El Sol, motor de vida en nuestro planeta, tiene un límite biológico. Al agotar el hidrógeno de su núcleo, entrará en una fase de expansión agresiva conocida como sus etapas de “gigante”, transformándose radicalmente y poniendo en jaque la estabilidad del sistema solar.El interior del Sol es más complejo de lo que se creía: científicos descubren una misteriosa capa clave para entender su actividadUn reciente estudio liderado por investigadores de la KU Leuven y otras instituciones europeas ha arrojado luz sobre una de las preguntas más inquietantes de la ciencia que señala si al final la Tierra será devorada por el fuego solar.El dilema de la expansión: ¿crecer o morir?Cuando el Sol envejezca, su tamaño aumentará de forma dramática, llegando a ser entre 1.2 y 1.5 veces más grande que la órbita actual de la Tierra. En este proceso, el astro pierde peso al expulsar sus capas exteriores al espacio en forma de vientos estelares. Esta pérdida de masa es clave para nuestra supervivencia: al haber menos gravedad tirando de nosotros, la órbita de los planetas tiende a alejarse, como si la Tierra estuviera “retrocediendo” para evitar el calor.Tras la fase de gigante roja, el Sol terminará convertido en una enana blanca. Foto: Getty ImagesSin embargo, no todos los planetas tendrán la misma suerte. Según el estudio, “Mercurio y Venus no son capaces de moverse hacia afuera lo suficientemente rápido para evitar ser engullidos y son devorados durante la fase de gigante roja”. La gran duda para los científicos ha sido si la Tierra tendrá la velocidad necesaria para realizar esa misma maniobra de escape antes de ser alcanzada por la superficie solar.La lucha entre las mareas y la libertad orbitalPara entender el futuro, los científicos usan modelos matemáticos que analizan las “interacciones de marea”. En términos sencillos, estas interacciones son como una fricción invisible entre la gravedad del planeta y la del Sol; si esta fuerza es muy fuerte, actúa como un ancla que frena el alejamiento de la Tierra y la arrastra hacia el Sol.La novedad de esta investigación es el uso de modelos llamados ab initio, que son cálculos mucho más profundos basados en la física fundamental de cómo se mueven los gases dentro de las estrellas. Gracias a estos nuevos datos, el panorama parece haber cambiado para nuestro planeta. Según explican los autores: “Basándonos en prescripciones actualizadas de disipación de mareas, la Tierra sobrevive a las fases de gigante roja y gigante asintótica del Sol”. Esto significa que, con las nuevas cuentas en la mano, la Tierra tiene una oportunidad real de no terminar calcinada.Un espejo en el espacio: el caso de L2 PupComo no podemos viajar al futuro, los astrónomos buscan estrellas que ya estén pasando por lo que el Sol vivirá en unos miles de millones de años. Una de ellas es L2 Pup, una estrella muy similar a nuestro Sol en masa, pero mucho más vieja. Al observar este “espejo estelar”, los científicos han encontrado pistas sobre cuánta masa pierde realmente una estrella en sus etapas finales.La estrella L2 Pup ofrece pistas sobre el posible destino de la Tierra y del Sol. Foto: Astronomy & Astrophysics (A&A)El estudio indica que, si el Sol se comporta como L2 Pup, la cantidad de material que expulsará al espacio será suficiente para que la órbita de la Tierra se ensanche lo necesario. No obstante, los científicos mantienen la cautela: “Actualmente, la supervivencia de la Tierra y el sistema solar interior no está determinada de forma robusta y depende críticamente del tratamiento de la disipación de las mareas y la pérdida de masa estelar”.Un futuro incierto pero esperanzadorA pesar de los avances, la ciencia reconoce que todavía hay piezas del rompecabezas que no encajan a la perfección. Factores como la velocidad de los vientos solares finales o pequeñas fluctuaciones en la órbita podrían cambiar el resultado. Lo que sí es seguro es que misiones futuras, como el telescopio PLATO, permitirán observar otros sistemas planetarios alrededor de estrellas gigantes y confirmar si la supervivencia es la norma o la excepción.El destino de la Tierra aún no está definido y dependerá de nuevos descubrimientos científicos. Foto: Getty ImagesPor ahora, los nuevos modelos nos dan un respiro teórico. Aunque el Sol crezca hasta niveles aterradores, la física de las mareas y la pérdida de masa parecen estar de nuestro lado. Concluye la investigación: “El destino final de la Tierra sigue siendo incierto, destacando la necesidad de mejores restricciones en las etapas finales de la evolución estelar”.