Víctor Martí| Barcelona (EFE).- El Club Natació Atlètic Barceloneta es una suerte de Galia del cómic ‘Astérix y Obélix’ en la turistificada Barcelona del siglo XXI, donde el takatà, una mezcla de tenis, voleibol y juego de pelota nacido en 1914 en el barrio marinero más popular de la capital catalana, resiste a los envites que impone el paso del tiempo.

Y siguiendo con las comparaciones más o menos certeras con la mítica historieta gráfica ambientada en la época romana, Josep Ribas, un veterano socio de este club barcelonés, sería Panorámix, el venerable druida que conoce la fórmula de la poción mágica de los ‘irreductibles galos’.

En su caso, este comercial jubilado de 81 años es el sabio que conserva la esencia del takatà, una práctica muy vinculada a los dos clubes de la Barceloneta que conviven puerta con puerta -el Atlètic Barceloneta y el CN Barcelona- y que también se juega en la localidad costera de Badalona.

Ribas, que practicó este singular deporte durante 35 años, atiende a la Agencia EFE en su particular jardín, la pista de arena de takatà ubicada en el exterior de las instalaciones del club, justo delante de la playa de Sant Sebatià, mientras, sentado en una sencilla silla blanca de plástico, observa un partido.