Mientras el Mundial de fútbol avanzaba, la atención se ha centrado básicamente en las alineaciones, los goles y los resultados. Quién se clasificaba y quién caía eliminado. Pero, a medida que se ha desarrollado la competición, los efectos del cambio climático que sobrevuelan este evento deportivo global se han dejado sentir en forma de peligro para la salud de jugadores y aficionados.

Durante la fase de grupos que terminó el fin de semana, se han disputado encuentros en condiciones extremas. Se han retrasado partidos por riesgos meteorológicos y cientos de aficionados han necesitado asistencia médica por el calor severo, según ha analizado ONU-Clima.

En España, el pasado 21 de junio, tuvo que suspenderse la emisión pública y al aire libre de un partido de la selección española prevista en la icónica plaza de Colón de Madrid por las altas temperaturas generadas por una ola de calor. Una derivada, menor y a miles de kilómetros, de cómo el cambio climático está distorsionando esta Copa del Mundo.

La ONU ha hecho un análisis de los eventos meteorológicos extremos provocados por el calentamiento global que están impactando en un evento tan masivo como el Mundial de fútbol. De momento, durante la fase de liguillas, dos partidos —el Uruguay-Arabia Saudí disputado en Miami y el Suecia-Túnez en Monterrey —soportaron un calor más allá del que el sindicato de futbolistas FIFPRO considera umbral para suspender: 28ºC de bulbo húmedo —un indicador que tiene en cuenta la humedad—.