La cohesión interna público-privada de la candidatura española que opta a la construcción de una de las grandes gigafactorías de inteligencia artificial (IA) europeas, que tendría su sede principal en Móra la Nova, es un factor de solvencia fundamental para que pueda ser elegida por la Comisión Europea (CE). La candidatura española reúne al Gobierno central, la Generalitat de Catalunya, empresas privadas, universidades y centros de investigación. A finales de año se sabrá si este proyecto es uno de los cuatro o cinco vencedores que deberán salir de entre las 75 candidaturas que se han presentado. Para España, y por supuesto para Catalunya, esa es una decisión trascendental.El compromiso de todas las administraciones y actores vinculados con el proyecto del gran centro de datos quedó formalmente explícito ayer en la reunión que celebraron en el palacio de la Moncloa los presidentes del Gobierno y de la Generalitat, Pedro Sánchez y Salvador Illa, con el ministro para la Transformación Digital, Óscar López, y los representantes de las empresas que impulsan el proyecto, como el presidente de Telefónica, Marc Murtra; el presidente de ACS, Florentino Pérez; el consejero delegado del Banco Santander, Héctor Grisi, y el consejero delegado de Multiverse Computing, Enrique Lizaso. Firmaron la creación del consorcio impulsor (que presidirá Francesc Fajula), participado en un 48% por el Gobierno central, un 1% por la Generalitat y un 51% por las empresas privadas. Ha sido la primera reunión al máximo nivel político y empresarial tras la aprobación de 719 millones de euros para el proyecto por el Ejecutivo central y de otros 300 millones para la Empresa Común Europea de Informática de Altas Prestaciones (EuroHPC), que será la encargada de explotar las factorías de IA en la Unión Europea. La inversión inicial se prevé de 1.500 millones de euros. Todo ello constituye un sólido compromiso financiero frente a una inversión global que se sitúa entre los 3.000 y los 5.000 millones.La ubicación en Móra reúne buenas condiciones, y la inversión inicial sería de 1.500 millonesLa candidatura española se presenta como una de las que suman mayores puntos fuertes para ser elegida, según se comenta en medios de Bruselas. Además del compromiso institucional y financiero de los actores públicos y privados españoles, la ubicación de Móra la Nova es un factor de localización que puede resultar muy determinante, ya que tiene gran disponibilidad eléctrica, debido a su cercanía a la red de las centrales nucleares de Ascó, y gran capacidad de crecimiento en los polígonos industriales de las comarcas de Tarragona y el Ebro. En Europa no abundan emplazamientos que reúnan esas condiciones. A ello se suma el atractivo de un país que ofrece los precios energéticos más baratos de Europa con tecnologías renovables, uno de los puntos estratégicos para cubrir las necesidades de suministro energético y autosuficiencia que necesita dicha gigafactoría.Catalunya, además, aporta una infraestructura científica reconocida internacionalmente como es el Barcelona Supercomputing Center y el superordenador MareNostrum 5, lo que da mucha credibilidad al proyecto. La incorporación de las instalaciones de almacenamiento y red de San Fernando de Henares, en Madrid, ofrecen además la posibilidad de repartir riesgos, ampliar capacidad, conectar distintos polos tecnológicos y plantear una mayor dimensión nacional, que es algo que se valora mucho en los proyectos europeos.El proyecto está respaldado por un importante compromiso público y privadoLa construcción de la gigafactoría de IA en Móra la Nova, si finalmente se consolida, supondría uno de los proyectos industriales más trascendentes para Catalunya desde la creación del Barcelona Supercomputing Center. Si el proyecto se acompaña de formación, respaldo universitario, vivienda e infraestructuras, podría transformar profundamente la economía de la zona y reforzar el papel de Catalunya –y de España– como uno de los polos europeos de la IA, que es la tecnología que definirá el futuro próximo de la economía y de la sociedad.Existen opciones reales de conseguir ser una de las candidaturas ganadoras porque, además, el proyecto tiene todo a punto para ponerse en marcha antes del 2028, tal como exige la CE. Pero no hay que lanzar las campanas al vuelo, ya que Alemania, Francia, los Países Bajos, Italia y los países nórdicos presentan también candidaturas muy potentes. Es importante también tener en cuenta los factores políticos y geopolíticos actuales que podrían influir en la decisión final. Hay que confiar en que la CE evalúe únicamente los criterios objetivos técnicos, financieros, energéticos, industriales, institucionales y de seguridad que contribuyan a reforzar la autonomía tecnológica europea y en los que la candidatura española ofrece todas las garantías.
España espera el sí a la gigafactoría de IA, por Editorial
La cohesión interna público-privada de la candidatura española que opta a la construcción de una de las grandes gigafactorías de inteligencia artificial (IA) europeas, que tendría su sede principal en Móra la Nova, es un factor de solvencia fundamental para que pueda ser elegida...










