Al vacío desgarrador que deja la muerte de un hijo, las familias que atraviesan ese duelo se enfrentan también a la incomprensión y a la soledad que dibuja la ausencia de referentes en su entorno que hayan pasado por una situación similar. La catalana Paula Miras, de 36 años, es la voz que abraza a esas familias. Lo hace desde su pódcast, Un dia més, creado tras el fallecimiento de su hijo Blai, a los dos años y cinco meses, en 2024.“Cuando Blai murió, busqué pódcasts sobre la pérdida de un hijo y apenas encontré nada. Es verdad que hay muchos libros sobre duelo, pero en ese momento era incapaz de leer. Al principio pensé que era algo muy poco frecuente, pero descubrí que no era así”, explica Miras en conversación con La Vanguardia. A principios de 2026 empezó a imaginar el recurso que ella misma había echado en falta: un espacio donde escuchar a otras familias que también habían perdido a un hijo. Un lugar donde hablar del duelo, de crianza mientras se atraviesa esa pérdida o de cómo se gestiona el dolor dentro de la pareja y el entorno.Lee tambiénSu hijo Blai es el motivo por el que inició su pódcast. ¿Qué ocurrió?Blai tenía dos años y cinco meses cuando enfermó de lo que al principio parecía un virus común. Era un martes. Lo llevamos al hospital y, en Urgencias, nos dijeron que no nos preocupáramos, que era una bronquitis. Pero su estado fue empeorando y, al ver que algo no iba bien, volvimos a llevarlo al hospital hasta en tres ocasiones, durante tres días consecutivos. La respuesta siempre era la misma: que se trataba de un cuadro vírico y que todo entraba dentro de la normalidad. El domingo se encontraba mucho peor. Estaba muy apagado en casa y, en un momento dado, entró en parada cardiorrespiratoria y murió.Paula Miras junto a su hijo, BlaiCedidaCuentas en el pódcast que a los pocos días te enteraste que estabas embarazada de tu otra hija, Bruna. ¿Cómo recibisteis la noticia?Llevábamos unos meses intentando tener otro hijo. Cuando Blai murió, pensé que el retraso de la regla se debía al shock, a haber dejado de comer, perder peso, volver a fumar, hacer deporte de forma compulsiva o empezar a tomar medicación. Creía que mi cuerpo estaba reaccionando al estrés. Pero, dos semanas después, me hice una prueba y descubrí que estaba embarazada. Fue una situación muy dura. Un embarazo buscado suele ser motivo de alegría, pero nosotros estábamos inmersos en una tristeza absoluta. Cuando estás atravesando el duelo por la muerte de un hijo, ese dolor lo invade todo.¿Cómo surgió la idea de crear un pódcast para compartir vuestra historia?Siempre he escuchado muchos pódcasts y he consumido muchos documentales. Busqué pódcasts sobre la pérdida de un hijo y apenas encontré nada. Es verdad que hay muchos libros sobre duelo, pero en aquel momento leer me costaba muchísimo. La lectura exige una concentración que no tienes cuando acabas de perder un hijo, porque tienes la cabeza completamente oscura. Y pensé: ¿cómo puede ser que algo tan grave, tan devastador, se hable tan poco? Al principio llegué a creer que lo que me había pasado a mí le pasaba a muy poca gente, pero después supe que no es así.Hay muchos libros sobre duelo, pero la lectura exige una concentración que no tienes cuando acabas de perder un hijoPaula MirasPerdió a su hijo Blai con 2 años y 5 meses¿Cuál fue el punto de inflexión?Siete meses después de la muerte de Blai empecé a ir a un grupo de duelo para padres y madres que habían perdido hijos. Allí descubrí que había muchas madres jóvenes que también habían perdido niños pequeños. Fue muy impactante. Pensé: esto sí le pasa a más gente, pero apenas hay espacios donde encontrarlo.¿No os facilitó vuestro centro sanitario un grupo de duelo?En los centros de salud existen grupos de duelo, pero suelen ser generales: reúnen a personas que han perdido a un padre, una pareja o cualquier otro familiar. Sin restar valor a esos espacios, cuando has perdido a un hijo necesitas compartir la experiencia con otros padres que han pasado por lo mismo. Además, estos grupos públicos suelen tener un número limitado de sesiones.Los centros de salud ofrecen grupos de duelo, pero son generales; tras perder a un hijo, necesitas el apoyo de otros padres en la misma situación Paula MirasPerdió a su hijo Blai con 2 años y 5 meses¿Cómo encontrastéis el vuestro?Gracias a la recomendación de un conocido. Lo lleva una asociación que se llama AVES y lleva más de 30 años ofreciendo acompañamiento de forma altruista. Allí coincidí con familias que recorrían cientos de kilómetros desde distintos puntos de Catalunya porque en sus lugares de residencia no existía un recurso similar. Que haya familias que hayan perdido un hijo que tengan que desplazarse tanto para encontrar apoyo me parece lamentable.¿Qué quieres compartir en tu pódcast para ayudar a estas familias?Quiero crear el recurso que me hubiera gustado encontrar: un espacio donde puedan sentirse acompañadas y escuchar historias parecidas a la suya. Por ejemplo, hablamos de temas muy concretos: cómo es vivir un embarazo y criar a un bebé mientras estás en duelo, cómo se gestiona el dolor dentro de la pareja, cómo se vive con la familia o qué pasa con el entorno.Paula Miras conversa en su pódcast con otras familias que han perdido a un hijoCedida¿Te ha costado encontrar personas dispuestas a compartir algo tan íntimo?No, los primeros capítulos los hice con personas que ya tenía pensadas del grupo de duelo, pero después empezó a llegar mucha gente. Creé el perfil de Un dia més el 13 de febrero y, en unos cuatro meses y medio, ya ha llegado a 13.000 seguidores. Puede parecer poco comparado con otras cuentas, pero para un perfil en catalán que habla de la muerte de hijos es muchísimo. Demuestra la necesidad que había. Prácticamente cada día alguien me escribe para contarme su historia y muchas personas me dicen que les gustaría explicarla. En la mayoría de familias que han pasado por la pérdida de un hijo hay una voluntad muy generosa de ayudar a quien está pasando por lo mismo.¿Crees que el duelo por la muerte de un hijo es un duelo invisibilizado?El duelo en general está invisibilizado, pero el duelo por la muerte de un hijo, y más si es un niño pequeño, todavía más. Es una realidad antinatural y muy dolorosa también para quien la escucha. Muchas personas piensan, erróneamente, que lo mejor es cambiar de tema, no preguntar o hacer silencio para no hacer daño. Y es justo lo contrario. Si una madre te dice que tiene dos hijos y uno se ha muerto, ya te está diciendo que quiere hablar de él. Lo peor que puedes hacer es ignorarlo, cambiar de tema o hacer como si ese hijo no hubiera existido.La autopsia llegó seis meses después y porque insistimos mucho; fue muy duro sentir que, para algunos, yo era “una madre pesada”Paula MirasPerdió a su hijo Blai con 2 años y 5 meses¿Falta pedagogía?Hace poco fui a comer a la escuela donde trabajo, porque soy maestra. Un compañero me preguntó si no me gustaría ir a trabajar a otro sitio donde nadie me conociera. Le pregunté con qué objetivo. Me dijo: “Para que nadie sepa lo que te ha pasado”. Y yo le respondí: “¿Por qué querría eso? Si se te hubiera muerto un hijo, ¿te gustaría que la gente actuara como si nunca hubiera existido?”. Lo peor que pueden hacerme es no hablarme de Blai. Blai ha existido, es mi hijo y lo quiero con locura, aunque ya no esté aquí. Cuando lo explicas así, la gente lo entiende. Pero falta mucha pedagogía.Llevas ya diez capítulos compartiendo historias con otras familias que han perdido a un hijo. ¿Crees que el sistema sanitario está realmente preparado para acompañar psicológicamente a las personas que atraviesan este duelo?Depende mucho del hospital y del profesional. Nosotros tuvimos apoyo psicológico y, en nuestro caso, la psicóloga hizo un trabajo excelente. Pero conozco familias a las que no se les llamó nunca después de perder a un hijo. En algunos hospitales, sobre todo en casos de duelo gestacional o perinatal, se hace un seguimiento muy cuidadoso. En otros, las familias tienen que buscarse la vida a través de asociaciones o psicólogos privados. Creo que en Catalunya no hay un protocolo suficientemente definido y es necesario que exista.Más allá del duelo, también tuvisteis que hacer frente a numerosos trámites administrativos. ¿Os sentisteis acompañados en el proceso?Uno de los aspectos que más me impactó fue la gestión de la autopsia. Como mi hijo murió en casa, el procedimiento dependía de la Ciudad de la Justicia y no del hospital. Para poder enterrarlo nos entregaron una autopsia preliminar, pero nos dijeron que el informe definitivo tardaría unos dos meses. Pensé: ¿cómo es posible que una autopsia de un niño de dos años y medio tarde tanto? Entiendo que cualquier persona que pierde a un ser querido necesita saber qué ha ocurrido, pero cuando quien ha fallecido es un niño existe una urgencia vital por encontrar respuestas. Necesitas entender qué ha pasado para poder empezar a afrontar el duelo.¿Cuánto tiempo pasó hasta que encontraste esas respuestas?La autopsia finalmente llegó seis meses después, pero he conocido a familias que han tardado hasta un año. Solo conseguimos que el proceso avanzara porque insistí constantemente: llamaba al juzgado cada pocos días y pedí ayuda a personas del ámbito jurídico. Lo más duro fue sentir que, para algunos, yo era simplemente “una madre pesada”. A veces, la burocracia olvida que detrás de cada expediente hay una familia intentando comprender la muerte de un hijo y que no deberían pasar por este y otros trámites dolorosos.No existe una baja por duelo; no podemos educar sobre lo que es un proceso de duelo si ni siquiera nombramos las cosas por su nombrePaula MirasPerdió a su hijo Blai con 2 años y 5 meses¿Cuáles?También cobraba la ayuda para madres trabajadoras, que consiste en un ingreso de 100 euros al mes por el cuidado de un menor de tres años. Recuerdo que alguien me avisó enseguida de que tenía que llamar a Hacienda para comunicar el fallecimiento de mi hijo, porque, si no lo hacía, más adelante podrían reclamarme esa ayuda en la declaración de la renta. Así que me tocó llamar a la Administración para comunicar que mi hijo había muerto. No entiendo cómo no son capaces de detectarlo por sí mismos. Además, te quitan una ayuda de 100 euros porque ya no estás cuidando a un niño, pero cuando se te muere un hijo aparecen muchísimos gastos. El dinero que nos hemos dejado en esta casa en terapia lo sabemos solo nosotros.¿Qué aspectos crees que deberían mejorarse en materia de permisos y bajas laborales tras la pérdida de un hijo?No existe una baja por duelo. Cuando vas al médico te dan una baja por depresión, pero una depresión y un duelo no son lo mismo. Y todo lo que no nombras son cosas que no existen. No podemos educar a la sociedad sobre lo que supone un proceso de duelo si ni siquiera hacemos visibles los espacios que las personas necesitan para atravesarlo ni nombramos las cosas por su nombre. Una persona que ha perdido a un hijo puede necesitar meses, incluso un año, para hacer terapia, reconstruirse y volver a funcionar mínimamente.Cuando pierdes a un hijo, la vida pierde el sentido. Te levantas porque sabes que tienes una familia que te quiere y que, si abandonas, los hundes a todosPaula MirasPerdió a su hijo Blai con 2 años y 5 mesesSe dice que un duelo implica otros duelos, ¿cuáles hay detrás de una pérdida infantil?Cuando pierdes a un hijo, con el tiempo también pueden desaparecer otras cosas de tu vida, como algunas amistades. No siempre ocurre con mala intención. A veces la gente se aleja porque no sabe cómo acercarse, porque la situación le supera o porque no tiene herramientas para sostener ese dolor. Nosotros hemos tenido mucha suerte: la mayoría de nuestros amigos lo han hecho no de diez, sino de doce. Nos han acompañado, nos han escuchado y nos han hecho sentir queridos. Pero también ha habido personas que han desaparecido o que evitaban hablar del tema.¿Ayudas a otras personas con tu pódcast, pero cómo te ayuda hacerlo a ti?Muchísimo. La idea nació para ayudar a otras familias, pero también para permitirme seguir maternando a Blai aunque no esté conmigo. El pódcast me permite honrarlo, homenajearlo y explicar quién era. Tiene una parte de simbiosis: sé que estoy ayudando a otras personas, pero también me estoy ayudando a mí misma. Me emociona pensar que hay gente que conoce a Blai gracias al pódcast, gente que de otra manera nunca lo habría conocido. Eso me hace sentir orgullosa como madre. También me reconforta saber que muchas personas están aprendiendo cómo acompañar mejor a alguien que vive algo así.El pódcast suma ya diez capítulos y cuenta con más de 13.000 seguidores en redes sociales.Cedida¿De dónde sale el nombre del pódcast, Un dia més?Durante mucho tiempo mi marido y yo funcionábamos en piloto automático. Cuando estás tan mal, la vida pierde mucho el sentido. Te levantas porque sabes que tienes una familia que te quiere y que, si abandonas, los hundes a todos. Pero el sentido de seguir viviendo se pierde. Cada mañana nos mirábamos y nos decíamos: “Venga, un día más”. Al principio incluso decíamos: “Un puto día más”, como si seguir viviendo fuera una condena. Cuando decidí crear el pódcast, pensé que ese tenía que ser el nombre, porque resume muy bien lo que transitamos muchos padres: no puedo con todo, pero puedo seguir un día más.¿Has conseguido darle otro sentido a esa frase?Mi marido siempre dice que intentar encontrarle un sentido a la muerte de Blai es imposible, porque no lo tiene. Pero sí podemos intentar encontrar un sentido a lo que hacemos con nuestra vida a partir de ahora. Creo que el pódcast me lleva hacia ahí: no quedarme solo en la tristeza y en la melancolía, aunque sigan estando, sino pensar que esta experiencia tan dolorosa puede servir para acompañar a otras personas y para educar un poco a la sociedad. Si todo esto permite dejar un pequeño granito de arena y hacer el mundo un poco más amable para otras familias, ya me da algo.Periodista en el equipo de Audiencias de La Vanguardia. Antes, en el equipo de Redes Sociales. Graduada en Periodismo y Comunicación Corporativa por la Universidad Ramon Llull.