Que Madrid se ha convertido en la ciudad más importante en términos económicos del sur de Europa es ya una obviedad. Lo que no está tan claro todavía es si la capital de España puede llegar a competir con París o Londres en músculo económico. Por ahora, Madrid parece seguir el camino de ambas urbes europeas, pero este fuerte crecimiento y expansión está teniendo un coste cada vez más visible, un coste que, sobre todo, afecta a una parte de la población que lleva residiendo en la capital durante décadas y que ve como el 'nuevo Madrid', lleno de grandes fortunas, nuevas inversiones y turismo, solo les genera problemas de convivencia social y económica. Al alma de ciudad de provincia que tenía Madrid está perdiéndos a pasos agigantados, un transformación con dos caras (o una cara y una cruz). Así lo recoge el Financial Times en un interesante reportaje en el que se analizan muchos frentes (economía, turismo, sociedad...) y que llegar a ser una ciudad super-estrella no sale gratis.Durante el extenso reportaje se hacen más de 30 alusiones a París o Londres, que parecen haberse convertido en los modelos a seguir (o con los que competir) de Madrid, la única ciudad en Europa por tamaño y situación que parece preparada para hacer cara a las dos urbes más importantes del continente. Resulta curioso cómo puede cambiar de forma tan radical la situación de una ciudad en pocas décadas. Madrid es una ciudad que durante siglos pasó desapercibida, en medio de una meseta casi desierta, sin salida al mar y que era considerada como la 'España más profunda', sin opciones de prosperar. Una controvertida decisión de Felipe II en 1516 puso los pilares de la actual revolución. Aunque Madrid continuó siendo siglos una ciudad (o casi pueblo) de provincia, la decisión política de convertirla en capital abrió las puertas al cambio que experimenta hoy.