Libre de marcaEl presidente estableci� un sistema de promoci�n, recompensas e indulgencias basado en la lealtad ciega, demostrada mediante una inici�tica transgresi�n 'sin importancia'El presidente del Gobierno, Pedro S�nchez.Alberto di LolliActualizado Jueves,

julio

22:36Audio generado con IADe un d�a para otro S�nchez nombr� a su ministra de Justicia, producto de la cloaca originaria -la de Villarejo-, fiscal general del Estado. Seis a�os despu�s, el juez imputa a Mercedes Gonz�lez, atolondrada pero h�bil socialista que durante unos meses compagin� su cargo de directora de la Guardia Civil con uno org�nico en el PSOE. Antes, S�nchez aup� al urdidor de otra cloaca posterior, Juan Manuel Serrano, a la presidencia de Correos. En este trayecto pequin�s hacia la colonizaci�n del Estado, el Tribunal Supremo conden� a Garc�a Ortiz, servil heredero de Delgado.La moci�n de censura y el poder, facilitados por Villarejo y los turbios fondos de Sabiniano G�mez, sirvieron a S�nchez para erigir un partido paralelo y comprar voluntades. Los cuadros del PSOE no se fiaban de S�nchez; �l cambi� las reglas. Estableci� un sistema de promoci�n, recompensas e indulgencias basado en la lealtad ciega, demostrada mediante una inici�tica transgresi�n sin importancia. S�nchez calla, junta y comprime sus labios, vac�a sus ojos y se muestra instant�neamente compungido y fr�gil; entonces el agasajado pe�n cruza la primera l�nea. Mar�a Jes�s Montero es un mustio exponente de este gansteril proceso de cooptaci�n. Alrededor de S�nchez siempre hay algo que ocultar. Ella escond�a los tejemanejes de la Sepi.De la noticia que firm� ayer Urreiztieta hay tres aspectos que parecen secundarios, pero son reveladores del fresco de corrupci�n pintado con los afilados y categ�ricos silencios y los dudosos or�genes de S�nchez: el contrato de venta del edificio de la Sepi, truncado por capricho de Bego�a G�mez, se firm� el 24 de abril de 2019. Es decir, que cuatro d�as antes de las elecciones que S�nchez adelant� a lomos de los viernes sociales para asegurarse la servidumbre del PSOE, una de las tramas se repart�a por adelantado la primera entrega de un bot�n de 50 millones.El segundo hecho clarificador es que en la operaci�n participaba la inmobiliaria que solicit� a Hacienda un aplazamiento de deuda a trav�s del jefe de gabinete de Montero, Carlos Moreno, a quien Aldama dice haber pagado 25.000 euros por el tr�mite. La tercera circunstancia llamativa es que fue Koldo -nombrado luego consejero de Renfe Mercanc�as y de Puertos del Estado- quien llev� la oferta de Aldama al registro de la Sepi para que la sellaran. El partido paralelo fraguaba y cimentaba un Estado paralelo.