El café es la segunda bebida más consumida en todo el mundo, así que si eres de los que no puede pronunciar una palabra antes del primer café y aseguras necesitar entre dos y cinco tazas al día para ser persona, sigue leyendo para conocer qué relación tienes con ello. Aunque el café suele ocupar el banquillo de los acusados cada vez que hablamos de cansancio o dependencia de la cafeína, quizá la pregunta no sea cuántos cafés tomamos, sino por qué sentimos que los necesitamos tanto.Porque, aunque el café sea uno de los grandes placeres cotidianos -y consumido con moderación puede formar parte de una dieta saludable-, la sensación de que no somos funcionales sin él podría estar diciendo algo más sobre nuestro estilo de vida que sobre la bebida en sí. "La realidad es que tu cuerpo está diseñado para generar por las mañanas un pico de cortisol que te ayude a activarte y tener energía", explica María Ros, psicóloga. Este aumento natural del cortisol forma parte del llamado "despertar biológico": un mecanismo que prepara al organismo para pasar del descanso a la actividad, aumentando el estado de alerta y favoreciendo que tengamos la energía necesaria para afrontar el día.El café no soluciona tus problemasSin embargo, cada vez son más los expertos que advierten de que nuestras rutinas matutinas no siempre juegan a favor de ese proceso natural. "El problema es que nuestra rutina mañanera se basa en pantallas, redes sociales, notificaciones, prisa y dopamina rápida. No nos damos cuenta de que nuestras rutinas interfieren constantemente en los procesos naturales que regulan la energía", señala Ros.La escena resulta familiar para muchos: abrir los ojos y, antes incluso de levantarnos de la cama, consultar el móvil. Revisar mensajes, responder correos, mirar titulares, desplazarnos por redes sociales o empezar el día con la sensación de que ya vamos tarde. En cuestión de minutos, el cerebro recibe una avalancha de estímulos que demandan atención inmediata.El resultado es paradójico. En lugar de sentirnos descansados y presentes, nos despertamos agotados y acelerados a la vez. "Nos despertamos cansados, acelerados, sin presencia y tirando de estímulos externos para arrancar", resume la experta. Y es entonces cuando aparece el café como salvavidas. Una taza para despejarnos, otra para mantener la concentración, una más porque la energía vuelve a caer a media mañana... Hasta que acabamos convencidos de que la vitalidad depende exclusivamente de aquello que ingerimos."Por eso acabamos sintiendo que necesitamos cinco cafés para 'ser persona'", afirma Ros. Pero insiste en que esa necesidad no debería interpretarse como un fallo individual. "Esto no nos ocurre porque seamos vagos, perezosos o incapaces. Sino porque vivimos tan hiperestimulados y tan desconectados del cuerpo, que hemos dejado de escuchar cómo funciona realmente". Y eso no significa que haya que renunciar al café. De hecho, la propia experta se declara amante de esta bebida. "Aunque el café sea buenísimo y esté riquísimo, recuerda que tu cuerpo sabe darte la energía que necesitas", asegura.La diferencia está en el papel que le otorgamos y cómo recurrimos a esta bebida. Una taza disfrutada por placer, por sabor o como parte de un ritual cotidiano no es lo mismo que convertir la cafeína en el único motor capaz de ponernos en marcha. "Y llega un punto en el que sentimos que la energía viene del café o del móvil, cuando en realidad tu cuerpo ya sabía hacerlo solo perfectamente", añade. Quizá el problema, entonces, no sea pedir un café nada más llegar a la oficina o disfrutar de un espresso después de comer. "El problema no es tomar café. Es necesitar cinco tazas para ser funcional", concluye María Ros.Beneficios del caféEl café mejora el asma, también el estado de alerta y concentración así como el estado de ánimo y el rendimiento físico. Entre otros beneficios, se le asocia con un menor riesgo de padecer Alzheimer o diabetes tipo 2 y favorece la función cognitiva a corto plazo. Además, las investigaciones sugieren que puede influir en todo, desde la función cerebral hasta la salud digestiva, gracias a compuestos como los polifenoles: antioxidantes de origen vegetal que ayudan a proteger contra el daño celular y a mantener la salud en general.
María Ros, psicóloga: "El problema no es tomar café, es necesitar cinco tazas para ser funcional"
De nuevo, el café en el foco de todas las miradas pero esta vez para entender qué hay detrás de esa necesidad de varias tazas para arrancar el día.








