Semana de nervios en más de 300.000 hogares que se enfrentan a la PAU (la antigua Selectividad), nervios de los estudiantes y nervios de las familias, días difíciles, pero tampoco nos pasemos de drama: es solo un examen, no se acaba el mundo ni se juegan el futuro, nosotros también lo hicimos a su edad y míranos; yo entiendo a las familias que quieren acompañar a sus hijos en el proceso pero cuidado con sobreprotegerlos, tratarlos como niños pequeños cuando son ya casi adultos; esas madres y padres que llevan a sus hijos hasta la puerta del aula, y si les dejasen entrarían y se sentarían a su lado para darles ánimos durante la prueba; cuidado, que estamos criando o malcriando una generación de cristal, infantilizada, incapaz de aguantar la mínima presión, sin resistencia a la frustración, niños mimados que tendrán estrés postraumático por la Selectividad, que ahora todo es salud mental, que me deprimo, mami, que tengo ansiedad, papi, llevadme a terapia que lo estoy pasando mal; nosotros a su edad íbamos solos a la Selectividad y nos enfrentábamos al mundo sin ayuda, aprendíamos a golpes, nos caíamos y nos levantábamos, jugábamos en la calle entre jeringuillas de yonquis, nos tirábamos piedras y peleábamos a puñetazos, no lloriqueábamos tanto, nuestros padres nos habrían cruzado la cara si hubiésemos dicho que la Selectividad nos da ansiedad, es que entonces no había ansiedad ni tanto rollo con la salud mental, ni bullying ni TDA ni esas cosas modernas de ahora, que en seguida lo convertimos todo en problema psicológico, estamos criando, malcriando, a una generación de cristal, de papel, de trapo, qué harán cuando lleguen al mercado laboral y no esté mamá para hablar con el jefe, anda que no van a llorar ná, ojalá no les toque vivir una guerra porque estarían muertos, no como nosotros que pasamos una guerra y una posguerra y…
La Selectividad de las familias
Con la PAU, como con cualquier cosa que afecte a los jóvenes, no falla: basta que uno empatice con ellos para que te caiga encima un chorreo de reproches, mezcla de resentimiento y ajuste de cuentas generacional, “en mis tiempos…”, “yo a vuestra edad…”












