La falta de protocolos claros y la desinformación en los hospitales aumentan el duelo perinatal y dejan a muchas familias solas en uno de los momentos más vulnerables de sus vidas
Cuando Meritxell Mayans planeó la llegada al mundo de su hijo Kai, compró su ropita y empezó a prepararse para la maternidad, jamás imaginó que acabaría dando a luz a su hijo muerto. A las 22 semanas de gestación, debido a complicaciones graves de salud, tuvo que interrumpir el embarazo y el mundo se le vino abajo. Nadie le dijo que podría cuidar y velar a Kai, hace...
rle una foto, tomarle las huellas o mantenerlo en brazos. Tampoco que esos rituales podían ayudarla en el duelo posterior. En ese momento crítico, coinciden los expertos, los pacientes están aún más susceptibles a la autoridad del equipo médico. Cada palabra o silencio cuenta.
El tratamiento hospitalario marca profundamente el proceso de duelo. Así lo señalan especialistas y una decena de padres y madres consultados para este reportaje. La experiencia muestra que las buenas prácticas de atención a la muerte perinatal —que ocurre entre la semana 22 del embarazo y hasta 28 días después del parto— todavía no están plenamente interiorizadas en muchos centros sanitarios.






