Fin. La caída agónica, por capítulos, de Manuel Adorni terminó este sábado. Javier Milei aceptó la renuncia de su jefe de Gabinete, investigado por la Justicia por presunto enriquecimiento ilícito desde hace casi cuatro meses y protagonista del mayor escándalo de su Ejecutivo. El presidente argentino lo había desplazado ya como portavoz, pero se negaba a ceder más y mantenía la protección sobre quien fue uno de sus hombres de máxima confianza. Cambió de opinión cuando hasta su hermana y secretaria de Presidencia, Karina Milei, le retiró el apoyo.Adorni hizo público su paso al costado a través de una carta dirigida a Milei y publicada en sus redes. “Gracias por, esta vez sí, haber aceptado mi renuncia al cargo”, escribió. El hasta hoy jefe de ministros acusó a la prensa de ser la responsable de su decisión: “Los interminables ataques mediáticos que he soportado me han llevado a tener que pedirle que esta vez me acompañe, para poder cerrar este ciclo en pos de protegerme a mí y a mi familia. Las operaciones mediáticas han ido al extremo, no solo contra mí, sino contra mi mujer, mis pequeños hijos, mis amigos, mi familia y hasta mis vecinos y allegados”.Adorni llegó al Gobierno como un outsider sin experiencia política, como gran parte del partido oficialista, La Libertad Avanza. Ascendió en la estructura partidaria con rapidez gracias a Karina Milei, a quien su hermano llama El Jefe y suele tener la última palabra sobre las decisiones políticas del Ejecutivo. En público, Karina despidió a Adorni con un mensaje en el que lo calificó de “persona íntegra, valiosa y muy querida”. En privado, hacía tiempo que el presidente estaba entre la espada y la pared. La causa judicial contra el jefe de ministros avanzaba con nuevas sospechas cada semana, las encuestas mostraban que ocho de cada diez argentinos querían que renunciara y el rechazo a su figura entre los aliados parlamentarios lo había convertido en un tapón que impedía aprobar proyectos de ley en el Congreso.El jefe de Gabinete es el interlocutor entre el Gobierno y el Legislativo, y está obligado a comparecer una vez al mes ante los legisladores para defender la gestión. Con Adorni, los puentes entre ambos poderes estaban rotos y nadie movía ficha para repararlos. Los principales socios de Gobierno amenazaron con votar a favor de una moción de censura opositora para apartarlo. Hubo incluso críticas explícitas de los integrantes de su propio partido, preocupados porque la imagen que transmitía Adorni se parecía demasiado a la de esa casta que prometieron combatir al llegar al poder, en 2023: un político que usó el avión presidencial para viajar con familiares —su esposa, Betina Angeletti—; que apenas pudo se fue en jet privado a la ciudad costera más exclusiva de Uruguay, Punta del Este; que pasó las Navidades en hoteles de cinco estrellas en la isla caribeña de Aruba mientras el Gobierno recortaba el Estado con motosierra; y que realizó abultados pagos en efectivo imposibles de justificar con su salario.La gota que colmó el vaso no fue un gasto exorbitante, como los 250.000 dólares (220.000 euros) que Adorni desembolsó —en cash y sin factura, según el contratista— para reformar una de las dos viviendas adquiridas como alto cargo del Gobierno, sino otro mucho más pequeño: un monitor y dos proyectores para videojuegos que compró por un monto equivalente a unos 4.500 dólares en agosto del año pasado. Según investiga la Justicia, esa compra, que casi duplicaba su sueldo como portavoz presidencial, la realizó online desde su cuenta, pero con las tarjetas de crédito de dos de sus empleados. También se sospecha que se valió de otra empleada para pagar 6.800 dólares en junio del año pasado por somieres y sábanas.La nueva revelación coincidió con otra sesión frustrada en el Senado. La jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, prefirió suspender el jueves el debate sobre la ley de inviolabilidad de la propiedad privada —que elimina las restricciones vigentes a la compra de tierras por parte de extranjeros— antes que arriesgarse a que la oposición reuniera los votos para interpelar a Adorni. Bullrich le informó a Karina Milei que no podría repetir la estrategia una semana más y que los aliados estaban decididos a apoyar una moción de censura si el presidente mantenía a su jefe de Gabinete en el cargo.El Gobierno creyó que el escándalo se apagaría con el paso de las semanas, pero no fue así. Los argentinos se enteraron primero que Adorni se había comprado un piso gracias al crédito concedido por dos jubiladas; poco después, se supo que también se había comprado una casa en un barrio privado gracias al crédito de dos mujeres policías. A partir de ahí se sucedieron las revelaciones de viajes de lujo y gastos que superaban el medio millón de dólares. Una y otra vez, Milei salía a dar la cara por él.El Mundial, el último del capitán de la selección albiceleste, Lionel Messi, tampoco desvió la atención. Adorni eligió la víspera de la cita futbolística para presentar su última declaración patrimonial y rectificar las dos anteriores. Incluyó en ellas medio millón de dólares que había omitido. En paralelo concedió una entrevista televisiva: dijo que ese dinero lo obtuvo por ganancias en inversiones en criptomonedas casi una década atrás. Sus declaraciones apuntaban a cambiar el foco de la investigación judicial: las sanciones por evasión fiscal son menores que las penas por presuntos delitos de corrupción. Pero admitir que ocultó dinero al fisco significó también admitir que había mentido. En marzo, a los periodistas, a los que respondió que tenía todo en regla. A finales de abril, ante el Congreso, cuando insistió que tenía todo su patrimonio declarado. Ese día, desde un palco de la Cámara de Diputados lo alentaba Milei, mientras dirigía insultos furibundos a los periodistas.La primera señal de marcha atrás fue despojar a Adorni de su tarea de portavoz. La semana pasada, Milei lo reemplazó por un economista de la ultraderechista Fundación Faro, Adrián Ravier. Este jueves, el presidente se encontraba en España cuando Karina Milei aceptó que la continuidad del jefe de Gabinete era un obstáculo insalvable para recuperar el control de la agenda y sacar adelante la nueva batería de leyes con las que el Gobierno quiere profundizar la desregulación de la economía y atraer inversiones privadas en nuevas industrias, como la inteligencia artificial. La reciente aparición de vídeos que mostraban fajos de billetes de 100 dólares guardados en el vestidor del exdirigente kirchnerista Martín Insaurralde tuvo un inesperado efecto bumerán para un Gobierno que defiende “la moral como política de Estado”. Las encuestas mostraron que algunos argentinos equiparaban ambos escándalos, pese a la desproporción: parecen ser varios millones de dólares los que están guardados en el armario de Insaurralde, a quien se recuerda por las lujosas vacaciones en yate por el Mediterráneo que le costaron el cargo.Adorni fue el tercer jefe de Gabinete de Milei. Se mantuvo por poco más de medio año, tras reemplazar a Guillermo Francos. El nombre que suena ahora con más fuerza es el del actual ministro del Interior, Diego Santilli. Procedente del Pro, el partido fundado por Mauricio Macri, es uno de los hombres más experimentados del Gabinete. El presidente confía en él para pasar página y retomar el rumbo extraviado en los últimos meses.
Renuncia Manuel Adorni, el jefe de Gabinete de Milei acorralado por un escándalo de corrupción
El cuestionado jefe de Ministros de Argentina acusa a “los interminables ataques mediáticos” de forzar su decisión










