Que Madrid se ha convertido en la ciudad más importante en términos económicos del sur de Europa es ya una obviedad. Lo que no está tan claro todavía es si la capital de España puede llegar a competir con París o Londres en músculo económico. Por ahora, Madrid parece seguir el camino de ambas urbes europeas, pero este fuerte crecimiento y expansión está teniendo un coste cada vez más visible, un coste que, sobre todo, afecta a una parte de la población que lleva residiendo en la capital durante décadas y que ve como el 'nuevo Madrid', lleno de grandes fortunas, nuevas inversiones y turismo, solo les genera problemas de convivencia social y económica. Al alma de ciudad de provincia que tenía Madrid está perdiéndos a pasos agigantados, un transformación con dos caras (o una cara y una cruz).