Las reflexiones filosóficas de Irene Vallejo en el artículo Quizás, quizás, quizás publicado en EL PAÍS han abierto este miércoles los tres días de Selectividad en Cataluña. El examen de Lengua Castellana, el primero al que se han enfrentado los alumnos, también incluía fragmentos de Las confesiones de un pequeño filósofo de Azorín o El árbol de la ciencia de Pío Baroja.
La Selectividad de este año presentaba varias novedades que no han ayudado a tranquilizar los nervios de los estudiantes: ya no han podido elegir entre dos modelos de exámenes, han tenido que responder todas las preguntas de las pruebas (la opcionalidad es mínima) y las preguntas han dejado de ser memorísticas para ser más competenciales. El nerviosismo era palpable a primera hora de la mañana entre la gran afluencia de alumnos que han inundado la facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona. Algunos mostraban claras dudas ante un modelo único que ha generado un extendido malestar, tanto entre los alumnos como los docentes que les acompañaban.
Los cambios en las PAU, que se comunicó a los centros a finales de octubre, con el curso ya iniciado, ha provocado indignación entre algunos docentes. “Es un auténtico desastre que solo haya un modelo y que además el de prueba llegó muy tarde. La programación en los centros ya estaba hecha. Y es evidente que un único modelo no ofrece la perspectiva suficiente para evaluar los conocimientos del alumnado”, critica Zayda Gener, profesora de Lengua catalana del Instituto Eugeni d’Ors, visiblemente molesta.






