El pasado 27 de junio dio comienzo en València la XII edición de los Gay Games, un encuentro deportivo que busca promover, la "igualdad, la diversidad y la inclusión a través del deporte y la cultura". Según reza su página web, el evento está abierto a cualquier miembro del colectivo LGTBIQ+ sin importar su preparación física, "raza, religión, origen étnico, o creencias políticas". También, a los financiadores que hagan caja con la aniquilación de personas por estas mismas razones.PublicidadEn esta letal contradicción cae la la organización de los Gay Games al permitir que General Electric (GE) patrocine el evento. Entre otros servicios, esta empresa estadounidense desarrolla motores para aviones que el Ejército de Israel (IDF) ha utilizado para masacrar a la población libanesa y palestina durante el genocidio.Fue un F-16 con motor de GE el que acabó en julio de 2025 con la vida del doctor Marwan Sultan, director del Hospital Indonesio de Gaza, junto a otros miembros de su familia, y el que acabó en mayo de 2024 con la vida de al menos 16 civiles que se refugiaban el Hospital Europeo de Gaza, en Khan Yunis. Estos son solo algunos de los casos recopilados por el centro de investigación Who Profits.Por otro lado, desde 2016, Israel participa en los juegos a través de la organización LGTBIQ+ , Tel Aviv LGBT Sport Club. Esta, a su vez, forma parte de la Federación de los Gay Games. Esto es, la estructura permanente de los Gay Games que se encarga de su organización. Piro Suvrat, activista del Orgull Crític asegura a Público, que desde el movimiento en el que milita han tratado de "localizar alguna comunicación del Tel Aviv LGBT Sport Club, en donde informaran sobre la participación de los atletas israelíes en el evento deportivo, pero no pudimos constatarlo hasta el sábado, cuando se presentaron en el estadio".Durante la inauguración de los Gay Games, activistas del BDS y del Orgull Crític repartieron octavillas e informaron a quienes acudían al evento sobre los vínculos de este con Israel y la complicidad con el genocidio en Gaza. Según cuenta Suvrat, "muchos de los atletas de otros países no estaban nada contentos con la participación de Israel ni con la financiación de General Electrics en los Gay Games", afirma Suvrat. "Algunos nos decían que no querían competir".PublicidadPara el activista del BDS País Valencià y colaborador de Público, Jorge Ramos, dada la vinculación del evento deportivo con Israel, el boicot a la competición, "no solo es una obligación moral sino también legal, ya que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) estableció en 2024 que no se podía colaborar comercial ni diplomáticamente con las acciones de Israel que pudieran contribuir a la ocupación de Cisjordania y de la Franja de Gaza".De esta forma, que el Gobierno central, autonómico y local, permitan la celebración de "un evento promovido por una empresa que ha participado del genocidio es, claramente, "un incumplimiento del mandato del CIJ".Esto estrecha el "vínculo entre el lavado de cara al sionismo, la militarización y la despolitización de nuestra lucha", apuntan los activistas del Orgull Crític en su manifiesto de 2026. En él también denuncian el carácter "ultracapitalista" y "gentrificador" del evento, que promueve un "turismo rosa" que "colapsa el transporte público y encarece el precio de la vivienda en los barrios de València".PublicidadPiro Suvrat, activista del Orgull Crític, confirma a este periódico que el primer augurio se ha cumplido. Según los cálculos del colectivo en el que milita y del BDS, se esperan en la ciudad de València alrededor de 100.000 personas. Bajo el punto de vista de ambos movimientos, "esto genera una presión turística muy negativa" que lleva a "una ocupación hotelera superior al 90%, sin contar los pisos y bajos turísticos". El hecho de que sea el área de Turismo, y no la de Igualdad la que lleve a cabo la coordinación de este evento, "evidencia cual es su objetivo", considera Jorge Ramos.Los recortes del PP valencianoTanto el activista del Orgull Crític como el del BDS critican la "hipocresía" del gobierno autonómico -en manos del PP desde la salida de Vox del Gobierno en 2024- y local -liderado por PP y Vox- al apoyar la celebración de los Gay Games a la par que promueven una agenda contraria a los derechos del colectivo LGTBIQ+. Desde su llegada al poder en 2023, ambos ejecutivos han seguido la misma estela: desmantelar los avances logrados durante los años anteriores.Muestra de ello ha sido la retirada de espacios públicos de libros y películas infantiles que retraten realidades LGTBIQ+ o la desaparición de la obligatoriedad del lenguaje inclusivo en Les Corts. Además, han recortado los servicios sociales destinados a mejorar la vida de los miembros del colectivo y reducido el peso de los órganos de gobierno dedicados a cuestiones de igualdad.Pero, sin duda, lo que más preocupa a la comunidad queer de Valencia es "la reforma de la Ley Trans autonómica, que contiene recortes de derechos muy peligrosos para nuestras compañeras". La reforma de PP y Vox ha sido recurrida al Tribunal Constitucional, que todavía hoy está dirimiendo su legalidad.A la vez que ejecutan su agenda ultra, tanto el gobierno local como el autonómico han continuado con la organización de los Gay Games, un compromiso heredado de los gobiernos anteriores del PSOE y Compromís. Por eso, la crítica de Suvrat y sus compañeros se dirige también a estas formaciones políticas progresistas y al colectivo queer valenciano que promovió la candidatura de la ciudad para los Gay Games 2026.En mayo de 2024, tanto Lambda como otros colectivos LGTBIQ+ de València decidieron retirar su apoyo a los Gay Games, al verse relegados de su organización tras la llegada de las derechas al Consistorio. Nada apunta a que el genocidio perpetrado por Israel en la Franja de Gaza haya influido en esta decisión. Los derechos LGTBIQ+ en Israel. Actualmente, el evento deportivo solo cuenta con el apoyo de la patronal de los locales y discotecas de ambiente de la Comunidad Valenciana, AVEGAL.PublicidadLos derechos LGTBIQ+ en IsraelTal y como ocurre en Eurovisión, Israel tiende a proyectar una imagen abierta y respetuosa con la diversidad. Esto hace fácil olvidar que, en el país fundado sobre la colonización de Palestina, las personas del colectivo LGTBIQ+ cuentan con derechos limitados, como la protección ante la discriminación laboral o, más recientemente, el reconocimiento de la adopción conjunta para personas del mismo sexo.Sin embargo, no existe una ley integral que ampare los derechos de las personas trans, que hasta 2015 tenían que operarse si querían modificar su documento de identidad. En Israel tampoco está legalizado el matrimonio igualitario, aunque las autoridades sí permiten la constitución de parejas de hecho entre personas del mismo género y reconocen los casamientos que hayan tenido lugar en el extranjero.En Israel sólo está permitido contraer matrimonio mediante alguno de los ritos religiosos que profesan la mayoría de sus habitantes. Es decir, judaísmo, islam y cristianismo. Esto equivale a decir que en Israel no existe el matrimonio civil. En tanto que ninguna de las grandes religiones monoteístas permiten la unión entre personas del mismo género, esta unión solo está reservada para personas heterosexuales.PublicidadLa inexistencia del matrimonio civil genera además una segunda discriminación al impedir los enlaces mixtos. Es decir, entre personas de distintas confesiones y, generalmente, de diferente etnia.
Gay Games, las olimpiadas LGTBIQ+ de València que blanquean a Israel
Dentro de Israel también hay colectivos que están como wtf











