La dimisión de Lara Hernández como coordinadora general de Movimiento Sumar cierra el capítulo más negro de la corta historia de un partido que Yolanda Díaz fundó para que fuera el motor de la alianza Sumar —ahora integrada por Movimiento, Más Madrid, Comuns e IU— y que desde su marcha del aparato orgánico en 2024 ha ido progresivamente perdiendo peso en ella. La formación celebra la asamblea en la que renovará sus órganos directivos y ratificará su tesis política el próximo 11 de julio, y con el paso al lado de Hernández, que ha renunciado a integrarse en la única lista que se ha presentado, los críticos con su gestión, liderados por la candidatura de la portavoz parlamentaria Verónica Martínez y la secretaria de Estado de Derechos Sociales, Rosa Martínez, tienen vía libre para hacerse con el control del partido desde ese mismo día. Lo hacen con una lista pactada que busca dar una imagen de unidad que, a la vista de los acontecimientos, se ha perdido tras lo que Lara Hernández calificó este miércoles de "campaña de desprestigio" en su contra. La bomba estalló el pasado 9 de junio, cuando trascendió una carta de la entonces secretaria de Organización del partido, Laura Moreno, en la que comunicaba al partido su dimisión y daba a conocer la existencia de una investigación interna por acoso laboral a varios trabajadores contra Hernández. Con todo, no ha prosperado ninguna de las denuncias, interpuestas por seis altos cargos de Movimiento Sumar, y la hasta ahora coordinadora se presentó este miércoles con el archivo del expediente en la mano para confirmar su inocencia. Fuentes al tanto de los hechos han explicado que Hernández fue informada de los hechos por los que se le denunciaba el pasado 18 de junio y que, tras presentar sus alegaciones y las declaraciones a su favor de hasta ocho testigos, el día 26 le contactan para anunciarle que la única supuesta víctima que había decidido seguir adelante en el proceso había optado finalmente por no ratificarse. El mismo 26, Rosa Martínez y Verónica Martínez, a quien los defensores de Hernández acusan directamente de liderar la supuesta campaña de desprestigio en su contra, anunciaron su candidatura. Una escalada de dimisiones tras la de DíazDesde que Yolanda Díaz anunció tras las elecciones europeas de 2024 la dimisión de sus cargos orgánicos en Movimiento Sumar, el partido ha ido encadenando una serie de renuncias que han evidenciado una inestabilidad interna que terminó de explotar con la carta de Laura Moreno. Un año después de la marcha de Díaz, que no ha pronunciado palabra sobre la grave crisis que ha vivido el que fuera su partido, este decidió en su última asamblea que su liderazgo se efectuara en una coordinación encabezada por dos personas. Dicha vacante la ocupó, junto a Lara Hernández, Carlos Martín, pero solo durante cuatro meses, pues dimitió en agosto de 2025. Desde entonces, el puesto ha permanecido vacío, algo de lo que los críticos también responsabilizaban a Hernández. Sea como fuere, en apenas un año y medio en la formación han dimitido su cocoordinador, la número tres y sus dos secretarios de Comunicación. Primero, Elizabeth Duval, que en las últimas semanas ha alzado la voz contra Lara Hernández en su cuenta de X y en medios de comunicación; y, más tarde, David Comas. La pérdida de protagonismo en SumarCuando Díaz fundó Movimiento Sumar en 2023, lo hizo para que fuera la punta de lanza de la coalición electoral Sumar, ahora inmersa en un proceso de refundación. Claro que su corta vida y escaso despliegue territorial lo convertía sin duda en el partido con menor peso de todos los que la conformaban, pero la presencia y el liderazgo de la vicepresidenta segunda del Gobierno suponía una gran credencial. El paso al lado de la también ministra de Trabajo y las cuitas internas han terminado por restarle protagonismo en la confluencia, por ahora compuesta por partidos tan bien cimentados como IU, Más Madrid y Comuns y que se encuentra a la espera de la posible integración de otros entre los que se aspira a que esté Podemos, algo por el momento bastante improbable. A esto hay que añadir el auge de las izquierdas soberanistas como Chunta Aragonesista, Adelante Andalucía o Compromís, que jugarán un papel clave en las próximas elecciones. En este contexto, el liderazgo de un partido con tan poco peso como Movimiento Sumar no es baladí. Su menor entidad le hará partir en desventaja en las futuras negociaciones para acordar los puestos de salida en unas elecciones en las que las perspectivas para la izquierda del PSOE no son precisamente halagüeñas. Por tanto, a la previsible escasez de puestos de salida en general se une la previsible escasez de puestos de salida que puedan corresponder a Movimiento Sumar.Entretanto, el nuevo Sumar continúa inmerso en su proceso de refundación y a la espera de elegir tanto su nueva marca como un líder que represente la cara visible en las elecciones generales, en principio previstas para 2027. Ello, cuando faltan pocas semanas para las vacaciones de verano y se acerca un nuevo curso político que se barrunta todo menos tranquilo.
La dimisión de la líder de Sumar deja vía libre a los críticos y pone fin a la mayor crisis de un partido en declive desde la marcha de Díaz
La lista liderada por Verónica Martínez y Rosa Martínez será la única que se presente a la asamblea del próximo 11 de julio tras el paso al lado de Lara Hernández, que ha denunciado una 'campaña de desprestigio' en su contra.












