Un equipo internacional de astrónomos ha estudiado uno de los eventos planetarios más insólitos que se conocen hasta la fecha: un planeta gigante que ha sobrevivido a la muerte de su estrella y que, miles de millones de años después, continúa orbitando alrededor de ella. El hallazgo, publicado en la revista Nature, ayuda a comprender cómo evolucionan los sistemas planetarios tras la desaparición de sus estrellas, y da pistas sobre el posible futuro del Sistema Solar cuando el Sol agote su combustible dentro de unos 5.000 millones de años.

La investigación, liderada por la Universidad de Saint Andrews (Escocia), se centra en WD1856 b, un planeta de tamaño similar a Júpiter que orbita una enana blanca, es decir el remanente denso que queda tras la muerte de una estrella como por ejemplo el Sol. Lo extraordinario del sistema es que el planeta se encuentra extremadamente cerca de la estrella, a pesar de que, según lo que se pensaba hasta ahora, debería haber sido destruido durante la fase de gigante roja.

La dificultad de sobrevivir a una gigante roja

Antes de convertirse en una enana blanca, una estrella similar al Sol atraviesa la etapa de gigante roja, en la que aumenta su tamaño hasta superar más de cien veces su diámetro original. Durante ese proceso suele engullir a los planetas más cercanos. De hecho, los astrónomos creen que cuando el Sol llegue a esa fase desaparecerán Mercurio, Venus y, probablemente, también la Tierra.