La Unión Europea y China pusieron ayer las bases para evitar una guerra comercial que parecía inminente ante la negativa china a tomar medidas para reequilibrar el comercio y la orden de los líderes europeos a la Comisión Europea de preparar medidas de retorsión comercial.El déficit comercial de la Unión Europea con China llegó en 2025 a casi 400.000 millones de euros, más de 1.000 millones de euros cada día. Y en los primeros meses de este año el desequilibrio comercial ha ido aumentando. Los últimos datos dicen que el déficit comercial europeo con China era en mayo pasado un 15% superior al del mismo mes del año anterior. El de Alemania un 31% superior.Las visitas de los dirigentes europeos a Beijing en los últimos meses (el alemán Friedrich Merz, el francés Emmanuel Macron, el español Pedro Sánchez o el británico Keir Starmer) sirvieron en algunos casos para atraer inversión china a Europa pero no para reequilibrar esa relación comercial.La guerra comercial se iba acercando, aunque en la práctica a ninguno de los dos bloques le interesa. Este lunes, el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic y el ministro chino de Comercio, Wang Wentao, pusieron las bases para evitar ese conflicto y pactaron medidas a corto y a medio plazo que tienen en cuenta las preocupaciones de Bruselas pero sin incordiar sobremanera a Beijing. Europa teme cualquier tipo de medida de retorsión desde China, de quien tiene una dependencia cada vez mayor en insumos esenciales como tierras raras.La primera reunión del nuevo sistema de Consultas e Inversiones EU-China, de la que se esperaba poco resultado concreto, dio lugar a varios acuerdos “para estabilizar y hacer más equilibrada la relación bilateral”, según el comunicado conjunto de Maros Sefcovic y Wang Wentao. De la reunión salió sobre todo la creación de grupos de trabajo que deben dar resultados como máximo en octubre y que tratan sobre ese desequilibrio comercial, control de exportaciones, derechos de propiedad intelectual y la reforma de la Organización Mundial del Comercio.Lo que Europa considera desequilibrio comercial con China para China es simplemente la competitividad de su economía. Pero China amenaza con medidas de retorsión comercial si los europeos ponen en marcha cualquier tipo de mecanismo que fuerce a sus empresas a buscar otros proveedores cuando su dependencia de China sea excesiva. Esa herramienta, en estudio, podría llegar a multar a las empresas europeas que no buscaran alternativas fuera de China cuando las hubiera.Bruselas y Beijing también acordaron poner en marcha un mecanismo que supervisará “datos relevantes sobre intercambios (comerciales), flujos de comercio” y que “mejorará la transparencia y la confianza mutua para gestionar fricciones comerciales”. Los europeos desconfían de algunos datos que publica China y sólo se fían de sus aduanas.China aceptó en la reunión “incrementar medidas de acceso a mercados” (muchas empresas europeas protestan porque todavía tienen restricciones para operar en China) e “iniciativas que puedan contribuir a equilibrar la relación comercial”.El comunicado conjunto (algo muy raro en la práctica de la Comisión Europea) posterior a la reunión también asegura que tanto Bruselas como Beijing creen que el mecanismo puesto en marcha el año pasado para hablar de “tierras raras y otros materiales críticos y minerales” está dando buenos resultados. Pero acordaron que deben hacer más para “facilitar los esfuerzos que buscan mantener la estabilidad de las cadenas de suministros globales”.China consiguió apoyo europeo para avanzar en la reforma de la Organización Mundial del Comercio, abandonada por Estados Unidos y que Beijing considera volcada a favor de los intereses occidentales. Las dos partes se comprometieron trabajar en conjunto en esa reforma “mejorando la autoridad y la efectividad de la OMC”.De la reunión salen advertencias. El comisario Sefcovic explicó que espera “resultados tangibles” como muy tarde en octubre, cuando viajará a Beijing para una segunda reunión. La Comisión Europea tiene el mandato de los líderes nacionales de tomar medidas si el diálogo no funciona.Julio y agosto son meses no hábiles políticamente en Bruselas salvo una emergencia. A principios de septiembre la presidenta de la Comisión Europea debe anunciar qué medidas aplicaría si el diálogo no dio resultados. A finales de octubre los dirigentes europeos las aprobarían. En las seis semanas entre esos dos momentos debe haber un acuerdo o estallará una guerra comercial entre dos de los mayores bloques comerciales del planeta.Los gobiernos europeos quieren medidas drásticas si el diálogo no da frutos claros porque la industria europea pena hasta el punto de que la semana pasada se supo que Volkswagen, primera automotriz europea, prepara 100.000 despidos y el cierre de cuatro usinas porque es incapaz de competir contra los autos chinos híbridos y eléctricos.Justo este lunes el Ministerio de Economía alemán aprobó la compra de la mayor cadena de tiendas de electrónica de Europa, el grupo MediaMarktSaturn, por el grupo chino JD.Com.