En su carta de renuncia, el vocero presidencial convertido en Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, acusó al periodismo de perseguirlo con “interminables ataques mediáticos” y “operaciones mediáticas que han ido al extremo, no solo contra mí, sino contra mi mujer, mis pequeños hijos, mis amigos, mi familia”. Y luego agrega: “soy un simple ciudadano que un día quiso colaborar con un proyecto que está poniendo a la Argentina en la cima del mundo”. Que una persona como Adorni, con un pasado en los medios y que se dedicó a hostigar, atacar y humillar a sus ex colegas desde el atril de la sala de conferencias de la Casa Rosada, acuse al periodismo y en cierto sentido pida clemencia para él y su familia es patético. Y demuestra lo que es una realidad: Adorni era, como él mismo dice, un “simple ciudadano” cuyo principal mérito fue haber sido un fiel soldado de Javier y Karina Milei que puso el cuerpo a disposición del proyecto político libertario .Con mucha soberbia. Voló cerca del sol y se la creyó, a tal punto que ganó las elecciones legislativas en la Ciudad de Buenos Aires con autoridad y ya se probaba el traje de Jefe de Gobierno en 2027 en reemplazo de Jorge Macri. Los Milei soñaban con la "trifecta": ganar la Presidencia, la Jefatura de Gobierno de la Ciudad y la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires para lograr la hegemonía total. Y con el correr del tiempo y la consolidación de La Libertad Avanza como estructura electoralmente competitiva, Adorni comió de la fruta prohibida, y le encantó. Al igual que el kirchnerismo que tanto denostaron por su abuso de la cosa estatal y la impunidad con la cual cometían actos de corrupción, el mileísmo se integró a distintos esquemas espurios, y gozó. Javier Milei: "Sigo confiando en la inocencia de Adorni"