Cuando Fran Fernández tomó el banquillo del Barceloneta el pasado verano, el escenario no invitaba al optimismo. Álvaro Granados se había marchado, Martin Famera también, y Felipe Perrone, el gran símbolo del club en la última década, se retiraba tras 19 temporadas. La misma semana en que Perrone ponía el broche a su carrera ganando el Mundial de Singapur 2025 con la selección española, el cuarto título mundial de España, el hombre que había jugado a su lado durante años asumía el reto de dirigir al equipo desde el banquillo. Fran Fernández, 39 años, llegó al Barceloneta con 18 años procedente del Real Canoe de Madrid y pasó casi dos décadas jugando en el club antes de tomar el banquillo. La pregunta era razonable: ¿podía un equipo en renovación profunda competir en Europa?La respuesta llegó el pasado sábado en Malta. El Barceloneta derrotó al Pro Recco en la final por 17-16 y se proclamó campeón de Europa por segunda vez en su historia, doce años después de su primera Champions, ganada en 2014 en las piscinas Bernat Picornell. Aquel día, Fernández jugaba en el agua. Esta vez lo ha conseguido desde fuera.El Barceloneta es el principal surtidor de la selección española, campeona del mundo y de Europa. Jugadores como Unai Aguirre, Bernat Sanahuja, Alberto Munárriz o Unai Biel sostienen tanto el proyecto del club como los éxitos recientes del combinado nacional. Y es precisamente ese Barceloneta el que acaba de ganar la Champions en las circunstancias más adversas posibles. El equipo llegó a Malta sin Vince Vigvári, el mejor goleador de la competición esta temporada con 136 tantos, operado diez días antes de una lesión en la mano. Sin su principal referencia ofensiva, el equipo encontró en la solidez defensiva y en el colectivo lo que no podía buscar en la individualidad. Unai Aguirre fue determinante bajo palos, con trece paradas en la semifinal contra el Ferencváros, el campeón defensor de los dos últimos años, un partido que el Barceloneta resolvió en penaltis. En la final, remontó tres goles de desventaja ante el Pro Recco, el club con once títulos europeos, el más laureado del continente, y aguantó hasta el 17-16 definitivo.Desde 2012, el Barceloneta ha estado presente en nueve Final Four sin volver a ganar. Este año lo ha hecho después de una Liga de dominio aplastante: 21 victorias en 22 partidos y 439 goles a favor. En Europa, sin Vigvári y con Fernández estrenándose en el banquillo, ha hecho lo mismo.En el torneo femenino, que este año se disputó por primera vez en la misma sede y los mismos días que el masculino, el waterpolo español también estuvo presente pero no pudo llegar a la final. El Sant Andreu, campeón defensor, cayó en semifinales ante el Ferencváros en penaltis. El Mataró hizo lo propio frente al Olympiacos. Ambos equipos se reencontraron en el partido por el bronce, un derbi catalán que ganó el Sant Andreu por 11-9. Es la tercera medalla consecutiva del club en la competición: bronce en 2024, oro en 2025 y de nuevo bronce en 2026. Aunque también es la primera vez en cuatro años que ningún equipo español disputa la final femenina.