Termina el curso y muchos docentes cerramos las actas con una sensación difícil de explicar. Cada vez es más frecuente que algunas familias no pregunten qué necesita aprender su hijo, sino por qué no tiene la nota que esperaban. La evaluación continua parece interpretarse como un derecho a obtener una determinada calificación y no como una valoración profesional del aprendizaje. Mientras tanto, el profesor trabaja bajo una presión constante: las expectativas de las familias, las demandas del alumnado, la normativa, las posibles reclamaciones y, a veces, la falta de respaldo de la propia comunidad educativa. Da la impresión de que debemos justificar continuamente nuestro criterio, como si nuestra formación y experiencia valieran menos que la percepción de quien discrepa. No se trata de negar el derecho de las familias a interesarse por la educación de sus hijos sino de recuperar la confianza en el profesorado y entender que educar también implica aprender a aceptar el error, el esfuerzo y la frustración. Cuando un docente empieza a preguntarse si debe modificar una nota para evitar un conflicto, el problema ya no es una calificación. Es el respeto que estamos perdiendo hacia una profesión esencial para el futuro de nuestra sociedad.Alicia Blanco García. Jerez de la FronteraLa placa caribeñaLos movimientos de las placas tectónicas de la Tierra están localizadas. Suelen entrar en contacto de vez en cuando. Para ellas no es nada. Para nosotros sí. Nosotros seguimos viviendo sobre los bordes de las placas tectónicas. Como los pájaros. Pájaros del Trópico. Pero nosotros no tenemos alas. Y no presentimos terremotos. La mayoría de la población venezolana camina sobre terreno sísmico activo. A los edificios ya construidos nadie los puede cambiar. Cuando colapsan, pueden hacerlo en efecto pancake, con los forjados apilándose unos sobre otros pancake collapse. Encontrar supervivientes no alivia el dolor. Casi todo es un poco tarde. Conocemos muy bien la situación de las placas tectónicas. La placa del Caribe y la de Sudamérica. Siempre rozándose. Y no hacemos nada. No planificamos. Esperamos al siguiente terremoto. Para encontrar otro enfoque hay que mirar a Japón.Emmanuel Rueda Girondo. VigoDel ruido a la diplomaciaAhora que Felipe VI y la presidenta de México han recompuesto, con inteligencia y diplomacia, las relaciones entre ambos países, resulta inevitable preguntarse qué queda de aquel estrambótico viaje de Isabel Díaz Ayuso para homenajear a Hernán Cortés.Carlos Fernández Barbera. MadridCiudades inhabitables¿Cómo habitar lo inhabitable? ¿Cómo acostumbrarse a posar los pies sobre el pavimento de una ciudad que arroja a sus ciudadanos a un asfalto que abrasa por dentro? La sombra es el más preciado de los bienes, un valor que ha comenzado a cotizar en Bolsa. Inhabitamos ciudades donde los cuerpos de quienes apenas pueden inhabitar un hogar se agolpan a las puertas de los comercios de las grandes avenidas en busca de una brisa artificial. Un soplo de vida. Una falsa esperanza de resistir un día más entre rascacielos. Y así, un día tras otro. Una ola de calor tras otra. Sara De Torres Riveiro. Madrid