NoticiaEl desafío de reducir la dependencia de las importaciones de maíz y soya a través de modelos a gran escala .Soya-Maiz Proyecto País Foto: Suministrada08.07.2026 08:06 Actualizado: 08.07.2026 08:06
La transformación de la Altillanura colombiana, específicamente en los departamentos de Meta y Vichada, se ha convertido en el eje central de una estrategia que busca mitigar la vulnerabilidad de las cadenas de suministro globales. A través de la iniciativa ‘Soya-Maíz: Proyecto País’, un grupo de empresarios le apuesta a la producción a gran escala de estas materias primas, fundamentales para la industria de la proteína animal que abastece a 50 millones de colombianos.De acuerdo con Arturo Adolfo Dajud Durán, gerente nacional de la iniciativa, el proyecto nació en 2020 durante la pandemia, cuando se evidenció el riesgo de depender de la logística internacional. El modelo se soporta en cuatro pilares: la compra directa al productor, la entrega de grano seco con estándares de calidad, la venta anticipada de una parte de la cosecha y la fijación de precios en paridad internacional tomando como base la Bolsa de Chicago y la Tasa Representativa del Mercado (TRM).A pesar del potencial de la Orinoquía, las cifras comerciales actuales exponen una profunda brecha estructural. En Colombia se importan 8,8 millones de toneladas de estos granos, mientras que la producción de maíz tecnificado no alcanza el millón de toneladas. LEA TAMBIÉN Soya-Maiz Proyecto País Foto:SuministradaEn el caso de la soya, aunque en 2024 se cosecharon 295.485 toneladas, permitiendo una reducción del 8,5 por ciento en las importaciones, el desabastecimiento sigue siendo crítico. Para revertir este panorama, la meta del proyecto es implementar un sistema de rotación que desarrolle un millón de hectáreas para cada cultivo. No obstante, Dajud Durán advirtió que existen cuatro desafíos clave que frenan la masificación: la falta de materiales genéticos de soya adaptados al trópico, la insuficiencia en la oferta de cal dolomita para corregir la acidez del suelo, la precaria infraestructura vial entre Puerto Gaitán y Vichada, y la necesidad de una Ley Especial para la Orinoquía que brinde seguridad jurídica y redefina la Unidad Agrícola Familiar (UAF). LEA TAMBIÉN Soya-Maiz Proyecto País Foto:SuministradaSector avícola se consolidaPor su parte, el sector avícola nacional ha registrado un crecimiento histórico, consolidándose como el principal demandante de estos insumos y un motor clave de la seguridad alimentaria. Cifras de la Federación Nacional de Avicultores de Colombia (Fenavi) indican que la demanda de proteína cárnica en el país crece por encima del 3,5 por ciento, reflejado en un consumo per cápita anual de 37,8 kilogramos de pollo y 366 unidades de huevo. Gonzalo Moreno, presidente de Fenavi, señaló en diálogo con EL TIEMPO que el sector proyecta para el segundo semestre de 2026 un incremento del 1,3 por ciento, cerrando el año con un crecimiento anualizado del 3,4 por ciento. Esto significará superar las 2 millones de toneladas en carne de pollo y alcanzar más de 20 mil millones de unidades de huevo, respaldado por una cadena formal que genera más de 350.000 empleos directos en 676 municipios del territorio nacional.Para Moreno, el éxito de la avicultura radica en una inversión sostenida en bioseguridad, sostenibilidad e institucionalidad sanitaria junto a entidades como el ICA y el Invima. Sin embargo, advirtió que para acelerar el desarrollo del agro frente al nuevo gobierno se requiere cambiar el enfoque de la política pública. Entre las prioridades del gremio se encuentran garantizar la seguridad física en las regiones ante los bloqueos en corredores estratégicos, solucionar la conectividad en la vía a los Llanos Orientales y mantener la categoría de bienes exentos para el pollo y el huevo, lo que evita trasladar los costos del IVA de los insumos al consumidor final. Asimismo, enfatizó en la necesidad de esquemas de transición que brinden seguridad jurídica sobre la propiedad de la tierra para atraer inversiones agroempresariales de largo plazo en zonas como la Altillanura, una región que posee tierras aptas sin necesidad de deforestar. LEA TAMBIÉN La avicultura colombiana proyecta crecimiento y apuesta por la internacionalización Foto:SuministradaEl impacto macroeconómico de intervenir integralmente esta frontera agrícola fue sustentado por el centro de investigación económica Fedesarrollo. Su "Estudio del Desarrollo de la Orinoquía Colombiana" revela que de las 7 millones de hectáreas con vocación agrícola en la Altillanura, actualmente solo están cosechadas 238.000. Rafael Puyana, líder de la investigación, explicó a EL TIEMPO que si se ejecutan las reformas normativas y las inversiones en infraestructura vial —donde la región cuenta apenas con 0,1 km de vías primarias por cada 100 km² frente a los 2 km del promedio nacional— el PIB agropecuario del país podría ser un 20 por ciento superior para el año 2045.Para solucionar las limitantes de insumos y financiamiento que imponen los suelos ácidos y los riesgos climáticos, Fedesarrollo plantea estrategias específicas basadas en la experiencia de modelos internacionales como el de Mato Grosso en Brasil. En cuanto al desabastecimiento de cal dolomita, la entidad propone agilizar títulos mineros locales para instalar una planta regional, implementar agricultura de precisión y crear cooperativas de compra en volumen. Foro de AltillanuraPara profundizar en estas perspectivas y analizar el camino que requiere el país para consolidarse en los mercados internacionales, EL TIEMPO Casa Editorial realizará hoy 8 de julio el foro ‘Colombia: potencia agrícola que alimentará al mundo’, un encuentro que contará con la participación de expertos nacionales y de Cleiton Gauer, superintendente del Instituto Mato-Grossense de Economia Agropecuaria de Brasil, quienes debatirán sobre innovación, biotecnología, seguridad jurídica y las decisiones de política de Estado necesarias para transformar la Altillanura en una despensa competitiva y sostenible. Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.









