Catalunya cerró 2025 con un balance económico “bastante positivo”, reflejado en el crecimiento del PIB per cápita, impulsado en gran medida por el aumento de la productividad y del empleo. Esta es una de las principales conclusiones de la Memòria Econòmica de Catalunya 2025, un informe anual presentado este jueves por las cámaras de comercio catalanas y que analiza, a lo largo de más de 200 páginas, la evolución de la economía catalana el último año. El acto ha estado presidido por el president de la Generalitat, Salvador Illa, junto al presidente del Consell General de Cambres de Catalunya, Josep Santacreu.El estudio señala que el crecimiento del 2,7% del PIB catalán ha sido muy superior a la tasa de la zona euro (1,4%) y de las principales economías del continente. La directora de Análisis Económico de la Cambra, Carme Poveda, ha destacado como buena noticia que también suba el PIB per cápita (1,6%) y ha defendido que el modelo productivo catalán se muestra más equilibrado que en momentos anteriores. “Desde el período poscovid hay un cambio cualitativo porque crece la productividad en un momento de fuerte crecimiento de la ocupación”, sostiene la economista.El informe de las cámaras catalanas intuye que desde 2023 se ha iniciado una etapa de crecimiento “más equilibrado” y menos dependiente exclusivamente del factor trabajo. Poveda ha remarcado esta “reorientación” del modelo productivo hacia sectores de más cualificación. Actividades como el comercio, la hostelería y el transporte han perdido peso relativo en la ocupación, mientras que las finanzas y la tecnología ganan más de dos puntos porcentuales desde la pandemia. “La inversión productiva por trabajador ha llegado a un máximo histórico”, ha dicho la experta. Poveda también ha recordado que Catalunya registró un nuevo récord de empresas de más de 200 trabajadores, con un total de 3.156, mil más que hace 10 años.Catalunya registró un nuevo récord de empresas de más de 200 trabajadores, con un total de 3.156A pesar de este dinamismo económico, el informe alerta de que sus efectos no se están reflejando con la misma intensidad en el bienestar de los hogares catalanes, tensionados por la inflación y el acceso a la vivienda. Entre 2021 y 2025, el salario real medio de los catalanes prácticamente no ha aumentado, aunque en este tiempo los precios de los alimentos y las bebidas no alcohólicas acumulan un repunte del 30%. Esta diferencia entre ingresos y coste de vida, ha añadido Poveda, afecta especialmente a las rentas más bajas y los hogares con hijos.Aun así, el principal elemento de presión para los catalanes es la vivienda. El estudio advierte que el déficit de viviendas entre 2021 y 2025 supera los 140.000 inmuebles, ya que en este período se han creado 200.000 nuevos hogares y solo se han construido 60.000 viviendas. Las cámaras identifican distintos “cuellos de botella” como la falta de trabajadores en el sector de la construcción, la lentitud administrativa, la regulación urbanística o el aumento de costes en la construcción.Durante su clausura del acto, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha asegurado que garantizar el acceso a la vivienda es una “misión de país” y que su ejecutivo está simplificando los trámites para que los 50.000 pisos públicos que ha prometido construir se puedan completar lo más rápido posible. Sobre el cambio de modelo productivo, ha insistido en que vamos “por el buen camino” y que “es el momento de acelerar” todas las capacidades de Catalunya. Periodista de Economía en La Vanguardia. Antes trabajó durante diez años en la misma sección en el Diari Ara. Es autora del libro 'El club de los unicornios' (Península, 2023).