Liderar el ruido tecnológico desde el criterio humanoEl entorno macroeconómico se mueve entre la incertidumbre y la velocidad digital. Hoy, la supervivencia empresarial se juega en tres cartas: conectividad, flexibilidad y resiliencia operativa.Esta realidad golpea directamente al corazón de nuestro tejido productivo. En Catalunya, las pymes representan al 99% de las empresas, sostienen al 72% del empleo y generan el 67% del PIB. Si deseamos competir a escala global, este motor económico debe dar el salto definitivo.Para analizarlo, La Vanguardia, en colaboración con PIMEC, transformó el auditorio en un espacio de debate con cuatro voces líderes del ecosistema. El objetivo de la jornada Productividad y crecimiento de las pymes en la nueva era digital era claro: aterrizar la inteligencia artificial (IA) en la arena del día a día del empresario, olvidándose de teorías abstractas. Se trataba de entender no únicamente qué es la IA, sino cómo se paga y quién la ejecuta, como una palanca clave de la productividad y la competitividad.El público esperaba las cuatro miradas complementarias. Lidia Domenech, responsable de Empresas en Catalunya de Telefónica, dibujó el mapa de la conectividad, la protección integral y la continuidad de negocio. Junto a ella, Santi Ribera, director de Financiación Sostenible Empresas de Banco Sabadell, desgranó el papel clave del apoyo financiero, sostenible y verde.La visión pura de la estrategia y la implementación a pie de empresa fue el terreno de Maria Mirabet, CEO y fundadora de A2D Innova Consultoria. Por último, Albert Nicolau, experto en Transformación Digital de The Valley Business & Tech, puso el foco en la pieza más importante: el factor humano, el talento y el liderazgo ejecutivo.La tecnología avanza a una velocidad de vértigo. A pesar de la lluvia constante de novedades, los cuatro expertos coincidieron de forma unánime: la tecnología únicamente actúa como vehículo. El motor real de la transformación sigue siendo la gente de la empresa, la definición estratégica de la dirección y la capacidad de mantener el criterio ejecutivo.Es necesario realizar un paso previo a cualquier desembolso en sistemas de IA. “Un diagnóstico real”, coincidieron los ponentes, “no es hacer un listado de licencias contratadas”. La clave es evaluar tres pilares del negocio:1- La infraestructura tecnológica, especialmente la seguridad en la nube.2- Los procesos internos y qué se puede automatizar.3- Las personas y si el equipo está preparado para el cambio.Sin esta preparación, la IA corre un riesgo altísimo de fallar.Los datos del mercado lo avalan de forma contundente: el 95% de los proyectos corporativos en todo el mundo no llegan a generar retorno tangible. “Sin atender al factor humano, la inversión en IA acaba fracasando”, advirtieron los ponentes desde el escenario, en un mensaje muy directo para la dirección.La base resiliente: la ‘tranquilidad tecnológica’La digitalización únicamente aporta valor si se construye sobre una base resiliente. Esta condición cuenta con un pilar innegociable: la ciberseguridad. Lidia Domenech, de Telefónica, fue contundente con los asistentes: “La digitalización real solamente se alcanza cuando garantizamos la continuidad y la protección integral del negocio”. Y aseguró que Telefónica tiene el reto indiscutible de convertirse en la mejor vía de acceso de las pymes a las tecnologías digitales.Un auténtico plan digital debe ir más allá de tener una web estática. Implica conectividad robusta, entornos de trabajo remoto totalmente seguros para las plantillas y la migración de los sistemas críticos a la nube. El objetivo es simple: garantizar la continuidad de la actividad ante cualquier fallo técnico o ataque.A pesar del impulso del programa público Kit Digital, persiste una grieta de productividad acentuada entre las pymes y las grandes empresas. Se trata de una fractura estructural que se traduce en un gap de rentabilidad de hasta 30.000 euros por empleado en favor de las grandes corporaciones. Este dato subraya la urgencia de la transformación, puesto que la brecha operativa se amplifica con el incremento de las amenazas digitales. El concepto de tranquilidad tecnológica se convierte, por lo tanto, en un elemento indisociable de la seguridad de la información. Lidia Domenech, de Telefónica, lo resumió así: “Para una pyme, una sola grieta de seguridad grave o un secuestro de datos críticos puede ser letal. Hablamos de supervivencia financiera y de reputación en el mercado”.Las empresas ya no luchan contra virus genéricos, sino contra campañas de ransomware dirigidas y ataques de phishing diseñados específicamente para engañar a la alta dirección o a departamentos clave.La gestión externa, o mejor dicho, el acompañamiento a través de socios tecnológicos, es esencial. Aquí el operador ofrece un conjunto de servicios que permite a la pyme contar con protección de primer nivel sin tener que sobredimensionar su estructura interna.Se trata de implantar servicios básicos pero vitales, como las copias de seguridad automatizadas en la nube, sistemas de gestión de identidad y acceso, y soluciones avanzadas de conectividad, como el ecosistema TITAN o el soporte dedicado de Tu Gestor Tecnológico.En este sentido, la migración hacia entornos cloud es una decisión de seguridad fundamental: la base sólida sobre la que la IA podrá operar sin riesgo, concluyó la ponente de Telefónica. Domenech enfatizó que Telefónica es ahora una compañía más innovadora y competitiva que nunca, y que cuenta con más y mejores servicios para las pymes.El combustible: financiación inteligente y eficiencia monetizableUna vez diseñada esta infraestructura segura y resiliente, la transformación requiere el combustible financiero adecuado. En el debate se insistió en una idea clave: digitalizarse bajo criterios de sostenibilidad (ESG) ha dejado de ser un gasto superfluo para convertirse en una inversión estratégica con retornos directos en la cuenta de resultados.Santi Ribera, director de Financiación Sostenible Empresas de Banco Sabadell, puso luz sobre esta nueva realidad. “El banco ya no es únicamente quien da crédito”, explicó Ribera, “es un compañero de viaje que hace a la pyme más competitiva y rentable a través de la bonificación del precio de la operación”. Este enfoque vincula directamente los costes de la financiación a los objetivos sostenibles que consiga la propia compañía. Más allá del crédito ordinario, líneas de descuento o factoring, existen palancas que mejoran las condiciones de forma drástica.El abanico de instrumentos financieros que remarcó Ribera es amplio, desde las líneas de mediación del ICO (como el ICO Verde) hasta los fondos Next- Generation. Uno de los mecanismos más interesantes y con mayor impacto práctico analizados fue el potencial de los certificados de ahorro energético (CAE).Los CAE permiten a las pymes monetizar de forma casi inmediata el ahorro real de kilovatios obtenido con inversiones en eficiencia. Nos referimos a proyectos como cambiar maquinaria industrial pesada, optimizar sistemas de climatización o transformar la iluminación a tecnología LED. El ahorro energético verificado oficialmente puede venderse en el mercado a través de operadores autorizados. Esto genera un ingreso directo de capital, que en la práctica funciona como una bonificación sobre el precio total de la inversión.Finalmente, el ponente de Banco Sabadell subrayó la importancia de otros instrumentos de apoyo, como los avales técnicos emitidos por Sociedades de Garantía Recíproca, entre ellas Avalis. Estos mecanismos reducen el riesgo de la concesión bancaria y facilitan el acceso de las pymes a nuevas líneas de financiación.En resumen, la financiación de la innovación es hoy una vía viable, asequible y altamente competitiva para cualquier sector.El retorno real de la IA: del experimento a la redefinición del negocioEl objetivo final de cualquier organización es que la inversión se traduzca en rendimiento económico. Pero, ¿cómo conseguirlo con la IA?Maria Mirabet, CEO y fundadora de A2D Innova Consultoria, lanzó un dato que obligó a una reflexión profunda: “Se han invertido 40.000 millones en IA a escala global, pero el 95% de las iniciativas no generan un retorno real”.El motivo, explicó, no es la tecnología en sí, sino que muchos proyectos quedan atrapados en fases de experimentación aislada o en la simple automatización de tareas de escritorio, sin impactar realmente en la estructura operativa central del negocio.Mirabet fue taxativa: “Debemos pasar de la experimentación aislada a la creación de equipos digitales autónomos que generen un ROI de futuro”.La ventaja competitiva se encuentra precisamente en el estrecho margen del 5% de proyectos que consiguen superar la prueba piloto y llegar a producción real, integrados en el funcionamiento diario de la compañía.Para escalar la IA, la clave no es únicamente la herramienta, insistió Mirabet, sino una profunda reingeniería de los procesos y una estrategia de datos coherente.Hay que evitar utilizar la IA únicamente para realizar la misma tarea manual un poco más rápido es un error de enfoque. La IA debe integrarse para redefinir, de arriba abajo, el proceso de negocio.La ponente de A2D Innova lo ilustró con ejemplos concretos. En la manufactura, el éxito llega con el mantenimiento predictivo conectado al ERP de la fábrica. Esto permite anticipar fallos, minimizar tiempos de inactividad forzada y optimizar la gestión de repuestos.En el sector servicios, el valor radica en agentes inteligentes capaces de diseñar microsegmentaciones dinámicas de clientes a partir de datos reales de navegación y compra.Para avanzar en esta evolución, Mirabet desgranó un camino metódico en tres niveles secuenciales:• Nivel I (asistencia básica): uso de copilotos y GenAI para generar contenidos rápidos y mejorar la productividad individual.• Nivel II (automatización de procesos): integración de procesos de punta a punta, conectando aplicaciones clave como el CRM y el ERP.• Nivel III (orquestación autónoma): uso de agentes de IA capaces de tomar decisiones de gestión de forma autónoma, actuando como un auténtico equipo digital.Esta estrategia debe iniciarse, obligatoriamente, con una correcta ordenación de los datos. Mirabet recordó también que las pymes catalanas tienen excelentes apoyos públicos, como los Cupones ACCIÓ, para la incorporación de la IA, que aportan una ayuda máxima de hasta 8.000 euros.El factor humano: seis habilidades para el nuevo liderazgoEl foco en la tecnología siempre regresa a la pieza más importante: la preparación de las estructuras de liderazgo.Albert Nicolau, experto en transformación digital y docente de The Valley Business & Tech, además de CEO de Conectio, puso cifras a ese reto. El ponente recordó a la audiencia la célebre frase de Jensen Huang, CEO de NVIDIA: “La IA no nos quitará el trabajo; lo hará alguien que sepa utilizarla mejor”.Nicolau señaló el desconocimiento directivo como el gran freno. La jornada evidenció la fractura en la adopción: mientras que la gran empresa utiliza la IA a un ritmo del 49%, la pyme catalana se sitúa entre el 3,3% y el 3,7%.Los análisis demuestran que el obstáculo no es el coste económico, sino la falta de conocimiento ejecutivo sobre cómo aplicar la arquitectura de la IA al propio modelo de negocio.En la nueva era digital, el valor de la dirección se desplaza de la ejecución mecánica a la toma de decisiones estratégicas. El conocimiento ya no pertenece a quien almacena datos en intranets olvidadas, sino a quien sabe extraerle provecho y activarlo. El experto fue muy gráfico: ahora debemos aprender a conversar con la información de la empresa. Nicolau definió seis habilidades humanas clave que configuran el nuevo mapa profesional para cualquier líder de pyme:1-Criterio: La brújula esencial. En un mundo donde la IA ejecuta, saber filtrar, contextualizar y validar todo lo que produce la IA y sacarle el mayor provecho.2-Pensamiento analítico: La capacidad para extraer las conclusiones correctas, la que resuelve un problema complejo.3-Adaptabilidad: La disposición activa para desaprender viejos modelos de gestión y adquirir otros nuevos.4-Curiosidad activa: Impulsa a pasar del interés pasivo a la acción directa de experimentar.5-Cualidades intrínsecamente humanas: En un entorno impulsado por la IA, la empatía, la capacidad de generar relaciones genuinas, comunicar, exponer y argumentar se convertirán en el verdadero factor diferencial del talento humano.6-Resiliencia emocional: Indispensable para gestionar la presión del cambio constante.La clave: estrategia, talento y acompañamientoCon el cierre de la mesa redonda y las intervenciones y preguntas del público, se llegó a una conclusión con un gran pragmatismo: el coste de las licencias de software no es la barrera real que frena la productividad. Hoy en día, existen soluciones asequibles por pocos recursos mensuales (al menos, con una mirada de retorno de la inversión o de ahorro real).La inversión real debe realizarse en la formación del talento y en el diseño de la estrategia del negocio. La visión compartida por los expertos que participaron en la Jornada de PIMEC y La Vanguardia converge en un punto central: la digitalización real y productiva trasciende la herramienta concreta.“No es suficiente con sensibilizar o divulgar conceptos. Hay que acompañar de forma real a la pyme catalana en la fase de implantación y escalado de procesos. Para la pequeña y mediana empresa, la inversión decidida en inteligencia artificial es el camino más rápido para cerrar la brecha de productividad histórica”, se afirmó como conclusión de la mesa y las diferentes intervenciones.En palabras del moderador, el momento de la verdad es ahora. Requiere determinación de la dirección, datos ordenados y un enfoque claro en la estrategia humana para guiar la innovación del país. La eficiencia y la seguridad digital de las pymes de hoy resultan el único combustible posible para el crecimiento económico de mañana.
IA y productividad: el momento de la verdad para la pyme catalana
Convertir a la IA en rentabilidad real exige ciberseguridad, financiación sostenible y talento. Catalunya lidera la adopción, pero es necesario pasar de la prueba a la estrategia











