Apenas 48 horas separan dos imágenes protagonizadas por Isabel Díaz Ayuso marcando su propio camino, distinto de la estrategia de Alberto Núñez Feijóo. El viernes, la presidenta de la Comunidad se levantó de la mesa de la Conferencia de Presidentes ante el uso del catalán y el euskera, enturbiando la hoja de ruta común ideada por el PP. Génova había coordinado un frente con los barones para pedir elecciones uno por uno al presidente del Gobierno en la cumbre de Barcelona. Pero el desplante acaparó todos los focos, diluyendo el efecto del plan de los dirigentes autonómicos, algunos incómodos con el gesto de su compañera. Este domingo, Ayuso volvió a ir por libre al posicionarse, horas antes de la concentración convocada en Madrid por su líder, como no lo había hecho hasta ahora sobre el rumbo ideológico del partido. Y con una postura contraria a la de su jefe de filas.
El daño provocado con la entrevista, que concedió este domingo al diario Abc, escuece más aún hoy en Génova —que no quiere entrar a valorar el movimiento—, al publicarse precisamente antes del discurso de Feijóo. Ayuso, que tenía el freno echado en la carrera al cónclave del PP de primeros de julio, decidió dar un paso al frente y abrir la batalla ideológica justo en el mismo día en el que Feijóo pretendía aunar una amplia mayoría en la calle contra el Ejecutivo de Sánchez. El líder del Partido Popular, que buscaba una protesta sin signos de partido para aglutinar el mayor número posible de adeptos de todo tipo de “sensibilidades”, reiteró su petición de convocatoria adelantada de comicios en una manifestación secundada por 50.000 personas, según la Delegación de Gobierno, y más de 100.000, en datos del PP.






