—España necesita moderación. Y ese liderazgo tiene nombre y apellidos y está aquí hoy con nosotros. ...

La presidenta del Partido Popular de Alhaurín el Grande, Toñi Ledesma, reivindicaba así el papel de Alberto Núñez Feijóo en el tablero político antes de que el líder de la oposición subiera al atril del municipio malagueño. Una semana después de participar con Isabel Díaz Ayuso en el inicio del curso político del PP de Madrid, el jefe de los populares ha hecho lo propio junto al dirigente andaluz, Juan Manuel Moreno, en el pueblo de origen de su barón.

Tras unas jornadas marcadas por el plantón al Rey en la apertura del año judicial y el “me gusta la fruta” de con la canción de Mi limón, mi limonero con Vox al alza en los sondeos, los ojos estaban puestos en ver si Feijóo bajaba el tono o no junto a Moreno, en las antípodas de Ayuso. Pero no fue así. Antes de participar en el acto, el líder del Partido Popular ha continuado la escalada de decibelios, más aún si cabe.

“No hay respeto a las instituciones, han vuelto a tener una sonora derrota en el Congreso el miércoles”, ha aseverado Feijóo durante su intervención, en alusión al debate sobre la reducción de la jornada laboral —que no salió adelante por el rechazo de Junts, PP y Vox—. “Quien gobierna sin presupuestos, quien gobierna sin mayoría parlamentaria, quien gobierna atacando a los jueces, lo que hace es secuestrar la democracia de la nación española”, ha sentenciado, en línea con las palabras lanzadas junto a Ayuso en Arganda del Rey, el viernes pasado —“antes de Sánchez, el único que creía que las elecciones eran un incordio era Franco, sentenció—”. Salvo adelanto electoral, la norma establece que los comicios generales son cada cuatro años; en este caso, en 2027. Y así pretende Sánchez, de momento, que sean.