Después de 112 días de ocupar el centro de la escena política por escándalos asociados a su fortuna, el jefe de Gabinete de Javier Milei se vio forzado a renunciar. Manuel Adorni, imputado por enriquecimiento ilícito, anunció su decisión tras reunirse con el presidente ultraderechista en la Quinta de Olivos, ubicada al norte de la ciudad de Buenos Aires.

Lo que comenzó como una controversia alrededor del patrimonio de Adorni terminó convirtiéndose en la peor crisis que atravesó al Gobierno argentino durante meses. Las revelaciones periodísticas y judiciales sobre los irregulares gastos del exportavoz presidencial y sus ambiguas declaraciones juradas terminaron por horadar la credibilidad del ahora exjefe de ministros.

La última e insólita explicación que ofreció Adorni para justificar el crecimiento de su patrimonio fue que encontró un pendrive con 500.000 dólares en Bitcoin. “Yo soy coleccionista de computadoras y cosas viejas. Más allá de que la ganancia era importante, me lo guardé como un trofeo”, argumentó en una entrevista televisiva previo a presentar su última declaración jurada.

La victimización

Apenas regresado de una efímera gira por España para presentarse en foros económicos privados, el mandatario argentino se reunió con Adorni en la Quinta de Olivos cuando ya la salida de su jefe de Gabinete se anticipaba por los medios y se daba a conocer al reemplazante: Diego Santilli, el actual ministro del Interior. Desde hace 25 años Santilli trabaja cerca de Mauricio Macri, el exmandatario y líder del PRO, hoy un aliado zigzagueante de Milei.