El cremallera sale del último túnel y el maquinista hace sonar tres veces el silbato. El eco rebota en las laderas mientras el lago aparece junto a la vía y el santuario surge de repente frente a la ventanilla. Apenas dura unos segundos, pero ese instante queda grabado en la memoria. Es la primera imagen de Vall de Núria y la confirmación de que aquí el viaje forma parte de la experiencia.

El histórico tren cremallera es la única vía de acceso a Vall de Núria y convierte el viaje en el primer capítulo de la experiencia.

Carles Rusiñol

Desde la cabina del cremallera comienza un recorrido de poco más de doce kilómetros que asciende hasta el corazón de Vall de Núria.

Carles Rusiñol