La regularización masiva de inmigrantes, cuyo periodo de inscripción finalizó el martes, ha contribuido a incrementar ya las cifras de empleo en el mes de junio. Así lo ha reconocido el vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, quien ha dicho que este hecho explica la aceleración que se ha registrado en el número de afiliaciones a la Seguridad Social. Este incremento, asimismo, refleja el buen ritmo de la actividad económica española y las contrataciones en el sector servicios, ante una temporada turística que vuelve a presentarse con muy buenas expectativas. La afiliación de trabajadores extranjeros, en concreto, ha crecido en junio en casi 87.000 cotizantes, de entre 128.533 afiliados totales. Dicho en otras palabras: dos de cada tres nuevos afiliados registrados en ese mes han sido extranjeros. Desde que empezó la regularización en abril han sido 160.000 los nuevos afiliados que este proceso ha aportado al sistema.Hay que tener en cuenta, sin embargo, que las cifras de trabajadores extranjeros afiliados no constituyen todas empleo nuevo, sino que corresponden a puestos de trabajo que ya existían en la economía sumergida, sin cotizar a la Seguridad Social ni pagar impuestos, y que ahora han aflorado. Las normas que rigen el proceso de regulación permiten que, desde el inicio de la tramitación, los solicitantes pueden residir y trabajar legalmente de forma provisional hasta la resolución definitiva. El empleo que la regularización hace aflorar tenderá a aumentar porque la cifra de solicitantes ha sido de 1.174.978 personas (257.000 en Catalunya), más del doble de lo que el Gobierno estimó al iniciar el proceso.En la actualidad, los extranjeros que trabajan y cotizan en España suman 3.446.178 afiliados, el 15,3% del total, después del citado tirón registrado en junio. En esta cifra de extranjeros no se incluyen los inmigrantes que se han nacionalizado en los últimos años ni sus descendientes. Por eso el impacto de la inmigración en la economía es mayor. Ese impacto es doble. Por una parte, aumenta el número de personas que sostienen la actividad, el consumo, las cotizaciones sociales y la recaudación fiscal. Por otra, se trata de trabajadores que cubren la necesidad de mano de obra que tiene el conjunto del tejido productivo. Todo ello sostiene e impulsa el crecimiento económico, que este año supondrá un aumento del 2,3% del producto interior bruto (PIB) y hará de España, de nuevo, una de las economías europeas que más crecerán.La nueva inmigración legalizada hasta ahora aporta 160.000 afiliados a la Seguridad SocialLo importante, en este escenario, es que la dotación de recursos humanos y financieros de los servicios públicos crezca en la misma proporción que la población para que no lleguen al colapso. Ello es especialmente importante en la sanidad, la educación, la asistencia social y los transportes, así como en todas aquellas actuaciones encaminadas a favorecer una rápida inclusión social, educativa y profesional de los recién llegados.Globalmente, los datos del mercado laboral conocidos ayer señalan que la Seguridad Social rompió en junio la barrera de los 22,4 millones de ocupados tras ganar la citada media de 128.533 cotizantes respecto al mes anterior (+0,6%). Es , sin duda, un dato excelente. De esa cantidad de nuevos empleos, el comercio y la hostelería sumaron, por sí solos, más de 76.000 nuevos ocupados, lo que encaja con el inicio de la temporada turística. Catalunya, donde se ha superado por primera vez la barrera de los cuatro millones de afiliados a la Seguridad Social, lidera la creación de empleo en España.Los trabajadores extranjeros copan dos de cada tres empleos creados en el mes de junioSiempre que se habla de inmigración y mercado laboral sorprende que la economía española necesite trabajadores extranjeros cuando, en cambio, tiene más de dos millones de personas en el paro como demandantes de empleo. Contrasta, en este sentido, que España sea el país europeo que más crece y, asimismo, sea el país europeo con la mayor tasa de paro (10,3%) junto con Finlandia (10,7%). En concreto, el paro en junio bajó solo en 28.739 personas. El total de parados es de 2,3 millones (307.169 en Catalunya). Es la primera vez desde el 2008, sin embargo, que baja hasta ese nivel de los 2,3 millones. Pero aún es una cifra muy elevada.Gobierno, agentes sociales y centros de estudios deberían abordar las causas del desempleo estructural de España para reducir las tasas de paro a niveles europeos. Junto a ello siguen pendientes los importantes desafíos de aumentar la productividad, que también es una de las más bajas de Europa, y de resolver el grave desajuste existente entre las cualificaciones de los trabajadores y las necesidades de las empresas, que son cambiantes. Los datos de afiliación de junio muestran que la economía española funciona bien en el corto plazo, pero sin haber resuelto cuestiones estructurales que pueden dar serios problemas a medio y largo plazo.