“La Selectividad disfraza azar como mérito”. Antonio Amante pasó tres años como presidente de Canae (la principal asociación de estudiantes del país) peleando para eliminar la Selectividad (o PAU, en su nombre oficial) como método de cribado para repartir al estudiantado por los diferentes grados y universidades. “No estamos de acuerdo con que en una prueba de tres días que se realiza a una persona de 18 años, con toda la presión, la ansiedad y el estrés que produce, determine su futuro profesional y también personal”, repetirá durante la entrevista.

¿Es justa la Selectividad?

Yo creo que no. Desde Canae siempre hemos defendido avanzar hacia un sistema en el que la nota de Bachillerato, que es donde un estudiante puede desarrollarse –su esfuerzo, su trabajo durante dos años, los conocimientos adquiridos de una manera más integral–, sea la referencia para el acceso a la universidad. No estamos de acuerdo con que en una prueba de tres días que se realiza a una persona de 18 años, con toda la presión, la ansiedad y el estrés que produce, determine su futuro profesional y también personal.

Pero hay estudios que dicen que en los centros privados y concertados muchas veces inflan las notas. Contar solo con esas calificaciones para el acceso a la universidad les favorecería mucho.