Todo empezó con Trump. Luego, fueron Fujimori, Bolsonaro, Orbán, Abascal… Pero el PP no podía ser menos.. Hace tiempo que Feijóo es un habitual de la política de tierra quemada. Por convicción o por imitación, el caso es que ya le vale todo: la deshumanización del adversario, la deslegitimación de las instituciones, la judicialización de la política, la mentira como recurso habitual, la denuncia falsa… Ahora, abraza el stop the steal (detengan ese robo), una vieja teoría de la conspiración de las derechas y ultraderechas globales que empezó en 2020 con Trump sobre un presunto fraude electoral en las presidenciales norteamericanas.
El objetivo no es necesariamente demostrar una alteración real de los datos, sino sembrar dudas respecto al sistema electoral para socavar la confianza ciudadana y movilizar a su electorado bajo una lógica de polarización afectiva. Las consecuencias de tal infamia son sobradamente conocidas. En EEUU, el asalto al Capitolio. En Brasil, los ataques a las sedes de las instituciones por parte de los simpatizantes de Bolsonaro. En Perú, meses de parálisis política e impugnaciones masivas que retrasaron la proclamación del presidente. En España, aún está por ver.












