankJavier AriasAquí es cuando cualquiera de los aquí presentes alegará que tiene un hermano, primo, conocido o incluso cuñado con cualquiera de estos estudios que, mira por dónde, no es CEO del Ibex. Pues sí, la carrera universitaria es solo la base, el mínimo imprescindible. El perfil de estos directivos se caracteriza por otros rasgos adicionales que, por fabricar un acrónimo a vuelapluma, podrían condensarse en las siglas CIMA, que vienen muy al caso: cima empresarial. Consultora, Internacional, Máster, Acción. La fórmula definitiva del éxito. Veamos una por una, aunque en un orden diferente.Máster. No hay directivo sin su MBA. Es uno de los grandes rasgos junto a la formación en apenas cuatro o cinco carreras: las escuelas de negocio, con el Iese y el Esade al frente. Por el Iese han pasado por ejemplo Santamaría, Reynés, Velázquez, Gayo o el CEO de IAG, Luis Gallego, además del de Colonial, Pere Viñolas. Esade, aparte de los MBA, ofrece sus propias licenciaturas, que se lo digan al presidente de Puig, Marc Puig, y a su consejero delegado, José Manuel Albesa. Por cierto, en estos tiempos de búsqueda del factor diferencial, florecen este tipo de escuelas. En las clasificaciones del Financial Times también figuran en posiciones destacadas el madrileño IE Business School y la barcelonesa EADA Business School, aunque aún no dejan una huella evidente en los CEO del Ibex. El directivo vasco por cierto siempre ha tenido querencia por formarse en Deusto.Las consultoras. Juegan un papel interesante como trampolín, aunque en España no tanto como en otros países. Desde ellas es posible disfrutar de unas vistas panorámicas del sector e impregnarse del lenguaje universal de los negocios. Vamos, lo que el propio consultor calificaría de visión 3-60 (decir trescientos sesenta resulta ineficiente en términos lingüísticos). Es un buen mirador para entender el conjunto y las grandes tendencias. Aquí hay un nombre con brillo propio: McKinsey, la masia de los CEO, por la que han pasado por ejemplo Genç (BBVA), Torres (BBVA), Gortázar (CaixaBank), Madridejos (Ferrovial) o Armani (Endesa). Es la propia McKinsey la que paga los MBA en el extranjero a sus jóvenes consultores, que regresan convertidos en máquinas de gestionar, preparados para asumir el puesto de CEO. Murtra (Telefónica) hizo sus primeros pinitos en otra consultora estratégica, Diamond Management & Technology, mientras que Lucena también tuvo su etapa de consultor, en su caso en el despacho Solchaga, Recio & Asociados. Brufau (Repsol) comenzó en Arthur Andersen.Luego está la experiencia internacional. Algunos la adquieren en su etapa de formación, otros dirigiendo filiales o en calidad de fichaje extranjero. Entrecanales (Acciona) o Imaz (Repsol) han pasado por Harvard, mientras que Torres (BBVA), Del Pino (Ferrovial) y Madridejos (Ferrovial) lo han hecho por el MIT de Massachusetts. En el Insead francés han estudiado Gortázar (CaixaBank) y Nacho Abia, consejero delegado de Grifols, quien por cierto dirigió durante diez años una empresa cotizada en Tokio y oficinas en Pennsylvania, Olympus Corporation. Grisi (Santander), Genç (BBVA) o Santamaría (ACS) han gestionado las filiales en Estados Unidos antes de asumir la máxima responsabilidad. Y luego están los guiris, los directivos del Ibex que proceden del exterior, como Armani (Endesa), Patuano (Cellnex) o los consejeros delegados del Santander o el BBVA, desarrollando en España su participar experiencia internacional.El consejero delegado de Cellnex Telecom, Marco Patuano Diego RadamésLa A final, la de la acción empresarial, que es lo que cuenta. La mayor parte de los CEO han hecho una larga carrera dentro de la propia compañía o demostrado su capacidad de gestión en alguna gran corporación. Han pasado por áreas estratégicas y dirigido departamentos de operaciones, de estrategia y financieros hasta conocer a fondo el oficio. Ya vienen curtidos en la toma de decisiones, en la parte más exigente del itinerario para llegar allí arriba. Que se lo digan, por citar casos recientes, al nuevo consejero delegado de Indra, Josep Maria Recasens, que comenzó en Seat, donde fue ascendiendo hasta los puestos de primer nivel y saltar desde ahí a Renault y al grupo de defensa. Otro nombramiento reciente es el de Marc Armengol, el nuevo CEO del Sabadell, que se bregó dirigiendo negocios como el de la filial británica TSB. Lleva ya dos años en el cargo, pero Gloria Ortiz, la consejera delegada de Bankinter, es también un caso de libro. Aparte de incluir un posgrado en la universidad londinense de Middlesex y de haber pasado por la consultora EY, llevaba veinte años en Bankinter, donde ha dirigido las áreas operativa o financiera. Cuando estos directivos alcanzan el puesto de CEO, nada les suena a nuevo. Por cierto, para los consejeros delegados que llegan como fichajes de otras empresas, consúltese el catálogo de empresas de cazatalentos, de headhunters. Las más conocidas: Seeliger y Conde, Egon Zehnder, Korn Ferry, Spencer Stuart y Russell Reynolds.Al margen del acrónimo CIMA, hay otro elemento que influye de manera decisiva en la elección del cargo: las conexiones, procedan de la habilidad personal, de la familia o de la política. Las empresas tienen sus dueños y la afinidad con el propietario también es decisiva. Difícilmente puede un CEO liderar el Santander, Ferrovial, Puig, Inditex o Acciona sin sintonizar con la familia que controla o tiene una influencia decisiva en el capital. Lo mismo puede decirse del Gobierno en las empresas con peso de la SEPI, esto es, Redeia, Enagás, Telefónica, Aena e Indra. Sean de estas o de cualquier otra empresa, a los presidentes y CEO se les exige capacidad para relacionarse y estar muy al tanto de lo que pasa ahí fuera. No son ratones de despacho.¿Y no hay académicos? La formación del CEO no se caracteriza tanto por la profundidad intelectual como por una visión pragmática y resolutiva. El único catedrático del Ibex es Juan Sánchez-Calero, pero en una posición que apenas pasa de la representación institucional, la de presidente de Endesa. Eso no quita para que muchos de ellos ofrezcan expedientes brillantes en sus años de formación.¿Ni funcionarios de élite? Poca cosa. El consejero delegado de Inditex, Óscar García Maceiras, es abogado del Estado, como lo fue su antecesor Pablo Isla, número uno por cierto de su promoción con apenas 24 años. Beatriz Corredor, presidenta de Redeia, forma parte del Cuerpo de Registradores de la Propiedad y Mercantiles, aunque su carrera despegó en el mundo político como ministra, antes de aterrizar en la empresa. En eso se parece a Josu Jon Imaz, aunque su trayectoria es bastante distinta: dirigió el PNV y cuando dejó la política se pasó a Repsol para desarrollar labores ejecutivas.Sin embargo, donde sí abundan los abogados del Estado, los técnicos comerciales y los académicos es entre los miembros de los consejos de administración de las empresas. No tienen que encargarse de la marcha del día a día, como hacen los miembros del comité de dirección y el propio consejero delegado. Son otra historia.Nada más, querido estudiante. Ahora que estamos en la intimidad del último párrafo, permíteme una reflexión propia de pantomima full: seamos CEO de nuestra propia vida, de esta empresa en la que somos administradores únicos. Metáforas crematísticas aparte, pásalo bien en verano sin pensar demasiado en esta tortura llamada futuro. El joven que eres ahora no dejará de dialogar con la persona que serás en el futuro hasta que llegue un momento en que se convierta en esa persona y comience a dialogar con el joven que fue. Un trabalenguas, un trampantojo especular. Hay jóvenes que miran a su yo futuro como un adulto empeñado en darle lo mejor, y adultos que miran al joven que fueron como si fuesen niños movidos por el berrinche y los caprichos. En fin. La conversación entre quien eres y quien serás, o entre quien eres y quien fuiste alguna vez. Como quien se escribe cartas a sí mismo y encima las responde. Uno de los diálogos más apasionantes y de besugos que pueda ofrecer la psique humana. No dejes de disfrutarlo, de interpelarte, aunque procura no hacerlo en voz alta mientras estés en la cola de la pescadería.OTRAS NOTICIAS DE LA SEMANAÁngel Simón, presidente de Indra, y Josep Maria Recasens, consejero delegado LVSimón y Recasens se estrenan en la junta de Indra. Tanto el nuevo presidente como el también recién llegado consejero delegado defienden las alianzas con otras empresas del sector. La defensa “no puede organizarse en silos”.El BBVA desconecta de Telefónica. Ha rebajado del 5% a menos del 2% su participación histórica, con lo que sigue deshaciendo vínculos en esta relación histórica, que se remonta a 1997. Si el BBVA ya salió este año del consejo de Telefónica, en sentido contrario Telefónica vendió el año pasado su participación en el BBVA.Tatxo Benet vende su 5% en Mediapro. El empresario ha puesto fin con esta desinversión a tres décadas en la productora, informa Maite Gutiérrez. Preside ahora la catalana Femcat y participa o controla varias sociedades.Grifols avanza en su cotización en Estados Unidos. La empresa de hemoderivados ya ha separado de su estructura la filial con la que prepara el salto a Wall Street, informa Paula Solanas.Redactor de la sección de Economía y Empresas de La Vanguardia. Licenciado en Periodismo (UCM) y en Psicología (UNED). Ha trabajado en Europa Press y en Expansión