Entrevista no vistaManuela Saborido Mu�oz fue de las primeras mujeres trans que consiguieron un DNI con su cambio de nombre y sexo. Artista y empresaria, es un referente en la lucha igualitaria y acaba de recibir el Premio MADO por su labor incansable.Manuela Saborido Mu�oz, fotografiada en Sevilla.Actualizado Viernes,

julio

00:02Usted s� que puede presumir de ser un icono LGTBi en Espa�a. Y menuda cuerda tiene...S�, siempre liada con el activismo. Son unos meses en los que me llaman de todas partes, de todas las asociaciones del colectivo. Y Manolita nunca ha dicho a nada que no, as� que voy a todo, lo �nico que no puedo hacer es desdoblarme. Y la verdad es que me siento muy feliz. Ya que mi vida ha sido tan de aquella manera, que ahora se me quiera y se me respete, me halaga. He sido una mujer muy pateada. He recibido tantas patadas en el est�mago y se me ha tirado tantas veces a las cunetas que ahora yo ya no quiero nada m�s que se me respete tal como soy. Yo no tengo culpa de haber nacido con unos genitales de ni�o. Yo siempre he sido una ni�a y una mujer.�Qu� le dir�a a esas personas que dicen que ya no tienen sentido los D�as del Orgullo, que ya no hace falta reivindicar nada?Que est�n muy equivocadas. Hemos dado pasos, pero todav�a nos queda mucho, hasta que se nos respete y estemos cada una donde debemos estar, bien visibles, porque hay muchas Manolitas, y merecemos la dignidad de cualquiera. Yo no soy de segunda. Soy una mujer, una mujer luchadora, trabajadora y que mientras tenga fuerza luchar� por el colectivo. No voy a dejar que se maltrate a ninguna, que se las pegue, que se las viole, que reciban odio... Yo tengo amigas m�s o menos de mi edad que no quieren hablar, que siguen sintiendo miedo. Pesan mucho recuerdos como lo que nos hac�an en la Puerta del Sol, donde est� hoy Ayuso. All�, en los s�tanos, nos colgaban por los pies y nos pegaban unas palizas brutales. En esos calabozos, la que te habla, la Salvaora, la Revole� y la Bicicleta hemos recibido patadas en la boca y nos han obligado a tomar aceite de ricino y otras cosas peores, que nos ten�an cinco o seis d�as devolviendo.Habla Manolita de los tiempos de la dictadura franquista, claro. �Y tantas salvajadas por qu�?Porque �ramos mariquitas, no �ramos otra cosa. Y se nos dec�a que contagi�bamos la homosexualidad. Se nos acusaba de peligrosidad y de perversidad social, estaba en vigor la ley de vagos y maleantes. Tengo tantas c�rceles recorridas y he tenido tantas veces puestas las esposas en mis manos, me causaban hasta callos. Y estuve tambi�n en un campo de concentraci�n franquista, en Los Palacios, un pueblo de Sevilla. Era una casa enorme. Y all� me descargaban electricidad en las manos y muchas otras cosas que dec�an que me hac�an para "curarme". Pero esto no se cura. Quien crea que esto se cura est� confundida. Esto es naturaleza pura.Su vida es muy dura, Manolita. Pero me gustar�a repasarla con usted, sobre todo porque creo que es un testimonio muy esclarecedor para las nuevas generaciones. �C�mo fue su infancia?Bueno, mi infancia fue muy desagradable. Yo nac� en Arcos de la Frontera (C�diz) en 1943, en plena posguerra, en una dictadura, y me cri� muy mal. Con 11 a�os ya hab�a sido violada y ya me hab�a pelado el alcalde, Laureano Barrera. Me mandaba a la polic�a municipal y me llevaban a la barber�a, y el barbero, Manolo de la Plaza de las Aguas, me pelaba. Me pon�an los pelos en las manos y me paseaban por las calles principales de Arcos... hasta la Parroquia de Santa Mar�a, para que todos vieran que era un ni�o mariquita. Luego m�s mayor, cada vez que llegaban d�as de fiesta a las mariquitas del pueblo nos deten�an para que los turistas no nos vieran. Nos pon�an a limpiar el cementerio, a sacar las cajas de muerto y los huesecitos, a blanquear el camposanto. Y dorm�amos en el mismo sitio donde hac�an entonces las autopsias. Yo era como la basura del pueblo, como si no perteneciera a �l. Mi infancia fue muy desagradable. Apenas tuve colegio. No hab�a colegio nacional, maestros que sab�an las cuatro reglas. Pero recuerdo cuando el maestro llam� a mi madre para decirle 'se tiene que llevar usted a su Manolo a casa'. '�Pero qu� ha hecho mi Manolo?'. 'Pues que los padres se est�n llevando a los ni�os y nos estamos quedando sin escuela porque su hijo est� transmitiendo el ser mariquita a los dem�s'. As� que mi madre me meti� primero a vender cupones de la ONCE y despu�s en una f�brica de gaseosas y de sifones. Me pasaba todo el d�a lavando botellas a cambio de un plato de cocina. Pero lo peor vino cuando me metieron de aprendiz con un zapatero, la persona m�s hom�foba que he conocido en mi vida, Marco M�rquez Oliva, en la calle San Francisco. Eso es de lo peor que yo he pasado, y mira que he pasado cosas, que en mi casa hab�a hasta una cuchara se�alada para que nadie m�s tocara la cuchara del mariquita. Pero aquel hombre era horrible. Me daba una peseta todos los d�as, y por esa peseta mi quer�a que yo aguantara. Pero hasta las bilis que escup�a aquel hombre se las ten�a que limpiar. Y a todas horas le sal�a decir que si �l tuviera un ni�o mariquita lo mataba, lo ahorcaba con sus manos, que en su casa no iba a estar. Eso es lo que yo me llevaba con 12 a�os."Mi madre no quer�a que me tocaran, pero siempre dec�a que hab�a tenido un ni�o, 'mi Manolo', no una ni�a. Ella nunca me comprendi�"Tengo un nudo en la garganta. Y lo peor es que en su casa tampoco encontraba comprensi�n.No. Mi madre, pobrecita, porque era una santa y no quer�a que me tocaran, pero siempre dec�a que hab�a tenido un ni�o, 'mi Manolo', no una ni�a. Ella nunca me comprendi�. Muri� en mis brazos, pero nunca me dijo Manolita. Eran las mentalidades que hab�a entonces, esto era como un castigo. Piensa que mi madre fue de esas mujeres que cuando se muri� mi padre ya no se quit� jam�s el luto. As� eran las cosas. Nosotros, los mariquitas, �ramos un castigo para la familia.�Y sus hermanos?Dos s� me respetaron y me quer�an much�simo. Pero los dem�s me daban palizas, me met�an trapos en la boca cuando me violaban para que no chillara. Yo creo que no deber�amos sufrir tanto solamente por unos genitales. Yo me he sentido siempre una mujer.�Cu�ndo toma conciencia de que es una ni�a?Yo creo que desde siempre, porque yo orinaba sentada, nunca de pie. Con cuatro o cinco a�os, mi madre me dec�a: "Chiquillo, que los ni�os se sacan la picha por el pantal�n y orinan de pie, �t� por qu� te sientas?". Y yo no sab�a contestar todav�a, pero era m�s feliz sentada en el retrete.E imagino que tambi�n a la hora de los juegos...�Juegos? Yo no ten�a ni amigos ni amigas, nadie quer�a jugar conmigo, casi siempre estaba sola. No pod�a ser visible, siempre escondida, en la cocina o en alg�n cuarto donde met�an los trastos. En mi calle hab�a otra ni�a, otra mariquita, que se le dec�a la Peruchita, y su madre habl� con la m�a para que jug�ramos las dos juntas. Pero para que no nos viera nadie nos met�an en una cuadra donde hab�a un borrico y una mula. All� s� jug�bamos. Nos met�amos unas piedras y dec�amos que est�bamos pre�adas y jug�bamos a las casitas. Por lo menos est�bamos tranquilas y all� nadie se re�a de nosotras ni nos pegaban, porque si nos ve�an jugar a las casitas nos arreaban.Cuando cumpli� los 18, decidi� huir de la asfixia de su pueblo.S�, un hermano me hab�a violado y dado una enorme paliza, y yo no pod�a decir nada porque me amenazaba con que si abr�a la boca me mataba, pero yo ya no aguantaba m�s. Y me fui a Vilanova i la Geltr�. Entonces la mayor�a de edad eran los 21. Pero yo me cog� un autob�s de de madrugada, que no sab�a ni d�nde iba, con lo poco que ten�a. Detr�s iban unos chavales de Arcos de la Frontera que me dijeron que iban a Barcelona de alba�iles, y me fui con ellos. Hasta que mi madre me denunci�. La Guardia Civil me devolvi� de nuevo a casa. Y ya al poco tuve que hacer el servicio militar, en Jerez de la Frontera, de artillera.�Fue muy dur� para usted el servicio militar?Yo iba asustad�sima. Pero me pusieron en el bar de los oficiales y yo lo ten�a precioso, y la cocina como un quir�fano de limpia. Me hicieron jefa de cocina. All� estuve bien, me quisieron much�simo, la verdad. Y, al final, de 1.200 militares que hab�a, dieron dos diplomas, uno a Jos� Lerena Posada, de Medina Sidonia, y otro a m�. Lo digo con orgullo.Un momento transformador para usted fue un viaje a Par�s.Cuando yo fui a Par�s y me llevaron al barrio chino. Y vi all� a las mariquitas bes�ndose, a los hombres agarrados de la mano, toda esa libertad, yo me volv� loca. Me dije, '�madre m�a, �pero d�nde he estado yo hasta ahora?'. Fui la mujer m�s feliz del mundo al ver todo aquello, aquellos chicos y chicas maquilladas, vestidas guap�simas. All� trabaj� de vedette. Yo ya hab�a empezado de vuelta de nuevo a Barcelona, estuve en much�simos sitios, en el Molino y en otras salas. Y a finales de los 70 ya me fich� Juanito Navarro, yo estuve de segunda vedette tras la primera, que era Bib� Andersen. Y luego ya me fui con Paco Espa�a, Addy Ventura..., hasta que form� mi propia compa��a de variedades.Usted tuvo un enorme �xito por toda Espa�a, y los espect�culos de Manolita Chen marcaron �poca.Me toc� empezar con la �poca del desnudo. Y yo sal�a con esa belleza, tan guapa, porque la verdad es que era vistosita. Y la noche que ense�aba mi rabo, se me pagaba el doble. No era m�s que un momentito, me abr�a la ropa y se ve�a. Pero era lo que gustaba. El morbo. �Pero qu� iba a hacer? Los tiempos eran as� y yo necesitaba dinero para much�simas cosas."No son necesarias tantas hormonas como las que nos met�amos nosotras, de forma clandestina, sin poder ir a m�dicos ni a nada; gracias a Dios hoy las cosas son distintas"Usted se someti� a la cirug�a de reasignaci�n de g�nero, de cambio de sexo que se dec�a, en Casablanca, Marruecos.S�. Y me gustar�a decirle a todas las que me lean que no es una de las cosas bien hechas de mi vida. Lo hice as� porque entonces ese paso era como el diploma que ten�amos que ganar todas las transexuales, que se dice ahora, todas las transformistas, todas las mariquitas y todas las que quer�amos ser mujeres. Eran pasos que ten�amos que dar para ser m�s visibles. Pero yo veo muy bien que ahora las chicas del colectivo no se hacen tantas cosas, no son necesarias tantas hormonas como las que nos met�amos nosotras, de forma clandestina, sin poder ir a m�dicos ni a nada. Hoy, gracias a Dios, las chicas transexuales pueden ponerse en manos de profesionales. Y lo recomendable es que las lleven sus padres, que s�lo se hagan lo que sea necesario, y con todas las garant�as y seguridad plena. Con la preparaci�n de psic�logos, etc�tera. No a la manera que nos toc� a nosotras. Para ser mujer no se necesitan tantas cosas.Manolita, con el tiempo, �le han pedido disculpas quienes tanto dolor le causaron en su infancia y su juventud?Pues, para empezar, la Guardia Civil me pidi� disculpas y me condecor� con la Orden del M�rito. Y s� he tenido reconocimientos de muchas instituciones. Menos de la Iglesia, que tanto da�o me ha hecho. Y yo siempre he sido muy creyente, aunque a mi manera.Entre los muchos motivos que le convierten a usted en una pionera, est� el que fue probablemente la primera persona transg�nero en Espa�a con un DNI que reconoc�a su identidad.Pues lo gracioso es que ah� s� tengo algo que agradecer a la Iglesia. Porque los cuatro p�rrocos de Arcos firmaron en su d�a que yo no pod�a vestirme de nazareno en la Hermandad de las Tres Ca�das, porque eso estaba vedado a las "mujeres". Y eso me sirvi� para arreglar los papeles en la comisar�a de polic�a, diciendo que hab�a habido un error en el DNI en el que pon�a como sexo "hombre". Era el a�o 83. Y unos a�os m�s tarde tambi�n fui la primera en casarme. Ofici� la ceremonia un teniente de alcalde del Ayuntamiento de Arcos, a las 4:00 de la madrugada. Pero vestida de blanco y todo.Y fue madre.S�, fui madre de adopci�n en aquellos tiempos en los que una mariquita no pod�a adoptar, y yo adopt� cinco: cuatro ni�os paral�ticos cerebrales y una ni�a con s�ndrome de Down. Eso fue tambi�n un paso muy importante. Sufr� porque hubo titulares de prensa horrorosos, que s�lo buscaban el sensacionalismo, pero aqu� est� Manolita, que fue una mujer que luch� para dar todo el amor que yo ten�a, que era mucho, a esos ni�os que nadie quer�a.Cu�nteme la disputa con la otra c�lebre Manolita Chen, la del circo chino.Coincidimos a mediados de los 80 en la Feria de Sevilla, y la gente se met�a en el teatro de ella, creyendo que era el m�o, y al rev�s. Nos denunci� por la confusi�n con el nombre, pero ninguna lo ten�amos registrado. Y el juez propuso una soluci�n salom�nica, poner en un papelito Manolita Chen, con n, y en otro Manolita Chem, con m. Y a m� me toc� el primero.En los �ltimos a�os est� volcada en cuerpo y alma en su fundaci�n.La primera fundaci�n en Andaluc�a para los colectivos. Tengo nueve casas abiertas y tengo que abrir cinco m�s antes de fin de a�o, porque hay tantas personas a las que todav�a no las quieren por ser lo que son. Mientras yo tenga fuerzas, ninguna se va a morir en los cartones ni en los coches; aqu� van a tener el amor de esta madre, madre, t�a, prima o amiga, pero no las voy a dejar nunca.Con la vida tan tremenda que ha tenido, cuando echa la vista atr�s, �qu� piensa de Manolita?Que no s� c�mo he tenido tanta fuerza.