A partir de este miércoles, la Unión Europea endurece considerablemente las condiciones para las importaciones siderúrgicas desde el bloque comunitario en un intento por proteger a la industria acerera europea. Las nuevas medidas que entran en vigor reducen casi a la mitad el montante libre de aranceles, hasta los 18,3 millones de toneladas, y a partir de dicho montante duplica del 25% al 50% los aranceles. Es un intento por atajar la sobrecapacidad global del acero, especialmente el producido en China, pero también en otros países terceros como Egipto o India. El problema para Bruselas es que este instrumento aplica a todos, no únicamente a China o India. Para intentar atajar parte del problema, la Comisión Europea ha reservado la mitad del montante libre de arancel, unos 9,15 millones de toneladas, para los socios que tienen acuerdos de libre comercio con la Unión, como por ejemplo es el Mercosur, y que seguían con preocupación el movimiento de los Veintisiete por atajar las importaciones de acero barato. La otra mitad se repartirá entre el resto de países, entre ellos China. Fuentes comunitarias niegan que el mecanismo esté dirigido específicamente hacia Pekín, pero la realidad es que su diseño hace que el país que más vaya a sufrir los aranceles, teniendo en cuenta el montante de sus exportaciones a la UE en los últimos años, sea China. La Comisión Europea ha establecido además un sistema de cuotas reservadas para ciertos socios, divididas entre socios con acuerdos comerciales y socios sin pacto (llamados MNF). El resto de países que no tienen asignada una bolsa de toneladas libres de aranceles, deben competir por la cuota restante. China tiene reservada una cuota únicamente en ciertos productos con poco valor añadido. En aquellos con un mayor valor, como por ejemplo es la categoría de laminados en caliente, Pekín está excluida incluso de la lista de "otros países", es decir, la bolsa de países que deben competir por el resto de la cuota libre de arancel. En otras palabras: hay ciertas categorías en las que el montante de toneladas de productos libres de un arancel del 50% para China es igual a cero. Esta exclusión afecta en varias categorías también a otros países como Turquía o Corea, pero a ninguno tanto como al gigante asiático. Maros Sefcovic, comisario de Comercio y Seguridad Económica, que este lunes se reunió en Bruselas precisamente con Wang Wentao, ministro de Comercio chino, ha explicado que el reglamento ofrece "previsibilidad a los participantes" con "normas claras y transparentes de distribución de cuotas" con una "metodología justa y objetiva". Corea y Turquía, dos socios clave, reciben un buen trato en el reglamento, como también lo hace India, que, a pesar de ser foco de sobrecapacidad para la Comisión, se beneficia de tener cerrado un acuerdo comercial con la UE. Sin embargo, Japón sale especialmente mal parado. Se trata de una cuestión muy técnica: según las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), como la UE está modificando su lista de aranceles (artículo 28 del GATT), tiene que buscar el acuerdo político con sus socios comerciales, que aceptan esta reducción de cuota y este aumento de aranceles. Japón no lo ha aceptado, por lo que sufre un recorte mayor de su cuota que aquellos países con acuerdo comercial que sí han cerrado un pacto con la UE. Del total de toneladas libres de los nuevos aranceles, de casi 12 millones de toneladas, China está completamente excluida, es decir, Pekín no tiene acceso a algo más del 65% de la cuota libre de aranceles. Una fuente comunitaria explica que sin acuerdo comercial, los países terceros verán que solamente entre un 30% y un 31% de su comercio histórico con la Unión Europea se encuentra libre de gravámenes comerciales, mientras que los países con un acuerdo tendrán cubierto entre el 66% y el 67% de su comercio histórico. . Las cuotas también se aplican a los Estados Unidos, pero fuentes comunitarias niegan que Washington vaya a tomar represalias por varios motivos. El primero es porque la Unión está haciendo este trabajo en cierta coordinación con los estadounidenses, que desean que otros socios globales se sumen a su cruzada contra la sobrecapacidad china. En segundo lugar, porque en realidad son los Veintisiete los que exportan acero a EEUU, no a la inversa. De hecho, con este movimiento, la UE tiene esperanza en conseguir que la Casa Blanca dé algo de aire a las exportaciones acereras europeas al país, que están siendo un daño colateral de las medidas de la administración contra China. En tercer lugar, la Comisión Europea garantiza cuotas para productos estadounidenses, incluso aunque estos sean pocos. A partir de este miércoles, la Unión Europea endurece considerablemente las condiciones para las importaciones siderúrgicas desde el bloque comunitario en un intento por proteger a la industria acerera europea. Las nuevas medidas que entran en vigor reducen casi a la mitad el montante libre de aranceles, hasta los 18,3 millones de toneladas, y a partir de dicho montante duplica del 25% al 50% los aranceles. Es un intento por atajar la sobrecapacidad global del acero, especialmente el producido en China, pero también en otros países terceros como Egipto o India.