La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ha defendido esta noche desde Sintra (Portugal) la subida de tipos practicada por el banco este mes, apuntando además que las orientaciones del banco sobre política monetaria ayudan a navegar entornos económicos tan inciertos como el actual. “La subida de tipos de interés estaba justificada en todos los escenarios considerados”, explicó. “Fue una decisión deliberadamente sólida. Y nada de lo observado desde entonces ha puesto en duda esta valoración”.Lagarde pronunció estas palabras durante la cena inaugural del Foro de Bancos Centrales que se celebra cada año en la localidad de la costa atlántica —una versión del Jackson Hole estadounidense que organiza la Reserva Federal (Fed)— y que reúne a los principales patrones de la política monetaria mundial, gestores de inversión, analistas de mercados de inversión y un buen puñado de académicos. Ninguno suele adivinar de un año para otro qué asuntos ocuparán sus desvelos y conversaciones de café.En pleno debate, abierto por el recién nombrado presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, sobre si un banco central debe dar pistas en público sobre sus decisiones, Lagarde ha explicado la mecánica aplicada en Fráncfort: “Nuestras decisiones sobre los tipos de interés tienen en cuenta tres criterios: las perspectivas de inflación, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria. Dado que esta función de reacción ya es bien conocida por los mercados, no esperan a que actuemos. La política monetaria comienza a surtir efecto antes de que adoptemos una decisión. Y eso nos permite ganar tiempo para analizar la evolución de las perturbaciones antes de comprometernos con una línea de actuación, lo que es especialmente valioso en un contexto de elevada incertidumbre”.La guerra de Irán se ha llevado por delante una porción de la esforzada desescalada inflacionista de los últimos tres años. La economía de la zona euro estaba logrando una cierta tracción cuando el conflicto en Oriente Próximo estalló. El producto interior bruto (PIB) real avanzó, aunque de forma leve (un 0,3%, si excluimos la volátil caída de Irlanda), pero la actividad en servicios se está resintiendo y la industria aguanta, por una parte, por el miedo a un bloqueo de suministros futuro y, por otra, por el gasto en defensa.En este contexto, el Eurobanco proyecta un crecimiento del 0,8% este año, del 1,2% en 2027 y del 1,5% en 2028. Y ha tenido que empeorar sus previsiones de inflación: esta escaló al 3,2% en mayo, frente al 3% de abril, empujada por el encarecimiento de la energía (2,6%); calcula un 2,3% en 2027 y no prevé alcanzar la meta tradicional (el 2%) hasta 2028.Los bancos centrales necesitan espantar el fantasma de una espiral de precios, sobre todo después de haber subestimado la persistencia de la última ola inflacionista de principios de esta década, pero los números distan de entonces; medidas demasiado restrictivas pueden embridar aún más un crecimiento económico ya de por sí anémico. Fráncfort no quiere repetir el “error Trichet”, aquellas alzas de 2008 y 2011 que agravaron la crisis, y el pasado junio optó por una subida del precio del dinero, hasta el 2,25%.La semana pasada, en Bruselas, Lagarde alejó una respuesta “más contundente”, al menos, por ahora. “El golpe es demasiado grande como para ignorarlo sin poner en peligro nuestro objetivo, pero aún no vemos indicios de que las expectativas de inflación se estén desanclando ni de efectos de segunda ronda que justifiquen una respuesta de política monetaria más contundente en esta fase”, razonó Lagarde en una comparecencia ante la comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara. En Sintra, Lagarde indicó también que en el entorno actual el banco se apoya en el análisis de escenarios, “un elemento fundamental en nuestras decisiones en un contexto de elevada incertidumbre”. " Nos permite analizar si una decisión de política monetaria sigue siendo válida en un conjunto de escenarios plausibles y anticipar las condiciones en las que sería necesario cambiar de rumbo. Esto resultó especialmente útil en nuestra última reunión. Además de los escenarios adverso y severo que ya habíamos elaborado en marzo, incluimos un escenario moderado en el que los precios de la energía son inferiores a lo previsto actualmente”, indicó. El foro, que se desarrolla hasta el próximo miércoles, aborda también otros desafíos para los banqueros, como el impacto de la inteligencia artificial —no solo por el reto de valorar su contribución a la productividad, sino por los excesos de valoración de las compañías del sector—, la innovación o la regulación bancaria, en un momento en el que el sector presiona a Europa para lograr una suavización o simplificación de las reglas, senda que EE UU ya ha tomado. El nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, se estrena como ponente en Sintra en el panel de política monetaria de la última jornada. Warsh sucede en el puesto a Jerome Powell, que el año pasado era presa de los ataques del presidente Donald Trump, que reclamaba una bajada de tipos. Los intentos de injerencia del republicano se han llevado un revés precisamente este lunes en el Tribunal Supremo de Estados Unidos, que le ha impedido despedir a la gobernadora Lisa Cook.
Lagarde defiende la subida de tipos: “Fue una decisión sólida y nada de lo observado lo ha puesto en duda”
La presidenta del BCE inaugura el Foro de Banco Central de Sintra defendiendo la forma de actuar del banco en entornos de incertidumbre












