Gastronom�aJavier L�pez Merino compr� el hist�rico local hace una d�cada y tiene como especialidad la tortilla, los callos y las empanadas argentinasJavier L�pez, propietario de Casa Antonio.I�aki Dom�nguezActualizado Jueves,
julio
09:59En la calle Qui�ones 11, muy cerca de la Plaza de las Comendadoras, se encuentra Casa Antonio, taberna regentada por Javier L�pez Merino, nativo del barrio de Chueca que vino al mundo en 1963. Aunque lleva unos 10 a�os al mando del bar, ya cuenta con antecedentes hosteleros en su familia: su abuelo llevaba el Caf� Castilla en la Plaza del Rey. "El Caf� Castilla era una especie de Caf� Gij�n, aunque no tan famoso", comentaba �l. "Me contaba mi abuelo que Valle-Incl�n o Jardiel Poncela lo frecuentaban. Se dice que ah� detuvieron a un anarquista que hab�a cometido alg�n acto terrorista".Javi es hijo de madre soltera y se crio con su abuelo en Chueca, como ya comentamos. A finales de los 70 y principios de los 80, el barrio estaba muy degradado; la hero�na hac�a estragos y la zona se hab�a convertido en una especie de gueto, a pesar de estar ubicado en el centro de la ciudad. Los amigos de Javi que llegaban al lugar se bajaban en la entonces estaci�n de Jos� Antonio (hoy Gran V�a), al tener miedo de salir en Chueca. Como comenta Javi: "Hab�a m�s peligro en Chueca que en el Dos de Mayo, que tambi�n ten�a lo suyo". Entre otras cosas, nuestro protagonista conoci� la noche malasa�era de los 80. En esos a�os, cuando Javi era tan solo un chaval y andaba con sus amigos en Barcel�, gente de la Joven Guardia Roja trataba de convencerlos para que se adhiriese a su causa. Uno de ellos acab� por hacerse rocker. "Se convirti� en uno de los t�os m�s malos del King Creole (local en calle San Vicente Ferrer)", comenta. "Era el jefe de los rockers".Javi trabaj� 32 a�os en la Opel como recepcionista. Como consecuencia de la crisis del 2008, el futuro hostelero negoci� su salida de la empresa, tras lo cual decidi� abrir un bar con el dinero que recibi� como compensaci�n laboral, ya en 2016. Los due�os de Casa Antonio son quienes lo regentaron previamente: Antonio e In�s. El primero hab�a sido taxista, aunque falleci�. Antes de hacerse Javi con el local, el lugar era una casa de comidas donde se jugaba a las cartas por la tarde.Javi cuenta con un documento institucional de 1903 que habla de Casa Antonio como "un local destinado al despacho de vinos al pormenor". Se trata de una licencia de reapertura. Javi no sabe exactamente el a�o en que la tasca comenz� a operar, aunque infiere, naturalmente, que su actividad se retrotrae al siglo XIX. Curiosamente, Miau (1888), la famosa novela de Benito P�rez Gald�s, transcurre en el mismo edificio del que forma parte Casa Antonio. En aquella �poca, la calle de Qui�ones representaba el l�mite de la ciudad. Por otra parte, como ocurr�a en otros lugares donde hab�a despacho de vinos, Casa Antonio contaba con grandes tinajas en su s�tano.Estas tinajas eran integradas en la propia estructura del edificio antes de que este fuese edificado. Una vez el local comenzaba a operar, regularmente se acercaban carros con vino que era vertido en las tinajas por medio de una peque�a ventana o rejilla. Para deshacerse de las tinajas en tiempos posteriores era necesario romperlas, al ser demasiado grandes como para retirarlas en su forma original. Justo enfrente de la tasca est� el convento de Montserrat, de estilo barroco. Ocupa toda una manzana y fue una c�rcel de mujeres desde la desamortizaci�n de 1836, aunque de modo interrumpido, hasta alg�n tiempo tras la Guerra Civil. Muy cerca est� tambi�n el convento de las Comendadoras y el Segundo monasterio de la Visitaci�n de Santa Mar�a.El esquinazo donde se encuentra Casa Antonio, en la calle Qui�ones.JOS� MAR�A PRESASTras una reforma muy peque�a, Javi abri� la nueva Casa Antonio con una vena m�s nocturna, a pesar de contar tambi�n con cocina. Casa Antonio cierra sobre las dos de la ma�ana los fines de semana. Forma parte de una serie de locales presentes en el barrio como Siroco, el Cuatro Latas o el Moloko. Una de las especialidades de la casa son las empanadas argentinas. "La carne la cortamos nosotros a cuchillo", comenta �l. "Son totalmente caseras".Otro plato de �xito son los callos a la madrile�a que elabora la propia madre del due�o, junto con la tortilla de patatas. Entre las bebidas m�s idiosincr�sicas del Antonio destaca el mezcal. Otra curiosidad de este emplazamiento es que en su estructura fueron empleadas v�as del antiguo tranv�a como vigas, visibles en el s�tano del bar. Digamos que el reciclaje es un fen�meno m�s antiguo de lo que algunos creen. Entre la clientela del local se han generado diversos grupos de amigos, algunos de los cuales se re�nen anualmente para comer cocido entre sus cuatro paredes.







