La crisis interna de Movimiento Sumar ha acabado llevándose por delante a su principal dirigente. La hasta ahora coordinadora general del partido, Lara Hernández, ha anunciado este miércoles su dimisión de todos los cargos y su baja de militancia apenas diez días antes de la tercera asamblea de la formación, prevista para el próximo 11 de julio. Lo ha hecho en una comparecencia en la que ha acusado a parte de la dirección de impulsar una campaña de “mentiras” y “calumnias” contra ella tras verse envuelta en un expediente interno por presunto acoso laboral que finalmente ha sido archivado sin sanción, después de que no prosperaran las acusaciones ni se acreditaran los hechos denunciados.La dimisión pone fin a una crisis que ha sacudido a Movimiento Sumar durante los últimos meses. El expediente disciplinario abrió una profunda fractura entre distintos sectores de la organización y aceleró un relevo interno que ha terminado cristalizando a las puertas de la asamblea extraordinaria, donde la dirección renovará su liderazgo.La comparecencia de Hernández ha reflejado esa división. La dirigente ha comparecido en la sede habitual del partido sin el logotipo de Movimiento Sumar a su espalda y sin el respaldo visible de la Ejecutiva, salvo la presencia de Fabio Cortese, secretario de Movilización y responsable del partido en la Comunidad de Madrid. Tras meses de silencio sobre el expediente, ha decidido ofrecer por primera vez su versión de los hechos. “He estado muchos meses callada, pero ahora me toca hablar”, ha afirmado.En una declaración de marcado tono personal, Hernández ha explicado que el procedimiento fue “promovido por seis cargos orgánicos e institucionales” que aseguraban haber sido testigos de supuestos episodios de maltrato hacia varios trabajadores. Según ha relatado, la Comisión de Protocolo acordó el archivo definitivo del expediente por la “falta de aportación de pruebas”, después de que las personas presuntamente afectadas decidieran no presentar denuncia y de que, según ha asegurado, “algunos de los denunciantes rectificaran a última hora diciendo no ser testigos de nada”. A su juicio, el cierre del procedimiento acredita que las acusaciones carecían de fundamento.Lee tambiénLa ya excoordinadora ha reivindicado su inocencia y ha defendido que el archivo del expediente confirma que nunca incurrió en conductas de acoso. “Tengo la conciencia tranquila. Primero porque soy inocente, jamás en mi vida he acosado a nadie; y segundo, porque todos los bulos e injurias que he tenido que soportar se han demostrado falsos”, ha sostenido. No obstante, ha reconocido el desgaste sufrido durante estos meses. “Eso no puede borrar una realidad: en estos cuatro meses lo he pasado mal, muy mal. Mi familia y yo misma, porque la campaña de desprestigio que se ha armado contra mi persona ha sido brutal”.Hernández también ha censurado la gestión del procedimiento interno y, especialmente, la ruptura de la confidencialidad del expediente. “La ruptura de la confidencialidad ha hecho que se me haya condenado públicamente sin poder defenderme hasta este momento. Yo decidí esperar por responsabilidad política hasta el cierre del expediente, y estos meses me han servido para tener una larga reflexión y tomar una difícil decisión que no está exenta de dolor”, ha señalado.Preguntada por las repercusiones del caso, Hernández ha confirmado que el asunto está en manos de su abogada y que se reserva el derecho de emprender “las acciones judiciales pertinentes” por calumnias. Con todo, ha evitado dar nombres propios o ahondar en la fractura del sector crítico: “No es el momento de hacer sangre ni de entrar al barro. Quienes han podido promover este expediente, los calificativos se los pueden poner ellos mismos”.La ya exdirigente cuenta con una larga trayectoria política en el espacio de la izquierda. Formó parte del área de Convergencias de Izquierda Unida durante la etapa de Cayo Lara, participó posteriormente en Podemos y, tras el nacimiento de Movimiento Sumar, asumió la Secretaría de Organización hasta convertirse en coordinadora general después de que Yolanda Díaz abandonara la dirección orgánica del partido en 2024. Desde esa experiencia ha querido enmarcar su salida como un paso temporal. Parafraseando al politólogo Norberto Bobbio, ha defendido que “quien milita en la izquierda nunca puede decir ‘no puedo más’ y aquí me quedo”.“No estoy dando un paso atrás, pero tampoco quiero dar un paso en falso. Trabajaré desde donde pueda en la recomposición a fondo de un espacio progresista”, ha apuntado: “El pasado mañana está por escribir”.La marcha de Hernández coincide con la consumación del vuelco orgánico a las puertas del cónclave del día 11. Los cargos que cuestionaban su labor han pactado finalmente una lista unitariaLa comparecencia también ha evidenciado el distanciamiento con quien fue su principal valedora política. Hernández llegó a la dirección de Movimiento Sumar de la mano de Yolanda Díaz y, preguntada por la ausencia de un respaldo público de la vicepresidenta segunda del Gobierno, ha respondido con frialdad: “Yolanda Díaz decidió hace ya mucho tiempo retirarse de la vida orgánica del partido. Yo creo que eso es una decisión que debemos respetar todos y todas. En absoluto me ha decepcionado”.Su salida coincide con la culminación del relevo orgánico que se consumará en la asamblea extraordinaria del próximo 11 de julio. Los dirigentes que cuestionaban su liderazgo durante los últimos meses han cerrado finalmente una candidatura de integración encabezada por la portavoz parlamentaria, Verónica Martínez Barbero, y la secretaria de Estado de Derechos Sociales, Rosa Martínez, número dos del ministro Ernest Urtasun. Salvo sorpresa, esa lista será ratificada por la militancia y abrirá una nueva etapa para Movimiento Sumar, mientras Hernández regresará a su puesto como profesora tras pedir “disculpas con el corazón en la mano a los votantes por el espectáculo dado estos meses”.Redactor de la sección de política tras una década cubriendo la actualidad de Madrid entre 2011 y 2022. Antes en Microsoft News y el diario Metro
Lara Hernández dimite como coordinadora general de Movimiento Sumar
La dirigente madrileña rompe su silencio tras meses de "desprestigio" por un expediente por acoso laboral que ha sido archivado










