NoticiaUn estudio técnico detalla las reformas en infraestructura, seguridad jurídica e insumos necesarias para replicar el modelo agroindustrial de Brasil.Soya-Maiz Proyecto País Foto: SuministradaPERIODISTA02.07.2026 15:53 Actualizado: 02.07.2026 15:53

El centro de investigación económica Fedesarrollo presentó los resultados del “Estudio del Desarrollo de la Orinoquía Colombiana”, un análisis que proyecta que el Producto Interno Bruto (PIB) agropecuario de Colombia podría ser un 20 % superior para el año 2045 si se implementan reformas normativas e inversiones articuladas en la región. La investigación de Fedesarrollo, liderada por Rafael Puyana, revela que actualmente solo se encuentran cosechadas 238.000 de las 7 millones de hectáreas con vocación agrícola en la Altillanura. Esto dijo a EL TIEMPO el experto. LEA TAMBIÉN Si la Altillanura colombiana comparte características geográficas, suelos ácidos y desafíos climáticos casi idénticos a los del estado brasileño de Mato Grosso, ¿cuáles han sido los errores históricos de política pública que han impedido que Colombia replique el exitoso modelo de agronegocios de Brasil?​La solución está en la constancia y la coordinación de la política pública. Brasil sostuvo casi cuatro décadas de política articulada, con vías, desarrollos científicos, incentivos y colonización, lo que llevó a Mato Grosso de un millón a más de veinte millones de hectáreas cosechadas entre 1980 y 2020. Colombia, en cambio, ha ensayado intervenciones aisladas y discontinuas entre gobiernos, y no han ocurrido las intervenciones más importantes: seguridad jurídica sobre la propiedad de la tierra y despliegue de infraestructura. La lección es clara: se necesita una estrategia sostenida que articule infraestructura, mercado de tierras, financiamiento y capital humano a la vez.Rafael Puyana, Fedesarrollo Foto:Rafael Puyana, FedesarrolloCon solo 0,1 km de vías primarias por cada 100 km² de área en la Altillanura y costos de transporte que duplican el promedio nacional, ¿es viable convencer al sector privado de invertir allí sin que el Estado pavimente primero el camino?​En algunos casos sí ha sido viable: mapeamos 29 proyectos productivos en la Orinoquía que ya desarrollaron modelos de agronegocios con productividad, encadenamientos, conocimiento científico y sostenibilidad ambiental. Son la prueba de que el potencial es real, pero apenas el comienzo: hoy solo 238.000 de las 7 millones de hectáreas con vocación agrícola de la Altillanura están cosechadas. Para escalar ese potencial, el Estado debe pavimentar primero el camino: la región tiene apenas 0,1 km de vías primarias por cada 100 km², frente a 2 km del promedio nacional. Con esa base de inversión pública, el sector privado podrá replicar esos 29 casos a gran escalaSoya-Maiz Proyecto País Foto:Suministrada LEA TAMBIÉN Corregir la acidez extrema del suelo requiere toneladas de cal dolomita, cuyo precio en la región es consistentemente más alto que en el resto del país. Si la escala de producción agrícola aumenta a un escenario medio o alto, ¿cómo evitar que el desabastecimiento de este insumo estrangule el crecimiento proyectado?​El estudio proyecta que, en el escenario de mayor crecimiento, la demanda de cal dolomita podría superar cuatro millones de toneladas al año, un volumen que la oferta actual no soporta. Fedesarrollo propone actuar en tres frentes: agilizar los títulos mineros para explotar caliza local y montar una planta de cal dolomita en la región, complementando la oferta del Huila; adoptar agricultura de precisión para aplicar el insumo con mayor eficiencia; y fomentar cooperativas que compren en volumen y firmen contratos de suministro de largo plazo que estabilicen precios.Soya-Maiz Proyecto País Foto:SuministradaEl diagnóstico muestra que el Llano sufre tasas de interés más altas para créditos productivos de mayor monto en comparación con el promedio nacional. ¿Por qué los grandes bancos perciben tanto riesgo en la región y cómo puede el blended finance romper este círculo vicioso?Los créditos pequeños en el Llano tienen tasas menores al promedio nacional. El problema surge en los créditos de mayor monto, donde la región llega a tener la segunda tasa más alta del país, señal de que la banca percibe alto riesgo en proyectos agroindustriales grandes por la variabilidad climática y la lenta maduración de cultivos como los agroforestales, así como incertidumbre en tenencia de títulos. El blended finance rompe ese círculo: combina recursos públicos o multilaterales que asumen las primeras pérdidas, con capital privado que entra después a menor riesgo. Ya funcionó con el cacay en la Orinoquía, financiado por BID Invest con plazos ajustados a la cosecha.Fedesarrollo estima que si hoy se implementan las reformas normativas e inversiones articuladas, el PIB agropecuario nacional sería un 20% superior en 2045. Políticamente hablando, ¿cómo convencer a un gobierno de turno de invertir billones en infraestructura cuyos mayores frutos macroeconómicos se verán dentro de dos décadas?​Los beneficios se acumulan año a año, y ese es el argumento político más contundente. El estudio muestra que la ruta hacia 2045 genera entre 39.000 y 53.900 empleos y, como ocurrió en Mato Grosso, un recaudo fiscal creciente que financia nueva inversión pública, generando un círculo virtuoso visible en el corto plazo. Por eso Fedesarrollo propone una secuencia escalonada, comenzando por los municipios del Meta, donde la infraestructura ya está más avanzada, para mostrar resultados tempranos que sostengan el respaldo político mientras maduran los proyectos de mayor escala en Vichada y Casanare.La economía de la Orinoquía depende casi exclusivamente de sectores de baja complejidad (hidrocarburos y agricultura básica). ¿Cómo puede la región pasar de exportar materias primas a consolidar una industria de valor agregado basada en proteínas animales y biocombustibles?​La teoría de la complejidad económica señala el camino: moverse hacia productos cercanos a los que ya se producen en la región. El Atlas de Harvard identifica oportunidades en grasas animales, caseína y pieles crudas para la industria del cuero, además de caucho natural y cacao. Un camino concreto es integrar granos y ganadería, como en Mato Grosso, usando maíz y soya locales como alimento animal, lo que eleva la rentabilidad de ambos eslabones. En energía, el relanzamiento de Bioenergy en la Altillanura, hoy enfocado en bioetanol, abre paso a mayor escala en biodiésel y combustibles sostenibles de aviación (denominado SAF). Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.