Al hablar de zonas erógenas, el primer concepto que aparece es el Punto G, el término acuñado por Ernst Gräfenberg a mediados del siglo XX para describir una zona especialmente sensible del cuerpo femenino. Pero poco se habla sobre el "Punto P", asociado a la próstata y la pared anterior del recto, y señalado como una de las principales fuentes de placer sexual en los hombres.La próstata inicialmente era estudiada por enfermedades urinarias y reproductivas. Se trata de una glándula del tamaño de una nuez ubicada por debajo de la vejiga y delante del recto. Por su interior discurre la uretra hacia el interior del pene.Su función principal es producir parte del semen que acompaña a los espermatozoides. Este líquido se almacena en las vesículas seminales hasta el momento de la eyaculación. Además, algunos estudios sugieren que también podría intervenir en la producción de dihidrotestosterona, una hormona masculina más potente que la testosterona.Sin embargo, desde 1981 esta glándula empezó a investigarse como zona de placer, a partir de un artículo del Hite Report on Male Sexuality, donde surgieron los primeros testimonios de eyaculación masculina a través de la estimulación anal, sin tratarse únicamente de la penetración.“La próstata se convierte en una potencial zona erógena, ya que contiene múltiples terminaciones nerviosas –como el clítoris, el glande y los pezones- y conecta con circuitos neurológicos involucrados en la respuesta sexual”, dice a Clarín la médica uróloga y sexóloga Milena Mayer.Y agrega que, se llega a estimular el “Punto P” a través del periné -la zona que está entre el escroto y el ano- o directamente, mediante estimulación anal, “donde la próstata se podría palpar con la persona boca arriba, aproximadamente a 4-6 cm de la entrada del ano, haciendo una pequeña presión hacia la dirección del ombligo”.Mito I: no te defineAún persisten varios prejuicios respecto a esta práctica, consecuencia de la falta de educación y comunicación sexual. En relación a esto, Mayer menciona: “El disfrute de la estimulación prostática no tiene relación con la orientación sexual. Eso solo la define hacia quién sentís atracción, no en base a qué tipo de prácticas hacés”.Este mito impacta en la vivencia de la sexualidad, ya que son muchos los hombres que limitan este tipo de exploraciones por vergüenza o miedo al juicio. "En algunos casos, también puede generar una sexualidad más rígida, centrada en el rendimiento y menos conectada con el placer y la curiosidad", afirma la sexóloga.Mito II: un mundo de sensacionesSe llega a estimular el “Punto P” a través del periné -la zona que está entre el escroto y el ano- o mediante estimulación anal, “donde la próstata se podría palpar con la persona boca arriba, aproximadamente a 4-6 cm de la entrada del ano, haciendo una pequeña presión hacia la dirección del ombligo”.Por eso, aunque suele asociarse la estimulación del punto P con la penetración, esa no es la única vía posible. Existen distintas formas de estimular la próstata, ya sea mediante masajes o con dispositivos diseñados específicamente para ese fin."Pueden ser vibradores u otros elementos que se mueven al ritmo de las contracciones naturales de los esfínteres anales, tanto el interno como el externo. Ambos pueden estimular la próstata y las zonas sensibles de la pared rectal", explica el sexólogo y psiquiatra Walter Ghedin.Sin embargo, la médica aclara que no se trata de un "punto mágico" que garantiza placer a todas las personas. "La realidad es que la sexualidad es profundamente individual y no todos experimentan las mismas sensaciones ni tienen el mismo interés por este tipo de estimulación".Controles, claveLa próstata cumple un rol clave en el sistema reproductor masculino. A medida que pasan los años, médicos advierten que puede presentarse un agrandamiento anormal, llamado "hiperplasia benigna de la próstata" (HPB). Este ensanchamiento puede causar molestias o dificultades al orinar y un aumento en la frecuencia de la micción.Si bien no es lo mismo que el cáncer de próstata, ambos comparten la sintomatología. Por eso, es fundamental hacerse chequeos anuales, especialmente a partir de los 50 años o antes si existen antecedentes familiares.Según el Ministerio de Salud de la Nación, uno de cada ocho hombres son diagnosticados con cáncer de próstata a lo largo de su vida, y en Argentina es la principal enfermedad oncológica, detrás del cáncer de mama.Cómo estimular el "punto P"Para explorar de manera segura el "punto P", Mayer realiza una serie de recomendaciones para hacerlo "desde la curiosidad, y no desde la exigencia":Higienizar el área, las manos y las uñas, ya que "el recto tiene su flora bacteriana particular que en otra zona termina produciendo infecciones".Lubricar la zona, relajarse y hacerlo paulatinamente, usando geles íntimos y lubricantes a base de agua.En caso de querer usar un juguete sexual, higienizarlo antes y después de su uso. "Si se utiliza para penetrar el recto, solo debe dejarse para estimular la vía anal. También se puede colocar un preservativo".Evitar esta práctica si hay una fisura, hemorroides o trastornos gastrointestinales.Por último, la médica enfatiza en que explorar el propio cuerpo no es una obligación, sino una posibilidad más dentro de la diversidad de prácticas sexuales que cada persona tenga ganas de elegir.Y concluye: "Una sexualidad saludable no se define por cumplir determinados mandatos, sino por la posibilidad de vivirla de forma libre, consciente y coherente con los propios deseos".