Este jueves se debate y vota en el Parlament de Catalunya una moción sobre soberanía tecnológica y digital. La propuesta gira en torno a 15 puntos y vuelve a abrir el debate sobre cuál debe ser el rumbo de la estrategia catalana en esta materia. Los principales ejes de interés son qué opciones tiene Catalunya para desarrollar infraestructuras propias o para hacer uso de aquellas que aumenten la autonomía europea; cómo operan los modelos de IA en la policía catalana, así como qué límites de respeto a los derechos humanos exigir a empresas contratadas en licitaciones públicas; o qué corpus cultural les entrena y cómo puede afectar a lenguas como el catalán.PublicidadLos Comuns han impulsado esta moción que, entre otras cosas, también reclama al Gobierno hacer pública toda la información de los contratos con Palantir. La empresa de Peter Thiel desarrolla sistemas de vigilancia y datos que utiliza el ICE y el Ministerio de Defensa habría adjudicado un contrato de 16,5 millones de euros para comprar un software de análisis de inteligencia militar llamado Gotham.El debate parlamentario se lleva a cabo después de que Comuns y PSC pactaran en marzo la creación de un fondo de soberanía tecnológica que acabará de tomar forma aterrizando cifras y recursos a partir de los resúmenes presupuestarios que los diversos Departamentos de la Generalitat están ultimando estas semanas. La aprobación de los presupuestos catalanes en el Parlament será este mismo jueves 2 de julio. El debate también se produce después de que el gobierno catalán y el español hayan dado luz verde a la creación de una sociedad mercantil que aspira a captar fondos europeos para crear la gigafactoría de IA en Móra la Nova (Tarragona). La instalación requiere una inversión de 5.000 millones de euros entre fondos públicos y privados. En este contexto, hablamos con expertos que abordan en qué punto se encuentra Catalunya respecto a la soberanía tecnológica y de datos.Los dos niveles de soberanía tecnológicaEl investigador de la UOC y miembro fundador de Exo.cat y guifi.net, Efraín Foglia, aterriza en qué punto se encuentra la soberanía tecnológica en Catalunya. La respuesta es conocida: vamos muchos pasos por detrás respecto de las grandes multinacionales americanas o del sector chino. Sin embargo, valora positivamente que se empiece a entender la urgencia del momento. "Aunque se modifique solo un poco la realidad, sirve. El cambio no se producirá de un día para otro", contextualiza.Para entender qué significa la soberanía tecnológica, Foglia expone que el primer nivel donde debemos mirar es en la parte más física: servidores, antenas, cableado o los mismos centros de datos. Durante décadas no se ha invertido de forma pública en esta infraestructura, y cuando se ha dejado en manos de grandes multinacionales, no ha habido la voluntad de gobernarla. "Se puede aumentar la soberanía creando tecnología, servidores o gestión km0. Incluso, aunque la tecnología se haya creado en otros territorios, la puedes gobernar de forma local, pero para hacerlo se necesita voluntad política", considera el investigador. Publicidad“Una cosa es la soberanía tecnológica, que tiene que ver más con infraestructuras, y la otra la soberanía de datos”, matiza Joan Abellà, director de la entidad Accent Obert. Es este segundo nivel, más intangible, de los datos, Abellà plantea que la contratación pública debe cuestionarse "si los softwares se pueden auditar de forma verificable, en qué jurisdicción quedan los datos y bajo qué legislación operan", si es la local, que también rige las normas europeas, o no lo es.Foglia pone el ejemplo del proyecto para digitalizar la ciudad de Barcelona, Sentilo, que en 2016 recibió el premio Open Awards de innovación. El proyecto desplegó una red de sensores en la ciudad para monitorizar y regular los decibelios, la temperatura, la calidad del aire o la movilidad, y todos estaban bajo código abierto y auditable, una forma de hacer que no ocurre en la mayoría de servicios que prestan las multinacionales. Es lo que pasa en cualquier universidad. Los centros universitarios utilizan los servidores Drive de Google para guardar los archivos. "Las investigaciones que se han hecho con dinero público, que pueden ser valiosas y poderosísimas, las almacenas en servidores de Google, y entra en una caja oscura en la que no tienes escrutinio de qué se hace con ese material", se queja el investigador. La realidad es que cuesta auditar a las grandes multinacionales porque la mayoría de servidores o tecnología que emplean no tienen un código abierto, y no se pueden escrutar. Publicidad"Nosotros consideramos que las administraciones o las universidades, cuando contratan estos servicios, lo tienen que hacer desde el prisma de la soberanía de datos. Para nosotros es muy importante que los datos queden en manos de quien contrata el servicio, sobre todo si son instituciones de la administración pública", asegura el director de Accent Obert.Este es uno de los puntos que considera la moción que se debatirá el próximo jueves en el Parlament. El redactado plantea que la estrategia catalana de soberanía digital y tecnológica "priorice a la contratación pública soluciones de código abierto, software libre o infraestructuras digitales públicas o comunitarias". También que se priorice a "proveedores con sede, gobierno real y sujeción jurídica en Catalunya, en el Estado o en la Unión Europea".Actualmente, el Ayuntamiento de Barcelona destina cada año más de cinco millones de euros en softwares de Microsoft, según datos de la Plataforma de Servicios de Contratación Pública. La última licitación, para los años 2025 a 2028, fue de 16,2 millones de euros.El uso de IA: sesgos, Mossos y catalánEn esta segunda capa, en la soberanía de los datos, la auditabilidad tiene una importancia relevante. La capacidad para averiguar cuáles son los modelos y engranajes que operan en las inteligencias artificiales permite conocer sesgos y errores.Uno de los temas que lleva a debate la moción es el uso de la inteligencia artificial en la policía catalana. La moción plantea "someter cualquier tecnología que esté en uso" en los Mossos a una "revisión independiente" con participación del Parlament, de la Autoridad Catalana de Protección de Datos y de la Sindicatura de Greuges (el Defensor del Pueblo catalán). El PSC lleva una enmienda que limitaría esta supervisión a algunos casos, "si es pertinente". Uno de los objetivos de esta revisión independiente es evitar sesgos de género, clase, etnia u otros, que puedan generar discriminación en la automatización del análisis de los datos. De hecho, el objetivo de la moción es no sólo evitarlo al cuerpo policial sino a cualquier sistema de inteligencia artificial que opere "en servicios públicos". Foglia pone de relieve que los sesgos pueden operar también cuando utilizamos la inteligencia artificial de empresas extranjeras y ésta nos crea contenido en catalán. El investigador alerta de que, habitualmente, los sistemas automatizados trabajan en base a los materiales que tengan indexados, y si mayoritariamente estos datos son en inglés, lo que hará será utilizar fuentes primarias norteamericanas y traducirlas al catalán.Publicidad"Nutrir y entrenar con información que no segregue por género, ni tenga mirada colonial, tenga valores sociales, etcétera, da una IA con resultados más justos y ecuánimes", reflexiona el investigador. "Una IA sin sesgos es aquella que está hecha con software libre y que puedes ver dónde están los sesgos y corregirlos aportando otras fuentes primarias", concluye.Existen modelos de inteligencia artificial locales, en Catalunya se llama AINA y en España ALIA, que están coordinados con el Supercomputing Center de Barcelona, pero Abellà reconoce que "no se están utilizando tanto como se creía que se podían haber utilizado". Sin embargo, para el director de Accent Obert, el desafío está en que los modelo de inteligencia artificial más utilizados "trabajen bajo los parámetros culturales y lingüísticos de nuestro país". Esto lo considera el "reto más importante que deben afrontar las culturas y lenguas no hegemónicas en el mundo de la IA", y Abellà relata que Accent Obert está proponiendo un plan de trabajo para avanzar en esta dirección. Publicidad"El dominio .cat [semilla de la entidad Accent Obert] fue un primer ejemplo de conversación donde fuimos líderes en las culturas europeas y ahora creemos que pasará lo mismo con la inteligencia artificial", opina Abellà. "Los catalanes estamos reflexionando sobre cómo construir un corpus de datos que represente nuestra cultura. Para tener conversaciones interesantes con todos los agentes de IA -que no dejan de ser multinacionales-, habrá que ir acompañados de otras regiones de Europa pero también de Estados, porque el problema cultural no lo tenemos sólo algunas culturas, sino ahora también la tienen los mismos Estados", concluye el director de Accent Obert.