“Mamá, los soldados me dispararon”. Esas fueron las últimas palabras que Anwaar al Haymuni, de 29 años, escuchó pronunciar a su hijo, con un hilo de voz. El pequeño Ayman tenía apenas 12 años. Podría haber sido un día cualquiera de febrero en la vida de este niño palestino, que visitaba a su abuelo junto a su madre y a su hermano menor. Los dos niños salieron a la calle, una escena cotidiana y aparentemente sin riesgos. Pero no en Hebrón, en el sur de Cisjordania. Cuando comenzaron a caminar, vieron que soldados israelíes llevaban a cabo una redada en la ciudad. Asustados, se dieron la vuelta para regresar, pero no tuvieron tiempo. Los militares abrieron fuego y Ayman cayó al suelo.“¿Qué le han hecho a mi hijo?”, gritó Al Haymuni a los soldados mientras corría hacia Ayman. El pequeño fue uno de los 54 niños palestinos que murieron en 2025 a manos de los soldados israelíes en Cisjordania, según un informe publicado esta semana por la organización israelí B’Tselem, que recoge además los testimonios de los familiares de los menores muertos y de testigos. Desde el 7 de octubre de 2023, fecha en la que comenzó la ofensiva militar contra Gaza tras el ataque de Hamás contra Israel, 236 menores han muerto a manos del ejército israelí, según B’Tselem, que documenta los casos en el terreno. Otros cinco murieron en manos de los colonos judíos. La magnitud de las cifras actuales recuerda —e incluso supera en escala, si se considera la duración del periodo— a la violencia registrada en la segunda Intifada (2000-2005), en la que las fuerzas israelíes mataron a 251 niños y adolescentes palestinos en Cisjordania. Además, están muy por encima del balance registrado en los 17 años que siguieron al fin de aquel conflicto: de febrero de 2005 hasta finales de 2021, las fuerzas israelíes mataron a 194 menores palestinos en Cisjordania, según B’Tselem. Solo en 2023, las fuerzas israelíes mataron a 120 niños y adolescentes, 80 de ellos en los tres meses posteriores al 7 de octubre. En 2024, la cifra fue de 89 menores. La mayoría de las víctimas son adolescentes de entre 14 y 17 años. En Cisjordania, la vida cotidiana está marcada por redadas del ejército israelí, puestos de control y la violencia de colonos. “El asesinato de niños palestinos no es una serie de incidentes aislados, sino parte de un patrón más amplio de uso creciente de la fuerza letal por parte de Israel contra los palestinos”, sostiene Yair Dvir, portavoz de la organización.En respuesta a este periódico, un portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF, por sus siglas en inglés) declaró que la institución “no daña deliberadamente a civiles que no participan en hostilidades”. Para B’Tselem, la muerte de estos menores es el resultado de una “política temeraria de fuego abierto” aplicada en Cisjordania. Según la organización, esa directriz se ha ampliado para ser más permisiva que en el pasado, con una flexibilización de las normas sobre el uso de armas letales introducida a finales de 2021.Actualmente, lanzar piedras contra soldados israelíes constituye un motivo suficiente para emplear fuego letal. Incluso se puede disparar contra personas que huyen tras haber supuestamente arrojado piedras, aunque ya no representen un peligro.En lo que va de año, las tropas israelíes han matado a 13 niños y adolescentes en Cisjordania. Hace apenas un mes, la muerte de un bebé de siete meses, alcanzado por disparos del ejército contra el vehículo en el que viajaba junto a sus padres, conmovió al mundo. Y hace poco más de una semana, Naciones Unidas publicó una investigación independiente en la que acusaban a Israel de matar deliberadamente a niños palestinos en la Franja de Gaza.“Era un niño y lo lamentamos; murió por error”. Eso fue lo que Nassar al-Haymuni, padre de Ayman, escuchó por teléfono de un oficial que se identificó como miembro del Shin Bet, el servicio de inteligencia interior israelí. Antes de esa llamada, sin embargo, Nassar fue tratado con desprecio. Regresaba de Ramala a Hebrón después de recibir la noticia de que su hijo había resultado herido. Al llegar a un puesto de control, soldados israelíes comprobaron su identidad y le obligaron a bajar del vehículo. Tras una discusión, uno de ellos le preguntó: “¿Qué relación tiene con el niño al que matamos?”. Fue así como descubrió que su hijo había muerto. Según su testimonio, una soldado se rio y bailó con la noticia.Para el ejército israelí, la inmensa mayoría de los civiles muertos están vinculados a actividades terroristas. “La norma en Oriente Próximo es ‘si alguien viene a matarte, mátalo primero’, así que estamos matando como no lo habíamos hecho desde 1967″, afirmó el jefe del Comando Central, Avi Bluth, en una entrevista concedida al diario Haaretz el pasado abril. El alto cargo militar defendió que el 96% de los muertos estaban implicados en “actividades terroristas”. Para B’Tselem, la calificación de civiles como terroristas se trata de una “práctica rutinaria del sistema israelí”. “Crea de facto una impunidad sistémica para matar”, sostiene la organización. Según su base de datos, que documenta las circunstancias de la muerte de palestinos e israelíes, la mayoría de los palestinos muertos no participaban en ningún tipo de hostilidades. Dvir, de B’Tselem, insiste: “En un número cada vez mayor de casos, vemos cómo los soldados abren fuego sin estar amenazados, incluso contra niños y adolescentes”.Los primos Rida y Hamzah Bsharat, de ocho y diez años, también forman parte de esta estadística. Jugaban en un patio cercano a sus casas, en la aldea cisjordana de Al Aqaba, amenazada de demolición por Israel. Era un día normal de enero y las tropas israelíes llevaban a cabo una redada. Alrededor de las 10.00, el ejército disparó un misil contra los niños. Posteriormente, el IDF difundió una investigación en la que afirmaba que la aeronave había identificado, a partir de información de inteligencia, que los menores estaban colocando explosivos. Sin embargo, según B’Tselem, no había pruebas de ningún artefacto explosivo en la zona.El portavoz del ejército israelí sostiene que “cualquier denuncia sobre daños a civiles no implicados es examinada e investigada de forma exhaustiva por las autoridades competentes”. Los datos recopilados por otra organización de derechos humanos israelí, Yesh Din, contradicen esta afirmación. La organización concluye que ningún israelí ha sido procesado por la muerte de un palestino desde octubre de 2023. “El ejército respalda repetidamente a los soldados responsables de estos asesinatos, emitiendo comunicados a los medios de comunicación que los justifican, mientras que los responsables gozan de total impunidad y no se enfrentan a ningún proceso penal”, insiste Dvir. Para B’Tselem, existe una inmunidad garantizada de antemano, alimentada por la falta de exigencia de responsabilidades por parte de la sociedad israelí. Una especie de “impunidad pública”. La investigación de B’Tselem sobre los 54 niños y adolescentes palestinos muertos en Cisjordania en 2025 concluyó que 47 de los menores murieron por disparos y los siete restantes en ataques aéreos. En casi una cuarta parte de los casos documentados, las fuerzas israelíes retrasaron o impidieron que los equipos médicos o los residentes locales llegaran hasta los niños y adolescentes heridos para prestarles asistencia vital.Los padres de Ayman, Rida y Hamzah pudieron recuperar los cuerpos de sus hijos. Otros 18 de los 54 menores, sin embargo, siguen retenidos por Israel, lo que impide que sus familias puedan enterrarlos y despedirse de ellos.