Fumata blanca en Movimiento Sumar. Con la incógnita de Lara Hernández resuelta —la hasta ahora coordinadora ha dimitido, este miércoles, de todos sus cargos orgánicos y ha roto su carnet de militante—, el tándem Martínez-Martínez se acerca un paso más a la coordinación del partido. A diez días de celebrar su asamblea, el próximo sábado 11 de julio, en la antaño casa política de Yolanda Díaz solo se ha registrado una candidatura, con la portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Martínez Barbero, y la secretaria de Estado de Derechos Sociales (la cartera del ministro Pablo Bustinduy), Rosa Martínez, a la cabeza. Un mix rojiverde con el que el partido afianza su nueva etiqueta: laborismo ecosocialista. Barbero tomará, previsiblemente, el testigo a Hernández en la vertiente laboral, con su bagaje como inspectora y varios cargos en la Xunta y el Ministerio de Trabajo a sus espaldas. Martínez pone cara al espíritu ecologista del partido y a su voluntad de acercar posiciones —políticas y electorales— con Equo, en la arena nacional, y el Partido Verde, en el mapa europeo.PublicidadLa futura ejecutiva del partido empieza a tomar forma, sí, pero a un precio. A la sombra del acoso laboral en los entresijos de la formación —tras la filtración de una denuncia interna contra Hernández que, este domingo, ha terminado archivándose— se suman las acusaciones vertidas por la ya excoordinadora contra el, hasta ahora, sector crítico del partido. Una "campaña de desprestigio". Así ha definido Hernández, en rueda de prensa, el bombardeo mediático de las últimas semanas. Y es que, ha denunciado la política madrileña, ha sido víctima de un juicio y condena públicos, sin posibilidad real de defensa. Todo, tal y como han repetido por activa y por pasiva desde su círculo cercano, para quitarle la silla dentro del partido. En cristiano, un quítate tú para ponerme yo. Bulos, mentiras e injurias. Son los apelativos con los que ha descrito la investigación abierta en su contra y que ha impulsado, de facto, su oposición política. Seis cargos orgánicos e institucionales del partido, entre ellos, la propia Barbero."Tengo la conciencia tranquila, soy inocente", se ha defendido, frente a las cámaras, Hernández, asegurando que "ni antes, ni durante, ni después” de su tiempo a los mandos del partido —unos 15 meses— ha acosado a nadie. Así lo demuestra, ha razonado la madrileña, el archivo de la investigación. Por un lado, por falta de pruebas. Por otro, porque los trabajadores afectados —cuyos testimonios daban vida a la denuncia— no la han ratificado. La verdad, ha celebrado Hernández, ha terminado saliendo a la luz. Lo que no borra el daño que ha soportado en las últimas semanas: "Lo hemos pasado muy mal, mi familia y yo misma". En cualquier caso, ha reivindicado la ya excoordinadora, se va con la cabeza alta, orgullosa de su trabajo —especialmente dentro de Un paso al frente— y sin abandonar la lucha política: "Quien milita en la izquierda hace de ello una forma de vida".Aunque Hernández ha esquivado, en todo momento, la confrontación directa con las que serán, a priori, las futuras co-coordinadoras del partido, sí ha tachado de "espectáculo" sus últimos compases dentro de Movimiento Sumar. "No es el momento de hacer sangre ni de entrar al barro. Las personas que han podido promover este expediente se pueden poner ellas mismas los calificativos", ha rebajado los decibelios de la que ha sido la mayor crisis de la formación en sus apenas tres años de vida. Tampoco ha querido arremeter contra la que fuera su mentora política, la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que ha evitado pronunciarse públicamente en favor —o en contra— de la política madrileña. "Yolanda decidió retirarse hace tiempo de la vida orgánica del partido y es una decisión que debemos respetar", se ha limitado a valorar, asegurando que se ha sentido "muy acompañada" por la mayoría de sus compañeros de partido.Tras su paso al lado, Hernández se reincorporará en septiembre, con el inicio del nuevo curso, a su plaza como profesora de filosofía en un instituto público de Madrid, sin aclarar si, en el futuro, se plantea afiliarse o militar en un nuevo partido. La excoordinadora, que se curtió, al calor del 15M, en las juventudes de Izquierda Unida —donde llegó a ejercer como responsable de Convergencias de la IU de Cayo Lara—, aterrizó en Movimiento Sumar en abril de 2024 como secretaria de Organización. Apenas un año después, en la pasada asamblea, la madrileña asumía una nueva responsabilidad. Nada más y nada menos que la coordinación general del partido. Primero, junto con el diputado Carlos Martín Urriza. Cuatro meses después, ya en solitario. Una etapa a la que ha puesto punto y final este miércoles.PublicidadDos versiones de una misma historiaLas cosas no se han hecho bien. Es la crítica que lanzan desde el sector afín a la política madrileña, para el que los desencuentros, en política, hay que resolverlos "a través del diálogo y por medio de las urnas", no orquestando toda una "maniobra política". Y menos una que acarree un desgaste personal y político como el que ha sufrido Hernández los últimos meses, desde que se presentara la "falsa denuncia" allá por febrero. La han usado, denuncian sus partidarios a Público, como "chivo expiatorio" de todos los problemas del partido. Una "infamia" que ha generado mucho descontento, aseguran, entre varios cuadros "relevantes" del partido en el Congreso, en el Gobierno y en la todavía ejecutiva. A un procedimiento que se ha alargado cuatro meses "a conciencia" —40 días es el plazo máximo que recogen los documentos del partido—, añaden la intención del sector crítico de "hacer como si nada" a menos de 24 horas del cierre de candidaturas. Y es que, revelan, Hernández recibió una llamada la tarde del martes para ocupar un puesto "simbólico" en las listas. Un escenario que, enseguida, rechazó, demostrando que no está interesada, reivindican voces de su cuerda, en el reparto de sillones.Fuentes del equipo de Barbero explican a Público que la comisión antiacoso del partido ha optado por "cerrar en falso" la investigación contra Hernández para "darle una salida digna", no porque la denuncia no tuviera fundamento. De hecho, apuntalan, si los trabajadores afectados se han descolgado del procedimiento, ha sido porque dudaban de las garantías del mismo, en medio de una negociación para integrar a Hernández en las futuras listas. "Para salir limpia, tenía que dimitir", le restan épica a su paso al lado, desplazando el foco "a lo que importa": el cónclave de la próxima semana. Así las cosas, Movimiento Sumar afronta una semana y media trascendental para su futuro como partido, lejos ya de su función de paraguas del espacio. La lista provisional que encabezan las dos Martínez se publicará este mismo jueves, con el interrogante sobre el papel del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y algunas bajas significativas, según adelantan desde el entorno de la ya excoordinadora.