El Ayuntamiento dice que Costas tiene la competencia de la senda litoral a la que pertenece y el Gobierno pide esperar a la investigación judicial

La muerte de seis jóvenes al desplomarse este martes una pasarela de madera entre acantilados en la zona norte de Santander ha devuelto a la luz el polémico proyecto de la senda costera de 10 kilómetros desde el faro de Cabo Mayor hasta la Virgen del Mar, que ha terminado en un limbo en el que ninguna administración se hace cargo de la responsabilidad del siniestro. La Demarcación...

de Costas comenzó a construir la senda en 2014, pero la fuerte oposición vecinal hizo que las obras se paralizaran ese mismo año. El Ayuntamiento se había comprometido a mantener la obra cuando esta estuviera terminada, pero alega que nadie le ha comunicado esa finalización. En los restos de la estructura desde la que cayeron los jóvenes se aprecian manchas de óxido rojo alrededor de los puntos donde van los tornillos o anclajes. La jueza que investiga el caso ha pedido a las dos administraciones que aporten toda la información sobre este proyecto.

En la capital de Cantabria hay un notable debate ciudadano sobre el abandono generalizado de las infraestructuras y equipamientos municipales y la falta de mantenimiento del patrimonio de la ciudad, en especial las del frente costero, como los bajos del restaurante Rhin, en el Sardinero, la duna de Zaera, junto al puerto deportivo de Gamazo o los galeones del marino Vital Alsar, en la península de la Magdalena. Quizás por ello, la alcaldesa Gema Igual (PP) anunció el viernes, en la misma comparecencia en la que informó de la apertura de un expediente a la agente de Policía Local que no tramitó un aviso de 112 del peligro de la pasarela mortal recibido 28 horas antes de la tragedia, que iban a hacer “un mapa” para explicar a los ciudadanos de qué Administración depende cada infraestructura. “Los 34 kilómetros de terreno de Santander no son responsabilidad del Ayuntamiento al completo”, dijo.