El peligro de un Mundial de fútbol más pobre, lento y aburrido planea sobre el torneo que se celebrará en junio y julio en EEUU, México y Canadá. ¿La razón? Casi la mitad de los partidos se enfrentan a una alta probabilidad de disputarse a más de 28 °C: “Una amenaza directa a la velocidad del juego y la salud de los futbolistas”, según el análisis científico de Climate Central.
El cambio climático ha incrementado la probabilidad de que los partidos se jueguen bajo un calor perjudicial. El encuentro en el que el efecto del calentamiento global se hará sentir más es, precisamente, el que la Selección española disputará en Guadalajara (México) el 26 de junio. Allí, el cambio climático inducido por los humanos ha hecho que haya un 70% de posibilidades de registrar ese nivel de calor mientras que, sin calentamiento global, sería un 32%, según los modelos de esta organización.
El informe de Climate Central resume: “A medida que las temperaturas globales continúan en ascenso debido a la quema de combustibles fósiles, la Copa del Mundo de fútbol de 2026 representa otro ejemplo de cómo el cambio climático puede alterar el deporte y las tradiciones que la gente ama”.
De hecho, prácticamente todos los partidos se van a jugar con más probabilidades de temperaturas perjudiciales debido al recalentamiento del planeta generado por el efecto invernadero de los gases emitidos por las actividades humanas: 97 de 104.














