De todos los momentos de vergüenza ajena que nos ha regalado en los últimos años la Casa Blanca, para mí los peores son esas reuniones en las que un montón de hombres adultos se transfiguran en bufones para hacerle la pelota a Trump con un servilismo digno de los lacayos de la corte de Luis XVI.
Hace unos días, Mark Rutte, quien fue primer ministro de los Países Bajos y es el actual secretario general de la OTAN, protagonizó una de esas escenas. Durante una rueda de prensa conjunta en la Casa Blanca, rodeado de la troupe habitual de palmeros del presidente, Rutte elogió la “gran visión” de Trump y se deshizo en halagos sobre su “liderazgo valiente”. Gracias a Trump y solo a él, Europa estaba invirtiendo mucho dinero en defensa. ¡Mucho!. Todo explicado en palabras simples, repetidas, contundentes. Como quien le habla a un niño, o a un demente.










