Durante una semifinal del Mundial de Clubes en julio de 2025 en el MetLife Stadium de East Rutherford, Nueva Jersey, el centrocampista argentino Enzo Fernández —que sufría un golpe de calor— tuvo que tumbarse en el césped. La temperatura era de 96 °F (35,5 °C) y la humedad superaba el 54%, lo que hacía que se sintiera aún más calor.
Tres días después, Fernández habló con la prensa previa a la final ante el París Saint-Germain. “El calor fue increíble. Me mareé durante una jugada y tuve que tirarme al piso. Jugar en estas temperaturas es muy peligroso”, explicó Fernández más tarde.
Es probable que se registre un calor igualmente peligroso durante el Mundial de este verano, en parte porque la FIFA suele programar los partidos en función de los horarios de las transmisiones televisivas, y no del bienestar de los jugadores.
Para agravar el problema, el cambio climático está aumentando la probabilidad de que se produzca un calor que merme el rendimiento durante la mayoría de los partidos del Mundial programados, según un nuevo análisis de Climate Central.
El 19 de julio de 2026, el mismo estadio donde Fernández sufrió el golpe de calor —un recinto sin techo ni aire acondicionado— acogerá la final del Mundial a la misma hora: las 3 de la tarde. De los 104 partidos del torneo, 54 se disputarán durante el día, incluidos 24 de los 32 partidos de la fase eliminatoria.
















