La imagen muestra una pasarela en El Bocal, en Santander. Una estructura sencilla, pensada para que los caminantes atravesaran un tramo difícil del paisaje sin peligro....
Si uno se fija bien, percibe una grieta en la roca. Una grieta antigua, seguramente conocida, quizá señalada alguna vez por alguien que dijo “esto habría que mirarlo”. Sobre esa grieta se apoyaba el puente de madera que se vino abajo cuando lo atravesaban, a primeros de marzo, seis chicas y un chico. Solo sobrevivió una de las chicas que logró aferrarse a una roca. El resto se precipitó al mar por la áspera hendedura. ¡Qué horror!
Me vino entonces a la memoria la palabra “mantenimiento”. La escuché por primera vez en boca de mi padre cuando le decía a uno de mis hermanos:
—Comprarse un coche es fácil. Lo caro es el mantenimiento.
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