El taller de remolcado de Miranda de Ebro se trasladará el 6 de julio: allí trabajan una treintena de trabajadores entre trabajadores de Renfe y empleados de cuatro empresas subcontratadas, cuyo futuro promete ser desigual en una de las pocas ciudades de Castilla y León en las que gobierna la izquierda. Los primeros tienen, en principio, garantizado su puesto de trabajo en otra base de mantenimiento en Miranda de Ebro, pero los segundos ya han empezado a recibir notificaciones de Expediente de Regulación de Empleo (ERE) y cartas de despido.

La alcaldesa de Miranda de Ebro, Aitana Hernando (PSOE), tiene previsto reunirse esta mañana con el Ministerio de Transportes, que dirige el socialista Óscar Puente, al que sindicatos, el gobierno municipal y la oposición piden explicaciones. En esa cita, según garantiza el Ayuntamiento, Hernando “expondrá la necesidad de mantener los dos talleres y no cerrar el de remolcado por su importancia para la ciudad”. Ni los sindicatos ni el resto de miembros de la coalición de gobierno (el PSOE gobierna con IU y Podemos) han sido invitados a esa nueva reunión.

El teniente de alcalde y coordinador provincial de IU en Burgos, Guillermo Ubieto, denuncia que hasta ahora ha habido un “bloqueo” por parte del Ministerio de Transportes. A través de IU -según relata Ubieto- contactaron con el Ministerio de Juventud y el comité de empresa consiguió una reunión a tres con Renfe. Una vez fijada la fecha, Renfe aplazó la cita por motivos de agenda, se les dio “largas” hasta el “bloqueo” actual.