Afirman los docentes que cada vez resulta más complicado el manejo del aula. Un entorno que se presenta hoy más desafiante que nunca debido, entre otras cosas, a la diversidad del alumnado que lo habita —diferentes culturas, idiomas y costumbres; alumnado de nivel socioeconómico bajo o numerosos estudiantes con necesidades especiales—, según recoge el último informe Talis 2024 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Un documento que revela que, en el caso de España, los docentes afrontan “un entorno de aula más disruptivo que la media internacional”. La gestión del aula y la disciplina son responsabilidad del profesorado, y manejar el comportamiento del alumnado en este entorno es una tarea compleja que requiere tanto de habilidades técnicas como socioemocionales. Talis 2024 apunta que aproximadamente el 29% del profesorado de secundaria y el 24% de Primaria percibe un ambiente ruidoso o desordenado. Estas cifras sitúan a España por encima del promedio de la OCDE, que se sitúa en un 21% para secundaria, y también por encima del promedio de la UE (21%). Ante estas situaciones, el profesorado reclama una formación cada vez más especializada que les ayude a manejarlas. “Es esencial dar un paso más ante el aumento y complejidad de los diferentes tipos de protocolos, como, por ejemplo, el acoso, las autolesiones, el suicidio, las agresiones, etc, y contar con especialistas en los centros escolares que atiendan y gestionen adecuadamente estos casos”, sostiene Daniel Albertos Gómez, doctor en Pedagogía y director de instituto.Fomento del respetoLos desafíos hacen que las escuelas intenten incorporar enfoques educativos que fomenten el respeto mutuo y la colaboración para mejorar la convivencia en sus espacios, recurriendo, entre otras, a la disciplina positiva. “Desde esta perspectiva, el alumno es capaz de gestionar su propia conducta para facilitar la convivencia con su grupo de referencia, partiendo de la responsabilidad y el respeto”, comenta Carlos Sanz Simón, profesor de Historia de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid. Desde este planteamiento, tanto desde la toma de decisiones colectivas como desde la propia conciencia individual del niño —conocedor de su conducta y sus consecuencias— se pueden inhibir posibles comportamientos disruptivos. “Si conseguimos que esa disciplina sea dialogada y negociada con el alumnado, entonces su implementación se antoja deseable”, establece.Del mismo modo, Sanz Simón aboga por una mayor presencia de profesionales altamente cualificados, como pedagogos o educadores sociales, que han sido formados en la gestión de centros y en las relaciones interpersonales en contextos educativos, tanto formales como no formales. A esto se añade la necesidad de mejorar el actual modelo de formación docente que trascienda la propia base pedagógica adquirida e incorpore la adquisición de habilidades ante la complejidad del aula. “Existe un déficit formativo en convivencia escolar; de hecho, menos del 10% de la formación continua del profesorado se centra en esta temática. Además, la normativa vigente, especialmente la LOPIVI, atribuye a los centros educativos una importante responsabilidad en la protección y el bienestar del alumnado, lo que hace necesario reforzar la formación inicial y permanente del profesorado en convivencia, prevención e intervención ante conflictos”, explica Juan Carlos Torrego, catedrático de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Alcalá. Una mejora de la convivencia escolar que implica potenciar estructuras especializadas como programas de mediación, alumnado ayudante, círculos de diálogo, restaurativos o conferencias restaurativas, “para favorecer la participación del alumnado y de toda la comunidad educativa en la gestión de los conflictos”, ahonda Torrego.Estrategias reconocidasYa hay centros que se han puesto manos a la obra para conseguir una mejor comunión. El colegio madrileño Trilema El Pilar ha sido incluido entre las 50 Mejores Escuelas Global Schools Prize de la Fundación Varkey, dentro de la categoría de Desarrollo Docente. Carmen Pellicer, presidenta de la Fundación Trilema, asegura que “el docente necesita prepararse en estrategias para abordar conflictos, alcanzar un perfil de orientación y de implicación, entre lo académico y lo socioemocional y ético; porque no es solo un problema socioemocional. Por eso la importancia de la educación del carácter asociada al acompañamiento personal”.Esta fundación forma a docentes —sobre todo en secundaria, aunque también de Primaria e Infantil— en disciplina positiva, resolución de conflictos y gestión de aula para mejorar la convivencia, ofreciendo las claves de este enfoque, como crear normas de centro y aula desde un enfoque positivo y de autorregulación de la conducta, y diseñar planes de convivencia para colegios, aula o planes de acción tutorial. “Cada vez es más difícil dar clase ante el impacto de la tecnología, la crisis de valores, la falta de sintonía o apoyo de las familias, etcétera, que hacen más difícil la convivencia en un centro escolar”, sostiene Pellicer.La presidenta de la Fundación Trilema lleva tiempo reivindicando la creación de un MIR docente. “Hay una parte práctica en la formación inicial que no se aprende en los libros, como por ejemplo ayudar a un niño que vive violencia en su hogar. Siempre pensamos en el bullying, pero hay más situaciones y el maestro debe saber diagnosticarlo para dar la respuesta oportuna. Cuando reivindicamos un prácticum no es ni siquiera para que, principalmente, den mejor clase, sino para que vivan y aprendan lo que es educar. Esto requiere un tiempo diferente y una preparación distinta”, apostilla.Mal ambienteEl profesorado denuncia el incremento de situaciones de violencia y acoso en el ámbito escolar que incluyen tanto al alumnado como a los propios docentes. El estudio estatal Causas del Estado de Malestar Docente, publicado a principios de este año por los Sindicatos de Trabajadoras y Trabajadores de la Enseñanza (STEs), recoge que una de las principales causas del malestar de los profesores se debe al incremento de las agresiones verbales y físicas por parte del alumnado, e incluso por parte de las familias: ocho de cada 10 docentes preguntados perciben que se están incrementando los ataques del alumnado al profesorado. Asimismo, el Estudio estatal de la convivencia escolar en centros de Educación Primaria de 2023 del Ministerio de Educación y Formación Profesional muestra una elevada prevalencia de problemáticas como el acoso escolar y el ciberacoso. “En Educación Primaria, el 9,53% del alumnado declara haber sufrido acoso escolar y alrededor del 9% ciberacoso. Además, cada vez existe una mayor sensibilización hacia problemáticas tradicionalmente invisibilizadas, como el abuso sexual infantil. Más que un incremento de la violencia parece existir una mayor visibilización de estas situaciones y una mayor responsabilidad y sensibilidad para detectarlas y abordarlas”, declara Juan Carlos Torrego, catedrático de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Alcalá.En etapas superiores, como ESO o Bachillerato, los conflictos de convivencia vienen asociados generalmente a la propia forma que tienen los alumnos de comunicarse entre ellos, confundiendo en ocasiones la broma con dañar a su igual. “En no pocas ocasiones este es el origen de conflictos de convivencia que se cronifican en el tiempo y terminan derivando en la apertura de protocolos de acoso. Aunque los conflictos entre adolescentes siempre han existido, en los últimos años se aprecia una amplificación de estos con motivo de la irrupción de las redes sociales, donde se continúan y agravan los conflictos surgidos en las aulas”, dice Daniel Albertos, doctor en Pedagogía y director de instituto.