En la última semana de campaña, el líder del PP intensifica los ataques contra los ultras y asegura que está en contra de la guerra y a favor de la paz
Para el último domingo de campaña, el equipo de Alberto Núñez Feijóo ha organizado un acto para degustar unas tapas con militantes en Tordesillas (Valladolid). “¡Qué bonito sitio Los Toreros!“, ha proclamado el líder del PP al entrar al restaurante con dicho nombre, donde cabían unas 200 personas en la sala de baile del local. Allí, Feijóo se ha sacado selfies y ha dado abrazos a los congregados antes de ponerse tras el micrófono para mandar unos cuantos recados a Vox. “Cuando vieron el toro del gobierno, dieron la espantada”, ha resumido el jefe de los populares en la cuna del festejo del Toro de la Vega, que desde hace una década ya no puede ser lanceado.
Castilla y León fue la primera comunidad donde los ultras entraron en un ejecutivo autonómico, en 2022, donde dieron la presidencia al barón popular Alfonso Fernández Mañeco. Del Gobierno autonómico salieron en verano de 2024, en una acción coordinada con los otros cuatro territorios compartidos con el PP y con la excusa de la acogida de los menores migrantes. Vox tiene ahora la posibilidad de entrar en los Ejecutivos de Extremadura y Aragón, tras salir de las últimas elecciones con más diputados, pero la formación de extrema derecha se resiste a cerrar un pacto con el Partido Popular antes de que pase la cita con las urnas del próximo domingo. Serán las terceras elecciones de este intenso carrusel, y se celebrarán cuando se cumplen cuatro años desde que el partido de Santiago Abascal estrechó la mano de Mañueco.






