Fernando Carretero Vega (Jerez de la Frontera, 30 años) adora que le llamen Estrella, pero no se considera una mujer. Esta drag queen contestataria, progresista y tierna, acaba de poner la voz a la canción “Eres demócrata y no lo sabes”, el himno oficial del Orgullo madrileño de este año, que forma de la Celebración de los 50 años de España en Democracia puesta en marcha por el Gobierno. Ha sido una de las divas españolas de la franquicia española del conocidísimo concurso de drags creado por RuPaul, y está a punto de participar en una nueva edición. Pero antes le queda sobrevivir a estas semanas: “Ahora me vienen 60 días que son una maratón. Yo encantadísima porque luego viene la época de las flacas y de las travestis, todo el mundo se acuerda en junio y en julio, pero luego desaparecemos del mapa”. Pregunta. Dice usted que las drags son todoterreno y a la vez el último mono del Orgullo. ¿Por qué?Respuesta. Somos como el último eslabón, pero a la vez somos las que mantenemos la fiesta al ralentí. Cuando a los organizadores les hace falta alguien que mantenga la cosa viva vienen y te dicen: “¿Puedes salir tú a entretenerme 15 minutos a la gente mientras que se viste la estrella principal?”. Y venga, para allá que vamos. P. Deme un ejemploR. Este fin de semana en Murcia, la estrella principal era Yurena. Cuando llego y miro la escaleta veo que mi turno es a las dos y media. Pues nada, me siento allí ya con todo encima. Cuando por fin sales, lo mismo te piden veinte minutos que una hora entera. Terminas a las tres. Te despides: las cuatro. Te desmaquillas: otra hora. Las cinco y mi bus salía a las seis y media, para ir de Murcia a Madrid y de Madrid a Sevilla en tren. En Sevilla me piden que salga en la cabalgata, que claro, es muy bonita pero ponte tú maquillado como una puerta con todo el solano a las seis de la tarde en Sevilla. Lo que te digo, una carrera de fondo…P. Porque las drags no se mueven en avión…R. ¿Sabes que pasa? Que con todos los bultos que tenemos que llevar para crear el personaje es un lío. Muchas veces los que te contratan no te pagan el exceso de equipaje, luego las compañías de obligan a facturar y no puedes perder ese tiempo. Un engorro, hija.P. ¿Existe una rutina drag para mantenerse en forma?R. No tanto como eso pero nos vamos curtiendo y aprendido a cuidarnos. Cuando empecé hace doce años pues la prioridad era pasármelo bien y ya. Pero fue pasando el tiempo y dije: me estoy gastando un dineral en pelucas, en vestidos, en maquillaje, yo esto le tengo que empezar a sacar rentabilidad. P. ¿Y en qué momento se dio cuenta de eso?R. Yo nunca he sido muy de fiesta. En mi adolescencia y tal, fui bastante niño rata. Era el niño al que todos los profesores amaban porque me leía hasta las lecturas que no eran obligatorias. Cuando empecé a trabajar cinco noches a la semana en un club de Barcelona me di cuenta de que si bebía todas las noches me iba a morir. P. Un niño rata tan disciplinado como para conseguir no beber a pesar de vivir en la noche… de entrada no es el candidato obvio a dragR. Yo siempre quise hacer interpretación pero en casa no me dejaron: me metieron en baloncesto. Por eso tengo los gemelos que tengo, no por los tacones. En cuanto pude me fui a Barcelona a probar suerte. Siempre había culpado a Jerez de no poder florecer y no a mi núcleo familiar, que lo mismo era lo realmente opresivo. Por eso decidí irme a la otra punta, lo más lejos que pudiese. Y precisamente por haber sido niño rata mi preocupación desde muy pronto fue hacer dinero, para callar bocas. Al principio compaginaba la vida drag con un trabajo de marketing digital pero claro, le estaba regañando mi vida a Vileda y Novartis. Y yo ahí sentía otra voz que me decía: “Yo no quiero dedicarle mi tiempo a algo que no vaya a cambiar el mundo”. P. Usted se niega a perder el punto reivindicativo y político de la actividad drag. ¿Por qué?R. Es una cosa que muchas veces hablo con mi novio, porque cuando me posiciono en muchos asuntos pierdo muchos seguidores y él a veces me pregunta con cariño: “¿Para qué lo haces? ¿De verdad te compensa?”. Pero es que yo dejé la consultoría precisamente porque quería posicionarme. A mí no me interesa tener 20 millones de seguidores pero no decir nada interesante.P. Y a la hora de posicionarse. ¿Tiene más miedo ahora que hace diez años? R. Bueno es que yo vivo en mi burbuja. No creo que la gente de la calle sepa ni quién soy.P. Pero va usted vestido ahora mismo con unos shorts y un crop top de peluche con orejas de perrito…R. [Risas] Eso sí es verdad, muchas veces no soy consciente de la cantidad de miradas que recibo y creo que es porque llevo tanto tiempo recibiéndolas que las he normalizado. Y luego es que ser leído como hombre, independientemente de que tenga una identidad no binaria, pues no es lo mismo que ser una mujer. Y además, mi corporalidad me ayuda. Al ser una persona gorda y grande, la gente se lo piensa dos veces antes de meterse conmigo. P. Reivindica la gordura en un documental. ¿Es porque para usted es una ventaja vital?R. Obviamente los prejuicios sociales me afectan igual pero en este caso sí. Si tú me empujas, te empujo. Y no es lo mismo que te empuje una persona de 50 kilitos. P. Dice que la gente le lee como hombre. ¿Usted cómo se lee?R. Durante mucho tiempo escapé de lo masculino entre otras cosas porque el 95% de las veces que me han atacado han sido hombres. Me refugié mucho en lo femenino y me reconcilié con toda mi parte femenina y por eso habité mucho en el no binarismo. Ahora también me gusta pensar que formo parte de las nuevas masculinidades.P. ¿Y esa conquista de lo masculino a quién se la debe?R. Yo creo que el feminismo ha hecho mucho para que comprendamos las discriminaciones que solo viven las mujeres. La gente del colectivo que tendemos a relacionarnos únicamente con los de nuestra letra y por eso a veces ves grupos de diez gays donde hay una sola chica. Eso, lo quieras o no, va eliminando la mirada femenina. Lo gay no te quita lo misógino.P. ¿Es muy competitivo el mundo drag?R. Hace 10 años había un pastel para 20 personas, entonces a la que llegaba una nueva era como: “Cuidadito, porque como tú te comas los trozos del pastel, voy a por ti”. Era un ambiente muy agresivo. Ahora hay mucha más gente pero también mucho más individualismo, no es un colectivo donde haya mucho compañerismo. P. O sea, que cuando llegó a Drag Race y había una verdadera competición no le resultó extrañoR. Al revés, a mí Drag Race me sirvió como refuerzo positivo por el cariño que sientes de tus seguidores. Yo tuve mucho síndrome del impostor y después del programa me di cuenta de que había gente que valoraba mi ternura y mi manera de hacer las cosas.P. ¿Se puede ser drag y de derechas? R. Poder se puede, de hecho existen varias, pero para mí no tiene ningún sentido, militar en una ideología que va contra tus derechos. Todos se quieren poner la medallita, pero el otro día el PP votó en contra de prohibir las terapias de conversión. P. ¿No es muy difícil a veces satisfacer al colectivo?R. Puede ser que como hemos vivido muchas situaciones de discriminación que el resto de la sociedad no ha tenido que soportar, a veces pedimos una sobrecompensación. Esa cosa de: “Vale, sí, pero lo sigues haciendo mal”. Pero es que en el caso de Madrid, mucha bandera y tal pero luego todo el dinero del Orgullo va dedicado a artistas que ni siquiera son LGTBI. La banderita está muy bien pero luego Ayuso dice unas cosas…P. ¿Escuchó el otro día a Felipe González decir que le preocupa que cada vez haya más siglas en LGTBIQ+?R. Bueno, al final la gente se va haciendo mayor y luego también hay gente que siempre ha sido así. Me pasa con McNamara, al que durante mi adolescencia idolatré, y luego cuando he ido creciendo y he podido conocer su militancia ultracatólica muchos me han dicho: “Amor, es que ya en ‘El Movida’ era así pero entonces parecía muy gracioso y subversivo” P. ¿Por qué se animó usted a participar en la campaña de los 50 años de Democracia?R. A mí me va la marcha. Me dicen: “¿Tú quieres ser cabeza de turco para ponerte ahí delante y cantar esto?”. Cariño, allá que voy. Muchas cosas las hago porque siento que se las debo al colectivo. Yo me pasé toda la adolescencia y casi hasta los 24 años con miedo, reprimido. Cualquier cosa que sea ayudar a alguien a ganar tiempo me parece buena idea.
Estrella Extravaganza, ‘drag queen’: “Me gusta pensar que formo parte de las nuevas masculinidades”
El artista, ‘influencer’ en su colectivo, acaba de cantar el himno oficial del Orgullo Madrileño, titulado “Eres demócrata y no lo sabes”











